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. - "Novela" Perroltuno





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Edición publicada en: lulu.com
Inscripción propiedad intelectual
Francisco Santis
“Perroltuno”
Portada, diseño, diagramación : Francisco Santis
Asesoría literaria y prólogo       : Lyllian Felmer
 
Prólogo
 
Enfrentarse al prólogo o presentación de un libro pareciera ser tarea fácil a los ojos del lector, especialmente cuando el tema no es un texto de instrucciones de vida, sin embargo hablar de la imaginación de otros autores resulta interesante.
Un libro titulado “Perroltuno” sugiere una lectura para niños, y tal vez después de todo lo sea, para esos niños que tenemos prisioneros en nuestros espíritus. te llevará de la mano, incluso a su amo, cuestionará lo cotidiano y lo no tanto de la vida.
La magia de la prosa poética también está inserta en estas páginas, la narrativa es vivaz y reactiva, este prólogo no es otra cosa que una invitación a reencontrarse contigo mismo en la aceptación de un modo de evolucionar e involucionar a la vez…
Bienvenido a “Perroltuno” y a su creatividad desbordada en ocasiones a través de sus personajes y del mismo autor que se involucra al punto de confundirnos.
Es gracioso, entretenido y profundo en ocasiones.
Comparte con su autor esta imaginería sin la cual algunos genios de este planeta creen, afirman hubiere sido imposible sobrevivir y menos aún vivir.
Lyllian Felmer
 
“Es mi rogativa busquéis evidencias de los dichos, mordisqueando carpetas, archivos y antecedentes. La verdad aunque a la vista y rodeada de ella, se nos hace difícil masticarla, debido a lo chatarra de nuestra populista dieta”
Francisco,
Rey de Perroltuno
 
Agradezco a los que fijaron
su paciencia y apoyo
en la siguiente historia,
verídica por cierto.
Francisco Santis
 
Cap. I               Desenmascarado
 
Oiga ostes (usted), me mordío la kola!
¿Esa es la folma de juegar “Al mórder” que ostes tenga?
¿En algún momento he hagado sentir mis dientes en su flaco kuelpo (cuerpo)?
En ocra (otra) ocasión debierámos, kredo (creo) yo, dejar en klaro kuales son los limítes de la juerza (fuerza)que usemos…
Güeno (bueno), güeno(bueno), kortemos la konversación, lo que está sucediendo nada me aglada (agrada), nunca kredí (creí) llegar hasta estos incidentes…
Deje de miralme kon esos ojos de espanto, por favor…
Sí, sí, está bien haulo (hablo) y qué, no es mi afán faltarle el respeto, pero existen unas kuantas veldades que ostes debiera manejal en su repertorío de konocimientos…
Güeno, güeno, peldóneme, no volverá a sucedel, si ostes lo ordena no haularé más, su silencio me predocupa (preocupa) kualesquiera (cualquiera) kantirad (cantidad) y me asusta…
Por favor papi, háuleme, dígame algo, dígame kon esa voz suya y ese autolitarío tono que tanto me gusta, “Vete a tu rincón y deja de hincharme la panza, pero estúpiro”.
 
Ahí estaba yo, con un signo interrogatorio hundido en cada una de mis boquiabiertas células, ¡Mi perro habla!, ¡Mi perro habla! por la cresta ¿qué sucede?
Mi primera reacción y sí la lleve a efecto, fue correr. Corrí y corrí, hasta chocar con mi sombra, ésta venía de vuelta trayendo en sus manos una pastilla para regularizar mi hipertensión, ¡Mi perro habla!, ¡Mi perro habla!, Gritaba encolerizado. De pronto, me calmé, el hacía gestos y contorsiones, para que yo callara.
Sin lugar a dudas la sorpresa fue alucinante, un perro parlante no es común verlo todos los días. Tomé un respiro y me senté, al lado mío, él, mi perro querido. Este, en más de una oportunidad ha desatado de mis ojos unas cuantas lágrimas, caídas al suelo como tortuosa resaca, justo en el lugar donde se recuesta, en estos momentos, este can maravilloso.
Cuándo pequeño, recuerdo, el estuvo enfermo con características de grave, el veterinario hizo gala de sus habilidades y lo salvó de la crisis. Algunas de mis lágrimas dieron de pleno en su rostro y esos ojos color miel mitigaron mi pena, dando un brinco hacia la vida, nuevamente puesto en pie, mi perro, el Qüincy.
 
Cap. II                       Retórica    
 
Mi separación conyugal fue triste y penosa. Alejarme de mi familia ocasionó disturbios síquicos en mi comportamiento, andaba a choques conmigo mismo.
Mi esposa, ya estaba dicho, impulsó mi retirada agregándole un leve toque de fanfarria, merecida talvez, no lo sé. Una mentira el juramento “Juntos hasta que la muerte nos separe”, un alivio diría yo, haber puesto fin a esa razón social agotadora.
Por otra parte están mis dos hijos, de ellos sé tanto como del séptimo cielo, no los he visto desde aquella vez en que emprendí la retirada de la que fue mi casa, pero me consuela el saber que algún día los tendré a mi lado, aunque sea quizá, de pie junto a mi ataúd.
De todos estos personajes, el volvióse a encontrar conmigo al año siguiente de mi ruptura conyugal, lo habían lanzado a la calle, motivos: “No había dinero para alimentarlo”, ridículo, pero real. Un encontronazo con mi cuadrúpedo amigo, daba saltos, me lamía las manos, corríamos de un lado a otro y ladrábamos contentos como chanchos en el barro, hermoso día aquel. Un par de años juntos en Collipulli, compartíamos tres la vida entera: Tatiana, el y yo. Una casa inmensa, para ser vigilada y guardada por mi mejor amigo, el Qüincy.
 
Cap. III                     El diálogo  
 
F   Dime perro maricón:
¿Desde cuándo hablas?
¿Todos ustedes hablan?
¿Porqué nunca contestaste a mis preguntas y cada vez que te pedí consejos o una palabra de consuelo, nunca me respondiste?
¿Tuvo que suceder un accidente, como fue morderte la cola, para que reaccionaras y me hicieras saber tus capacidades?
Q Papi, kalle por favor y aunque mi kastemayo (castellano) no es de kalidad, krataré (trataré) de explicarle mi konducta. No espere ostes que le diga todo de un tilón, todo empezó tamién (también) para mí, desde kuando yo tenía kuacro (cuatro) meses más dos de vida.
F   Espera un momento, disculpa la interrupción, ¿a qué te refieres con cuacro meses más dos?
Papi, nosocros los peros sólo kuenescamos (conocemos) hasta el numéro kuacro. Uno, dos, kres, kuacro, por lo tanto kuacro más dos es kuacro más dos.
F   Veamos, déjame aclarar los conceptos, para que nos entendamos: ¿cuacro es el número cuatro, cierto?
Q Sí.
F   Entonces ¿cuacro más dos serían seis, o me equivoco?
Q No se equivoca papi, pero entienda bien, nosocros los peros kuentamos (contamos) sólo hasta kuacro, luego vamos aglegando (agregando), komo ostes ya kuenosca (conoce) la formúla y kuando la cifla es demasiado glande (grande) usamos el numéro π, por ejemplo: π * kuacro.
F   No me queda muy claro tu ejemplo, pero trataré de entenderte.
Q Komo le digaba papi, kuando tengaba (tenía) kuacro meses más dos de vida, me hagaron saber que yo tengaba la viltud de komunicalme kon los humanitos, porque de haulal, siempre he haulado (hablado), pero mi idioma es el kanespergun y kon ese idioma me entiendo a la perfección kon mis semejantes.
F   Espera un momento.
Q Está bien, dígame.
F   Necesito ir desmenuzando lo que me estás diciendo, por lo tanto disculpa mis interrupciones.
Q No sé predocupe papi, dígame no más.
F   Vamos ordenadamente, ¿ustedes los perros tienen un idioma llamado Canespergun?
Q Sí.
F   ¿Y cómo es ese idioma?
Komo el de los humanitos, pero en idioma de pero.
F   Te pregunto, ¿Cómo está compuesto?, talvez yo pueda   hablarlo algún día.
Q Papi, de hecho ostes lo krae en los genes, tal komo yo lo kraigo en los míos.
F   Explícate.
Ostes es el rey de Peroltuno.
F   Oye, tú me vas a volver loco.
Q Sí, kréame papi, quizá ostes no sea importante aquí en la tera, pero es el rey en el palaneta (planeta) de los peros, Peroltuno, habitado por π*kuacro*π *kuacro*π *millones de peros y los hay de todas razas y clases.
F   ¿Y qué del Canespergun?
Los sabios de Peroltuno hace muchísimos, muchísimos kuatrillones de años acrás y desde mucho antes de la última güera (guerra), unieron antiquísimos idiomas, esos idiomas eran usados por los antiguos perusianos y dieron vida a lo que hoy los peros konoscamos por kanespergun.
F   ¿Cuáles son esos idiomas antiguos?
Q Kan                                     - idioma básico de pero.
Espelanto                - idioma universal, para todos los peros  
                                   del palaneta.
Mapudungun           - idioma de un kontinente de Peroltuno.
F   Oye, detente un minuto, el Esperanto es una lengua que    recién hoy está tomando cierta fuerza aquí en la tierra y el Mapudungun es una lengua milenaria usada por un sector indígena de nuestro país, por tal motivo encuentro descabellada tu teoría del idioma ese, además de insolente.
Q Papi, le aclaro, no es una teoría el idioma ese y además déjeme decirle: el Mapudungun y el Espelanto existieron muchísimo antes de lo que los registros terescres tengan konocimiento.
Papi, ¿ostes krede que los humanitos son los únicos en toda la kreación?, los humanitos en general piensan eso, pero están equivocados. Antes de la última güera nosocros los peros kaminábamos erguidos komo ostedes, nos movíamos en dos patas.
F   Espera un momento, no tan deprisa. Dijiste, si mal no recuerdo, textual: “me hicieron saber que yo tenía la virtud de comunicarme con los humanitos”.
¿Qué o quiénes fueron los que “te hicieron saber”, que te podías comunicar con nosotros?
Por favor papi, no se altere y kálmese, todo tiene su tiempo y su tiempo ha llegado.
F   ¿Qué tiempo?
El tiempo de saber.
F   ¿Qué debo saber?
Saber, que ostes no puede, ni debe pluralizar e incluirse dencro de todos los humanitos.
F   ¿Y por qué no?
Porque ostes es “Homble Pero”, yo sos “pero homble” y komo tal y se lo hice mención anteriormente, ostes es tamién de los nuescros.
F   Sigamos con el tema, ¿Quiénes te hicieron saber?
Los Perusianos que me aldujeron.
F   ¿Qué te qué?
Que me aldujeron.
F   ¿Qué es eso?
Te chupan parariba (para arriba)
F   ¿Cómo sorbete?
Algo parecido.
F   Hagamos un paréntesis, por favor, ya es complicado estar hablando con mi perro y más complicado aún hablar de temas sumamente densos y que me suenan, por decir lo menos, inverosímiles.
Q Papi.
F  
¿Ostes me escucha haulal?
F  
Q De hecho es una realidad, ¿o no?
F  
Q Entonces, ¿Por qué pone en duda mi komentarío?
F   Está bien, pero sigamos, ¿En qué ibamos?
Q En aldujir.
F   Eso, aldujir, deduzco que la palabra debe ser abducir, o sea el acto de separar, y en este caso sería, separación del cuerpo de este planeta para ser transportado a Perroltuno.
Q Justo komo ostes digó papi, me suben parariba y llego a Peroltuno altiro, en ocra parola (en otra palabra), me alducen.
F   Sin lugar a dudas mi can amigo eres todo un misterio para mí y tus historias rayan, a mi juicio, en fantásticas historietas de ciencia-ficción.
Shhh, no hables, dirás que si te escucho hablar y lo creo porque lo oigo y lo veo, no significa que todo el resto del cuento me lo trague. Ver para creer todo el resto amigo mío, ver para creer. Imagino también debe haber perros charlatanes y espero en Dios tú no seas uno de ellos. Por tal motivo pondré atención a tus respuestas. Te daré una oportunidad más.
¿Cómo funciona la máquina o cuál es el sistema utilizado para efectuar la acción de abducir?
Q Es una kustión de máquina glande y ponderosa (poderosa), el hocico de encrada (entrada) es ancho y kaiga (cabe) hasta un país por él y por el hocico de llegar, sólo un pero, el rey, la reina kaigan por él, además de algunos invitados del rey en forma especial. Klaro está, sólo de uno en uno.
F   Deduzco, es un embudo el aparato ese.
Q Si ostes lo dice. ¿Kontinúo entonces?
F   Sí.
Q En Peroltuno existe un ejélcito de peros encrenados para alducir, son aproximadamente kuacro mil por dos por kuacro, yo sos el director de ellos. Bueno ciertamente yo sos el líder de todos los ejélcitos, porque yo sos príncipe de Peroltuno.
F   Je, continúa por favor, “príncipe de Perroltuno”.
Q Sí, ahí voy ocra vez.
F   Espera un momento, ¿te sirves un poco de bebida o prefieres cerveza?
Q Papi, los peros no tomamos celveza (cerveza) ni bebidas.
F   Como no, hay perros por montones que sí lo hacen.
Q Esos no son dignos de llamarse peros (perros), porque están sunamente humanizados, el kompoltamiento de esos peros desató el desascre total en nuescra nación kanina, de ahí en adelante vivimos en decadencia ausoluta (absoluta), obtengando (obteniendo) komo meta, la desglacia de la última güera.
F   Me confundes, pero quiero tratar de entender todo esto en forma lo más ordenada posible. Insistiré, explícame más sobre la máquina de abducir que ustedes tienen.
Q Eso que ostes digó de tengar parecido a un emburo, tenga por todos lados, cubriéndolo por kompeleto, miles y miles de tubitos…
F   ¿Algo así como boquillas?
¿Qué es eso?
F   Es la parte delantera, por donde se sopla la trompeta y emite sonidos, a manera de ejemplo.
Q Papi, ¿qué es una krompeta?
F   Un instrumento de viento que sirve para tocar música, melodías preciosas.
Q Eso es lo bueno que tenga Peroltuno Papi…
F   ¿Qué de bueno?
Q Ayá no hay krompetas, nosocros los peros kantamos a pura voz.
F   Bueno, bueno, continuemos con el asunto de la máquina de abducir. Me decias: “que tenía miles y miles de tubitos”.
Q Boquillas Papi.
F   Está bien, boquillas, esparcidas por todos lados. ¿Qué función cumplen tales boquillas?.
Q Kúando hay que alducir a alguien, los “peros alducidoles (abduccidores) del rey”, los famosos PAR., se pongan uno por uno en kada una de las boquillas.
F   Mmm, Continúa.
Q Estos kansado Papi, tengo sed.
F   Espera un minuto, te traeré agua.
Papi, konvelsemos descues mejor, estos kansado de haulal.
 
El tiempo se detiene para mi perro y luego de sorbetear un poco de agua, se dirige al patio, olfatea brevemente una zona del terreno y escarba hasta desenterrar un hueso, me mira, mueve la cola y empieza a triturar el óseo tesoro. Creo, deberé esperar.
Absorto estoy en el tema éste y no puedo dar creencia a lo que mis sentidos captan. Muchas veces me he detenido en un renglón loco vivido o escrito, inventado o cierto, pero después de un intervalo de lucidez logro ampararme en la cordura y descifro la realidad, llegando a saber con exactitud en donde estoy parado, pero ahora el desconcierto me abruma, disminuye mi lógica, ¡mi perro habla! ¿Qué hago?
 
Cap. IV                     Continúa el diálogo
 
F   Qüincy, Qüincy, Qüincy, ¡déjame ya!
Q  Pero Papi…
F   ¡Déjame te digo, no quiero jugar!
¿Y por qué no quiere juegar “Al lanzar el palo”?
F   No estoy de humor, además hace un par de días me evitas y no olvides, cortaste abruptamente la conversación. Por ese asunto no voy a seguir tus jueguitos y caprichos, ¡déjame en paz!
Q Papi, ¿Por qué ostes ha de tomar tan porofundo todo? no me presione papi, por favor.
¿Qué quere (quiere) saber? Yo sólo quero que ostes esté kontento y pográmos (podámos) juegar (jugar) kranquilitos (tranquilitos).
F   A ver, ven acá, súbete a mi regazo, déjame abrazarte.
Q Glacias Papi.
F   Dime.
Q Sí Papi.
F   La vez pasada no acabaste de explicarme el funcionamiento total de la máquina de alducir. Oh, que asco, estoy hablando como tú y a decir verdad me gusta, aunque te digo, hablas pésimo el castellano, resulta patético escucharte en tu comunicación. Te informo, la palabra es, “Abducir”, aprende perro tonto, aprende.
Q Papi.
F   ¿Qué?
¿Ostes habla kanespergun?
F   No.
¿Y por esa razón, ostes es necesariamente tonto?
F   No, ¿a qué se debe este interrogatorio, o tratas de dejarme en ridículo?
No Papi, no krato de dejarlo en ridículo, sólo krato de digarle que yo haulo mal el Kastemayo, pero de una u ocra forma me hago entender kon ostes. Pelmítame preuntarle entonces, ¿Ostes se hace entender en idioma de pero, kon los peros?
F   Bien, bien, entendí el mensaje, te ofrezco mis disculpas.
Q Glacias Papi, lo quero mucho.
F   Sigue con lo de la máquina, ¿quieres?
¿La máquina de alducil?
F   Sí.
Q Kuando todos los PAR, están en sus puestos, kada uno de ellos aprieta filmemente kon el hocico la boquilla asignada y a la orden de kuacro, todos los peros juntos, al mismo tiempo, chupan y chupan, de una sóla vez.
F   Quieres decir, supongo, ¿absorben al unísono?
¡Sí, eso es!
F   ¿Y luego qué?
Q El rey, la soloñita, ocros peros o visitas especiales o yo, somos alducidos.
F   ¿Quién es la soloñita?
Q La kompañera dostes.
F   ¿La Tati?
Sí.
F   ¡Que bien!
Así de esa forma, se kuere llegar a Peroltuno.
F   Sabes, encuentro descabellado el cuento este. Eso de absorberme un montón de perros y llegar a un planeta que nadie sabe donde está ubicado y según tu descripción la máquina en cuestión es sumamente grande, perdóname, no te creo…
No tanto.
F   ¡Como es eso de no tanto!, según saco la cuenta serían 32 mil perros, eso es una cantidad enorme, me imagino el porte de la máquina, para sostener adosado a ella esa tremenda manada canina.
Nuevamente ostes krata de komparar el mundo de los humanitos kon el de nosocros los perusianos.
F   ¿Por qué me dices eso, acaso en el planeta de los perros…
Peroltuno Papi.
F   ¡No me interrumpas!
Q Peldón Papi.
F   Te pregunto, ¿En Perroltuno esa cantidad de perros es pequeña?
Papi, ¿de qué porte se imagina Peroltuno ostes?
F   Bueno, como la tierra, o quizá más pequeño.
Papi, Papi, sus propios científicos han descubielto que la tera (tierra) es tan pequeña komo la punta de una aguja en un pajar, un punto en el espacio, la nada Papi; la nada, eso es la tera y los humanitos se matan y enfelman por adquirir un krozito de la tera que es la nada.
Papi, nosocros los peros, tenemos un palaneta glande llamado Peroltuno y es 3*4*20 veces más glande que el más glande de los palanetas de toda la galaxia fuxorea kuacro y todas la demás galaxias. Krede ostes entonces, ¿La máquina de alducil, que le komento, es demasiado glande y la kantirad de peros es exagerada? ¿Puede ostes siquiera imaginar, una kantirad de π*30*2*4 humanitos, todos en un mismo espacio, todos uno al lado del ocro?
F   , escúchame.
Papi, la imaginación humanita no es kapaz de ver lo que le digo, siempre están predocupados de evolucionar, por ese fundamento y ocros tantos viven en muchos más pequeños espacios en lo minúsculo de la tera o peor aún, las diminutas propiedades que kreden tengar o poseer.
F   Por favor, detente, necesito asimilar tus dichos, se agolpan las preguntas en mi mente y esas interrogativas me descolocan.
Quiero preguntarte.
Dígame Papi.
F   ¿En donde está ubicado el planeta Perroltuno, tu mundo?
Nuescro mundo Papi, nuescro palaneta.
F   Esta bien sea como tú dices.
Peroltuno está dencro de una galaxia y viaja más rápido que todas las demás galaxias. Peroltuno tiene kuacro soles, ellos giran en torno a él y dos hermosas lunas.
F   ¿Porqué tantos soles?
Porque el palaneta es glande y necesitamos mucho sol para las palantas (plantas) y no pasar tanto flío en invierno. Además nuescros soles son de diferentes Kolores.
F   ¿Cómo así? Ustedes, según tengo entendido no perciben los colores.
Ostes se refiere a los peros humanizados, nosocros los verdaderos peros sí distingüimos (distinguimos) los kolores y le kuedro (puedo) asegurar que tengamos un sol amarillo, uno azul, uno rojo y uno verde. Kuando los kuacro soles alumbran kon todo su esplendor, la luz de kada uno se mezcla y produce la magia de la vida plena en Peroltuno.
F   ¿Y porqué tantas lunas?
Q Porque somos muchos los peros y necesitamos kantarle a la luna. De esa forma, si tengamos varias lunas pogremos kantarle sin proulemas, porque tengamos hartas lunas. Además nuescras lunas también son de kolores, una femenina y la ocra masculina, por ejemplo: La luna kalipso es un luno y la luna transparente es una luna.
F   Créeme, por instantes me dejas perplejo con tus explicaciones y lo avanzado de ellas. En otros, como la respuesta recién pasada, me dan ganas de reír y mandarte a cambiar, a decir verdad no tiene patas ni cabeza tu comentario.
Q Ostes y yo hemos kantado a la luna de la tera, ¿se acuerda?
F   Sí, me acuerdo, me sentí bien con eso.
Q Durante el tiempo que ostes estuvo lejos de mí, suflí bastante, me desalojaron de la kasa y fui a parar a un sitio desconocido y mal alimentado, pero felizmente era alducido kasi todos los días. Me sentía bien en Peroltuno, lejos de los humanitos.
F   ¿Porqué tratar a los humanos con ese diminutivo y en forma peyorativa? Me suena a mofa y desprecio.
No es nada de lo que ostes diga Papi, más bien es kompasión.
F   ¿Compasión?
Sí, kompasión, los humanitos se afanan tanto.
También nosocros nos kompoltamos así durante muchos miles de años.
La evolución, la evolución, esa kontante (constante) necesidad de ploglesar (progresar). Esa urgencia se konvielte en desglacia, nosocros los peros lo sabemos.
F   Qüincy, pienso que tú no tratas de ofender la raza humana, ¿O sí?
No Papi, y si ostes krede que lo he hecho, perdóneme, por favor.
F   Bueno, dime: ¿de qué se trata la compasión que tienes para con nosotros?
Q Eso es lo güeno (bueno) que tenga Peroltuno, Papi.
F   ¿Por qué?
Q Nadie preunta (pregunta) tanto.
F   Ya, dejemos las tonteras a un lado, háblame sobre lo que me dijiste hace un tiempo atrás.
No quero.
F   Dime: ¿cómo es eso de que ustedes anduvieron erguidos? Yo he visto a muchos perros andar en dos patas, en el circo, en otros lugares. He visto a Tribilin, por ejemplo.
Papi, por favor, no nombre al tibilin, me da güergüenza ese pero.
F   ¿Porqué te da vergüenza?
A kausa del kompoltamiento de peros komo el tibilin, nosocros los peros hace krillones (trillones), krillones y krillones de años acrás, iniciamos la kalamitosa expedición hacia la evolución.
F   Qüincy, por favor, ándate con mucha mesura, el tema que vas a tocar, es a mi juicio, muy delicado.
¿Porqué digó tal kosa Papi?
F   Prefiero sigas exponiendo, te advierto ¡no trates de engañarme e inflar mi cabeza con fantasías!
Q Eso es lo güeno que tenga Peroltuno Papi.
F   ¿Qué es esta vez?
Papi, en Peroltuno nadie duda de la palabra de ocro, hace muchos miles de siglos no mentimos.
F   Me alegro por eso, pero este es el planeta tierra, no es Peroltuno y aquí las cosas son diferentes.
¿Porqué se enoja Papi? Además dicen que ostedes los humanitos tengan un liuro (libro), ahí aparece escrito, “no se debe mentir”.
F   ¿De cual libro me hablas?
De la Bilbia, dicen que un kaayero (caballero) llamado Santiago, no sé no estos muy seguro, escribió en ese liuro, no se debe ser mentiroso.
F   ¿Y’?
Q Bueno, por eso no debieran haber diferencias en el tema mentira, en Peroltuno, ni la tera.
F   Te escucho pasmado, te propongo algo.
¿Qué propone Papi?
F   Vamos a dar un paseo, caminemos por las calles del pueblo y miremos a los nuestros, para luego jugar o sólo quedarnos sentados en un banco de la plaza y ver a los demás, te parece?
Síí, eso es lindo.
F   Tráeme tu collar, saldremos.
 
 Cap. V                       Génesis Perrusiana
 
 
Se produce un espacio de tiempo, la verdad no sé cuanto, regresamos a casa y pasaron dias de escucharlo andar y yo con preocupaciones descolgándose por mi pecho, mi cabeza y estómago. El no quiere hablar, se limita a cumplir sus funciones de perro, que por cierto son variadas: rascarse, cuidar la casa, oler todos los rincones, alerta, siempre alerta.
 
Papi, Papi, quiero moscrarle algo.
F   ¿Qué me mostrarás?
Venga, sígame.
F   ¿Qué sucede?
Mire lo que kacé anoche, lo emiliné (eliminé) sin ningún proulema.
F   ¡Oye tú, mataste un gato!
Sí Papi, ¿lindo no le parece?
F   Mira perro infeliz, hace más de una semana que no me diriges la palabra y cuando lo haces es para hacerme saber y mostrarme un asesinato, que por cierto me tiene sin cuidado.
Q No se enoje Papito querido, por favor.
F   Está bien, estoy un poco tenso, tengo varios agusanados problemas, no los he podido solucionar y encima tú me descolocas con la dimensión de las cosas en que te mueves.
Un gato, ¿qué me interesa a mí un gato y si ese gato está vivo o no lo está? Me importa un bledo.
Q Papi, es un gato montesco, ¡es un espía de pladégamo!
F   No entiendo nada de lo que dices, pladégamo, gato montesco ¿qué me estás hablando, por favor?
Papi, tengamos una güera ancestral nosocros los perusianos, con los indeseables gatos montesco, por los sigolos de los sigolos (siglos).
F   ¿Gatos montesco, de dónde sacaste eso?
Q Kuando se da el génesis nuescro, en la era salvajeskan, sólo dos fueron las especies que poularon Peroltuno: los peros salvajes y los gatos. No se sabe kon certeza kual de las dos familias inició la kontienda y tampoco se sabe exactamente kual fue el origen de la pelea, aunque se sospecha, fue por motivos de la aparición del homble en el palaneta tera, dicho en ocro tono, el triunfo de los resultados positivos de un experimento, introdujeron trastornos en el correcto transito ecológico del universo. En suma, la kustión redundó en odio, kreando kon esto dos glandes grupos: los gatos montesco y los peros capuleto. Estos últimos logran eradicar desde el palaneta Peroltuno a los gatos montesco, enviándolos a ocro palaneta muy lejos del sistema solar de Peroltuno, al palaneta designado a los gatos. Esos felinos malvados krataron de arebatarnos (arrebatarnos) nuescro amado Peroltuno; nuescro Peroltuno Papi, no lo lograron los desglaciados. A partir de ese krucial intante (crucial instante) nuescro deber komo peros que somos, es emilinarlos, no sin antes kratar de sacarles de kualesquiera forma el misterio que tengan guardado.
F   ¡Eso es crueldad, por donde se mire!
Q Ellos hagan exactamente lo mismo kon nosocros Papi, kuando se les presenta la ocasión, kratan de sacarnos nuescro valioso y oculto secreto. Lo hemos guardado desde la era perodiana, siendo ésta y lo reconocemos, una de las herencias dejadas por los peroserguidos. Nos mantiene en folma física y síquica, pero sabemos nos aleja de la paz espiritual, estamos krabajando en ello, para dejar de lado estas kostumbles, el Glan Kancané lo permita.
F   ¡Para, para, para! Detente un minuto.
Sigo sin entenderte. Dime, ¿de qué se trata esa cuestión de sacarse mutuamente secretos?. ¿Tan grande son los secretos involucrados, que peligran hasta las vidas de los habitantes de Pladégamo y Perroltuno?
Q Es una güera mágica Papi.
F Ilústrame.    
Q Papi, por siempre nosocros los peros, hemos estado intrigados en ¿porqué los gatos tengan kuacro más kres de vida?, Eso nos predocupa. Si nosocros logramos tengar todas esas vidas seríamos muy ponderosos.
F   ¿Pero no eres tú el que dice, “evolucionar es peligroso”?
Q Klaro, lo es, pero kuando me refiero a que seríamos más ponderosos, quero digar kontentos.
F   ¿Más felices, talvez?
Q Korecto Papi, así es.
F   Dime Qïincy ¿si ustedes quieren obtener los secretos aquellos, a como de lugar, cosa muy cruel por lo demás matar gatos, quizá sea porque no hablan canespergun los gatos? Y por ese motivo, hasta el momento, no logran ustedes el acometido deseado.
Q Se mueren Papi y no responden.
F  Insisto, ¿quizá no hablan canespergun?
Q Sabemos que los malditos gatos nos entienden, esta pelea dura mucho tiempo komo para no konocernos a fondo los unos a ocros.
F   Bueno, bueno, pero dime:
Q Sí.
F   ¿Cuál es el secreto que ustedes guardan tan celosamente?
Q Kredí que ostes kalcularía kual es.
F  Ni siquiera me atrevo a especular. ¿Cuál es?
Q Papi, ostes es homble pero y por lo tanto, al menos, debiera saber la veldad, pero komo rey debe saber el secreto kompeleto (completo).
F  Oye recuerda, hace poco tiempo me he enterado de la noticia de poseer una corona y un reino que me espera en otras galaxias, en otros mundos.
Q Tenga ostes razón, Papi.
Le kontaré de que se krata, déjeme digárselo al oído, nadie debe escuchar y ostes guárdelo kon su vida.
F   ¡Basta de trámites y dime de una vez por todas!
¿Cuál es el secreto de mi pueblo Perroltuno?
Q Bien Papi, así me gusta, que asuma.
“El mejor amigo del homble”
F   ¿Qué dices?
Q El mejor y más glande secreto ambicionado por los gatos montesco, es que somos “Los mejores amigos del homble”.
Dicen de un kaayero en el país donde ostes vive, ¡no sé no estos muy seguro!, digó alguna vez ”Miencras más kuenozco (conozco) al homble, más quero a mi pero”.
F  En eso tienes razón.
Q Generación, kras generación de peros hemos kratado de obtener ese tesoro y ni uno de nosocros ha podido lograrlo.
F   ¿Tan importante es para ustedes, quiero decir para mi pueblo Perroltuno, tener siete vidas?
Kuacro más kres.
F   ¡Sí, cuacro más cres!
Lo es Papi, lo es.
F   Ciertamente, me desorientas.
Los ejélcitos de Peroltuno y en esos se incluye la gualdia perultiana.
F   ¿Cuál es esa guardia?
Los peros encalgados de la seguridad dostes el rey de Peroltuno.
F   ¿Quién es el comandante de esa guardia?
Yo Papi y aunque yo sos un quilteljous: hijo de una pera peldigüera y un boxére atiglado, yo sos pero güena pelsona. Yo sos un pero mestizo; un mestizo elegido komo plíncipe de Peroltuno porque ostes es mi Papi putativo “Mi güen vejito kolado”
F  Aclárame eso de quilteljous.
Q Bien, existen variadas razas de peros, tal kual komo se dividen por razas los humanitos.
F   ¿Y?
Q Encre ocros están los quiltel, a su vez se subdividen en quilteljous y quiltelestlit.
Los quilteljous son los peros de buena casta y viven en kasas.
Por ocra palte están los quiltelestlit, estos son los peros kallejeros.
Le enuméro tamién a:
La “Gualdia Perultiana”, los famosos “PGP”. Está kompuesta por los famosos Robelto Güailel.
Los Juanito san Belnaldo, son “Peros rescatadores de peros”, son ri (re) güenos para beber vino, son peros güenas pelsonas, los famosos “PERESPE”.
Los Júan Lauraol, son peros güenos para kuidal a los peros ceguitos, los famosos “PKPC”.
Los Juan Galgo, son peros kazadores de gatos montesco, es una unidad especial de kareras, los famosos “PKGM”.
Los Sahuesos Holmes, peros encalgados de enconcrar las llamadas peldidas del rey y de la reina, los famosos “PEBULLAPER”.
 
Cap. VI                     Las máquinas
 
Q Tamién existe una unidad especial de peros encrenados para observar al rey en todo momento, esos son los famosos “POR”, peros observadoles del rey, la komponen esa unidad sólo peros pequeñeces.
F   Un momento amigo, dame un minuto.
Dígame Papi.
F   ¿De qué se trata, o mejor dicho qué hacen los “POR”
Se lo dije, obselvan al rey.
F   ¿Cómo lo hacen?, ¡Eso quise decir!.
Q Lo miran por un tubito parabajo y van digando kada uno de los movimientos que haga el rey, esté donde esté.
F   ¿Cómo es eso de esté donde esté?
Q Por cierto, debajo de la tera, del mar, ariba, abajo, lejos, celca, debajo de la kama, ariba del auto, en todos lados y a toda hora, todos los días, todos los años, hasta kuando se vaya a Peroltuncelo, ahí tamién estarán los POR viendo y digándoselo a los demás peros del palaneta Peroltuno, que haga y donde está el rey de los peros, ostes mi güen vejito kolado.
F   ¿Cómo obtuvieron ustedes la máquina observadora del rey?
Q La enconcraron…
F   ¿La encontraron?
¡Sí, la enconcraron!
F   ¿Cómo entonces, no fabricaron ustedes las máquinas?
Nosocros los peros no fablicamos máquinas, eso nos da güergüenza y pena. Esas máquinas las hagaron los peroserguidos.
F   Está bien, discúlpame.
¿Puedo continuar, Papi?
F  Sí.
Q La máquina que ostes me preunta, así komo las ocras, las enconcramos el veinte más kuacro más kres de mayo, mes terakeo (terráqueo), de mil kuacrocientos más kuacrocientos más cien más kualenta más kuacro por dos más kres, en la mañana temprano, komo a las kuacro más kres. Klaro está, todas las fechas y horas son a juicio de los konocimientos humanitos, nosocros no medimos el tiempo.
F   ¿No miden el tiempo?
Eso es lo güeno que tenga Peroltuno, Papi.
F   ¿Qué?
En Peroltuno llega la noche y llega, llega el día y llega, llega la lluvia, el sol, los vientos, las flores y llegan, kuando se van, se van.
Seguro le gustará Peroltuno, Papi.
F   ¿Crees tú?
Q Sí, en Peroltuno si ostes tenga sed, toma agüita rica y limpita. Si ostes tenga hamble, se dirige donde los peros kliadoles de komida, los famosos “PEKLIKO” y kome. Si tenga sueño, ostes da vueltas kratando de molderse la kola encima de un montón de hojas y kuando se folme un nido y protegido al alero de un arból o al kobijo de una kueva, ostes duelme. Así es Peroltuno.
Nos alegramos kuando alguno de nosocros descubre una llave más para involucionar y kratar así de ser komo nuescros ancestros, los peros salvajes. De esa manera kredemos nosocros nos alejamos rapídamente del exterminio al que kasi estuvimos kuando fue la última güera.
F   ¿Cuándo me alducirán a mí?
Q Kuando ostes era pequeño era alducido y a veces kuando duelme profundamente, es alducido.
F  Quiero ser alducido conscientemente, lo más pronto posible.
Q Bien Papi, inmediatamente me pondré en kontacto kon los PAR, para hagar todos los prepalativos. En Peroltuno habrá fiesta, habrá agua flesquita, taltáros, pollos y pajaritos al vuelo, chancho al ripio, kaballitos de bronce al dente, konejillos a la karera. Además tengamos plisioneros a un par de gatos montesco, ellos se batirán a duelo kon un Gladidobel, los famosos “PEG”, peros extelminadoles (exterminadores) de gatos, no pierden nunca Papi, no kredo sea ésta la ocasión de peldel.
F   Creo haber escuchado ese trozo de frase dicha por otra persona.
Q Es muy posible Papi, de Peroltuno han salgado muchas famosas flases.
F   Eso que acabas de decir me lo explicarás después. Por de momento indícame: ¿qué debo hacer y qué atuendo debo llevar puesto para cuando sea abducido?
Q Ninguno Papi.
F   ¿Porqué, no entiendo?
La máquina de alducir no alduce ropa ni anillos, ni nada extra, sólo kuelpos.
F   ¿Desnudo, dices tú?
Q Así es Papi.
F   ¿Y cómo me abrigaré si hace frío en Perroltuno?
Q No se predocupe Papi, más bien ocúpese.
F   ¿En qué debo ocuparme?
Q En vivir, vivir komo la mitad suya lo ha olvidado y la ocra mitad reclama ese tipo de vida.
F   Contéstame, no me entretengas con palabrería.
En Peroltuno están a su servicio los peros kalentadores de ambiente, los famosos “PEKAMBI”.
F   ¿Qué hacen específicamente, los Pecambi?
Los pekambi, están encalgados de mantenerlo a ostes kalentito, demás sabemos los peros que su mitad humana ha peldido la kapacidad de soportar las bajas tempelaturas y de tanto evolucional la mayor parte de su kuelpito no tiene pelos, alguna vez nosocros tamién suflimos esa desglacia.
F   ¿De qué forma me tendrán calentito?
Q Kon las mangüeras kalentadoras de ambiente.
F  Ándate despacio con eso, te advierto que ya me está sonando a falsedad.
Q Es una mangüera bleza (grueza) y lalga, tan lalga que llega hasta el sol amarillo y ahí en medio del sol se enchufa y …
F   ¡Alto, alto, alto!…, perro mentiroso, lo que me estás diciendo es imposible. ¿De dónde sacaste eso de enchufar una manguera en un sol amarillo?, tal cosa no podría ser, puesto que se derretiría la manguera, eso sin contar de ¿cuál sería la forma? y ¿qué tipo de vehículo se usaría para siquiera acercarse a un par de miles de kilómetros de distancia?. Tú estas chiflado y creo que yo más chiflado aún al escucharte semejante estupidez, ¡déjame en paz, vete, vete, vete, vete te digo, déjame en paz!
Q Son especiales.
F   ¿Qué dices?
Q Le digo, la mangüera (manguera) es especial y es lanzada al sol amarillo, por los peros lanzadores de mangüeras al sol, los famosos “pelamasol”. Ellos son los encalgados de esa misión.
F   Está bien, continúa, creeré todo esto cuando me “alduzcan”.
Q Kuando llegue ese momento ostes dirá: ¡era cierto, que rico!
F  Sigue con tu cuento de la manguera.
Q Una vez que la mangüera está enchufada en el sol amarillo, el fuego del sol se va por adencro de la mangüera y sale por la punta de la mangüera, la que es batida komo abanico, para todos los lados, por los famosos “Pekambi” y así kalientan el ambiente que ostes va ocupando.
F  Espera un momento, otro error veo en tu cuento. Si es fuego el que sale por la punta de la manguera, pues entonces todo se incendiaría al paso del rey, producto de batir la manguera, acción llevada a efecto por los pecambi, no puede ser entonces.
Q Esa mangüera, se lo hice saber anteriormente, es especial, tiene un filcro llamado filcro de fuego, se kambia kada cierto tiempo debido al desgaste. Ese filcro impide salgan llamas por la punta de la mangüera, batida ésta por los pekambi y sólo sale kalor por ella, el suficiente y necesario necesitado por ostes y se sienta grato. Esa es la misión, que el rey de Peroltuno no sienta flío, misión a kargo de los pekambi, ya lo habíamos dicho antes.
F   ¿De qué está compuesto ese filtro?
Q No lo sé.
F   ¡Cómo no sabes!
Q No lo sé, recuelde ostes, yo sos pero.
F   ¿Algo sabrás al respecto, no dices ser entrenado para comunicarte conmigo?
Q Bueno, sé que los antiguos dejaron la fólmula escuendida en una kueva, en Peroltuno, bien lejos y unos peroserguidos robaron la fólmula poco antes de la última güera y la trajeron a la tera. Aquí en la tera, tiempo descués, la enconcró un humanito y fabricó kon ella una prenda de ropa interior, usada hasta hoy por las hembras de este palaneta.
F   ¿Dónde usan las mujeres esa prenda?
Q En las pernias (piernas).
F  Aclara, por favor.
Q La usan en las pernias, dicen, no estos muy seguro, se llaman pantyl o plantys, no sé, pero la usan en las pernias, de eso estos (estoy) seguro.
F   Oye me quieres decir que las pantys usadas por las mujeres de mi planeta es el material usado para fabricar los filtros de las mangueras. ¡Nunca había escuchado semejante tontera, un disparate del tamaño de un buque, además dices que es un invento perrusiano!
Q Si Papi, kuando Peroltuno era habitado por los peroserguidos.
F   ¿Qué o quiénes son los peroserguidos?
Q Los peros que kaminaban en dos patas, los peros evolucionados, kausantes de la última güera.
F   ¿De qué lugar en especial, aquí en la tierra, extraen el material para el filtro?
Q De la basula de la tera Papi.
F  Explícate.
Q Los filcros de mejor kalidad, de los pantyl o plantys, no sé, no estos muy seguro, son usados.
F   ¿Usados?
Q Sí, efectivamente Papi, los pantyl o plantys, no sé, no estos muy seguro, usados por las hembras de la tera y botados a la basula.
F  Una canallada, tu cuento. ¿Dime de qué se trata?
Q Los filcros de mejor kalidad son las pantyl o plantys en desuso, aquellos que las hembras del palaneta tera han usado y esos plantys o pantys son buscados por los “Pebupaupafi”.
F   ¿Qué es eso?
¡Los famosos “Peros buscadores de plantys usadas, para filcros”¡
F   ¿Y qué perros son esos?
Q Papi, dese kuenta ostes, en la tera se ve vivaz a un pero ir en una direlción, komo si fuera a efectuar algún trámite en folma ulgente y de pronto kambia de rumbo ¡komo si nada! y se va en sentido koncrario y sigue buscando y buscando sin parar.
F   Sí, me he dado cuenta de ese detalle y pienso que es una de las tantas formas estúpidas de comportarse de los perros.
Q De ninguna manera Papi, esos peros son los encalgados de recopilar los pantys usados, para los filcros de las mangüeras. Esa tarea está a kalgo de los quiltelestlit.
F   Inadmisible… y cuanto dinero gana hasta este momento el infeliz que dijo ser el inventor del material para fabricar las pantys.
Discúlpame, creo necesitar un descanso, me iré a dormir, nos vemos mañana.
Q Chao Papi, kuando despierte estará todo listo para ser alducido a Peroltuno.
F   ¡Chao!
Q Buenas noches Papi, nos vemos.
 
 Cap. VII                    Rumbo a Perroltuno
 
No nos vimos hasta el día siguiente, ¡sino un mes después¡.
Cada vez que requerí comunicarme con él, sólo conseguí oír ladridos y mordisqueos, meneos de cola y otras sandeces perrunas, digo perrusianas.
Debo tener paciencia, Tatiana descubrió a través de un test sicológico, que soy un tipo de muy poca paciencia. Yo creía tener bastante. Bueno una más de mis apreciaciones equivocadas, quizá cuantas otras tendré.
 
Papi, Papi, despielte ya es ocro día.
F   Sí, dime, ¿oye que haces en mi dormitorio?
Estaba la perta (puerta) abielta y encré (entré) para darle la buena noticia.
F   ¿Cuál buena noticia?
Hoy a la tarde será alducido a Peroltuno, lo estaré espelando allá, me iré plimero, para esperarlo con la gualdia perultiana, en óltimas (óptimas) kondiciones.
F  Qüincy, te das cuenta, hace más de un mes prometiste llevarme a Perroltuno y recién ahora me lo dices de golpe y porrazo, como si nada, como si hubiese sido ayer. Tú eres un carajo y parece que estuvieras tratando de volverme loco, me llenas la cabeza de basura, ¿Qué hacer contigo, qué hacer?
Kálmese Papi querido y relájese, konténtese plonto estará en Peroltuno. Todos los peros de nuescro palaneta están felices, por plimera vez verán al rey en pelsona, despierto, adulto y además podrán tocarlo, olerlo, juegar (jugar) con ostes, saltar, korer (correr) por las pladeras y los bosques.
 
No podía negar, tenía miedo, parecía tan precaria la forma de viajar, en nada daba seguridad.
Todo tiempo llega y la tarde llegó. Estar de pie en medio del patio de la casa, desnudo, con una tarde fresca que empezaba a molestar a mis huesos, era algo de vivir. Envuelto el tamaño espectáculo, con un manto de fe, que de alguna manera tenía en los dichos del Qüincy.
Era la tercera tentativa y todavía no lograban alducirme. El Qüincy no estaba por ninguna parte, por lo que deducía debía estar en Perroltuno al mando de las brigadas alducidoras. De pronto sentí como si pusiesen sobre mi cuerpo los 220 volts, por sólo un segundo y quedé sentado en el suelo, con el trasero machucado, sucio y la paciencia rebalsada.
Con mucho esfuerzo logré ponerme en pie y cuando estaba a punto de abandonar la zona demarcada por el Qüincy para ser alducido, nuevamente el tirón aquel y un viento fuerte seguido de un olor poco agradable, aliento de perros supongo, cientos de agujitas parecieron acariciarme levemente por una milésima de segundo y caí. Hojas amarillentas, otras no tanto y muchas verdes, hojas por doquier en distintas direcciones. La caída fue blanda, mis ojos se clavaron al cielo, estaba nublado, los soles no se veían en ninguna parte. Me dije: estoy tonteando, me he sugestionado de tal forma que creí haber viajado a Perroltuno, estaba desvareando, todo terminó por fin… no alcancé a terminar la frase y la voz del Qüincy me estacionó en Perroltuno. Claro que sí, Perroltuno, quiero creer que estoy en Perroltuno, por el cariño a mi perro necesito estar en Perroltuno.
 
Cap. VIII                  Mi reinado en Perroltuno
 
QPapi, Papi, ya está en Peroltuno ¡que rico!. Venga Papi, déjeme llevarlo donde están sus sulditos (súbditos) folmados (formados): la gualdia perultiana, ella irá donde ostes vaiga (vaya). Están los POR, los PAR, los PPG, los PEBULLAPER, los PEKAMBI, los GLADIADOBEL y todo su pueulo (pueblo) reunido. Le espelabámos (esperábamos) Papi.
 
Mis ojos a punto de salir de sus órbitas pedían misericordia a mi espantada razón, ni a una sección de mi ser le fue indiferente lo que estaba sucediendo.
La guardia perrultiana, unos magníficos y gallardos mastines rodeáronme, para luego acompañarme a lo alto de una roca. Allá abajo a unos cuatro o cinco metros una explanada repleta de perros con sus vistas clavadas en mí. De pronto levanto la mirada al cielo, las nubes me reciben y me regalan la presencia de los soles. Impacta ver cuatro soles de distintos colores formando un romboide impresionante, llenando de calor y luz todo el valle, un arco iris eterno sobre la fas de Perroltuno
Los pecambi, cosa sorprendente, andaban con la manguera esgrimiéndola de un lado a otro y ciertamente calentaban el ambiente, dicho sea de paso estaba bastante caliente. Esa situación me incomodó e instintivamente me lleve la mano a la frente, perlada hasta ese minuto por un inicio de sudor copioso. Fue peligroso aquello, sólo bastó ese gesto para que el comandate de la guardia perrultiana emitiera un ladrido grueso y corto acompañado de un mostrar de dientes como al paso y en menos de lo que se pudiera analizar la acción del perro, que supongo habló en canespergun, los pecambi fueron desalojados del lugar. Tiempo después supe se les llamó la atención a los pecambi, por la desubicación, estaban nerviosos creo yo, me preocupé de brindarles mi protección de rey, era necesario. Inmediatamente después del incidente ocasionado por los pecambi, ocurre algo increíble, se hicieron presente una docena, aproximadamente, de perros de larga cola y a una voz la movieron arremolinadamente, produciendo una agradable brisa refrescante, eran los perros enfriadores de ambiente, los famosos “PEA”, eficiente estos súbditos míos, dejaron todo equilibrado.
 
Cap. IX                     Vanidades de un Príncipe
 
F   ¡Qüincy, esto es increíble!
Papi, debo digarle, aquí en Peroltuno no me llamo Qüincy.
F   ¿Y cómo te llamas aquí?
Me llamo Epucané.
F   Epucané, interesante. ¿Cómo debo nombrarte entonces?
Komo ostes quera Papi, ostes es el rey de Peroltuno y ostes haga komo quera. Yo sos su hijo y lo que diga ostes está bien.
F  Gracias hijo querido, por la confianza puesta en mí.
Pensando en el asunto de tu nombre, te llamaré Qüincy Epucané, al menos cuando estemos aquí en Perroltuno y en presencia de otros perros. Tengo derecho, creo, a mezclar dos idiomas y en este caso he mezclado un nombre terráqueo con un nombre perrusiano, soy un genio, no te parece.
No sé si sea un genio Papi, pero sí sé, ostes es el mejor Papi que un pero pueda tengar. Además un plíncipe suena más interesante y más intigilente kon dos nombres.
Qüincy Epucané, bonito mi nombre. Si ostes me permite llamaré al komandante de la gualdia perultiana, para que comunique la buena nueva a todos los perusianos, el nuevo nombre de su plíncipe, lo saurán hasta en pladégamo y temerán de sólo escuchar mi nombre.
F   ¡Te lo prohibo!
¿Porqué?
F  Escucha bien, Qüincy Epucané, creo estás exagerando, además no estás siendo consecuente con los de tu raza.
¿Porqué lo diga, Papi?
F  Lo que pretendes hacer revela una marcada intención de evolucionar y tú no intentarás caer en semejante trampa, no es así.
Q Tiene ostes razón Papi, espero no haberle kausado una güergüenza, perdóneme por favor.
F   Está bien hijito, ahora préstame atención.
Dígame.
F   ¿Hasta cuando estaré aquí?
Hasta kuando ostes disponga Papi, pero si me pelmite una sugerencia.
F  Sí.
Le recomiendo quedalse un tiempo más, los peros le tienen pleparada una solpresa en la komida.
F   ¿De qué se trata eso?
Q Lo invitalán a cazal, palticipará de un glan taltáro. Todo Peroltuno estará de fiesta. Mucha kalne, agüita por doquier.
F  Pero, ¿qué puedo hacer yo?, no me veo corriendo tras un animal, pillarlo, matarlo y luego comérmelo, sin siquiera sancocharlo y mordisqueándolo, me suena asqueroso. La verdad Qüincy  Epucané, no creo ser capaz de hacerlo.
Q No se predocupe Papi, yo estalé a su laro (lado), le ayudalé. Venga sígame y de buen ejemplo, recuelde ostes, ¡es el rey de Peroltuno y ostes da la olden de paltida!
Cap. X                      
            Cacería y el arte culinario de mi reino
 
No cabe duda, para un perro resulta fácil salir de cacería y voltear a mordiscones a su presa y comérsela sobre la marcha, ¡pero un humano!, se hace difícil. Todo es perfectible, cambiable, bajo esa máxima me decidí, acepté y di la partida a la cacería.
En las grandes planicies se podían ver miles de ganado de diferentes especies: bovino, equino, vacuno, porcino, aves, marsupiales, roedores, variada fauna adornando el plato, presas deliciosas al alcance de los dientes, dantesca la imagen, pero real. La fiesta era comer tartáro y ¿de qué se trataba el plato?
La fiesta culinaria, además de sanguinolenta, era sudada y de fuerza. Seleccionamos una tremenda res, de esas gordas, grandes, de manchas cafés y blancas. La rodeamos después de una agitada persecución. El Qüincy me instó a dar las órdenes y haciendo acopio de liderazgo perrusiano me dispuse a comportarme como tal, como estratega que alguna vez he sido. Hice algunas señas, éstas fueron entendidas de inmediato, unos por el flanco derecho, otros por el izquierdo, otros por atrás, el Qüincy y yo por el frente. A mi orden, empezamos a atacar la mole de carne, la inspiración que movía nuestros estímulos gastronómicos. La bestia en cuestión, resoplaba y pateaba en todas direcciones, estaba furiosa. Más allá, uno del grupo cae mortalmente herido por una feroz coz propinada por el corpulento animal, dando en pleno pecho del valiente guerrero. La pelea excita y los colmillos bañados en espuma salivosa se blandían al aire, sedientos.
Me costó tomar la decisión, pero además de hambre, me dio rabia y pena ver a uno de mis sometidos retorcerse de dolor sobre el suelo verde.
Me desprendí de mi doble atuendo y sólo fui perro. Salté sobre el lomo del peludo animal y le mordí una oreja. La algarabía fue total: uno, dos, tres, cuatro perros clavados en las ancas, en las patas, en el lomo, por todos lados. Luchaba codo a codo junto a mis súbditos, la cadena alimenticia se erguía orgullosa, “he aquí mis depredadores siervos”, decía. El animal exhausto dobló sus cuartos traseros, luego los delanteros y se recostó sobre uno de sus costados, la mesa estaba servida
Después supe, fuimos los primeros en vencer a la presa. En todo el planeta Perroltuno, todavía aún se comenta mi hazaña guerrera y cada perrusiano se enorgullece de tener un rey como yo. creo exageran, pero en fin, mi parte humana no abandona la posibilidad de siempre evolucionar, deberé meditar sobre esto. La comida esta servida y antes de empezar a devorar el aún tibio animal, docenas de huevos fueron lanzados embadurnando la carne roja de la corpulenta bestia. Según la costumbre perrusiana el tartáro estaba servido, el mejor, sabroso y más famoso plato perrusiano daba ancha expresión culinaria en todo Perroltuno.
Di la primera mordida y me retiré un par de metros, la jauría se abalanzó gruñendo, triturando y tragando la carne del jugoso animal.
Una vez saciados los estómagos caninos, vino el reposo, la siesta, tiempo preciso para decirle al Qüincy que necesitaba volver a la tierra en forma inmediata. Necesitaba ser humano y estar entre humanos.
 
Papi, ¿porqué quere irse tan luego, kuando la fiesta grecién empieza?
F  Lo sé, pero necesito volver, no me discutas, has lo que te digo, ¿de acuerdo?
Sí Papi, haré los prepalativos de inmediato.
Conté diez días; diez días de esperar y nadie daba respuestas a mis preguntas, me rehuían.
F   ¿Qué está pasando Qüincy, porqué aún no me voy de este espantoso sitio?
Q Papi, nada pasa, sólo estamos hagando los prepalativos y eso lleva tiempo. Venga acompáñeme.
 
Una inmensa estructura empotrada entre las montañas, dos días más, para llegar a ella.
Miles de perros nos salieron al encuentro, la guardia perrultiana gastaba sus mejores energías, apartando de mí a esa cantidad incalculable de perros a simple vista. Los famosos pecambi la raza pequeñeces, por primera vez los veía de cerca y ciertamente la famosa máquina de alducir tenía forma de embudo. Excesivas emociones en tan corto tiempo.
 
Papi, Papi, me dice el komandante de los peros alducidoles que están listos para desalducirlo.
F   Gracias hijo querido, entre más acelerado mejor.
Yo lo seguiré luego.
 
Nuevamente a esperar con la más paciencia posible, ser alducido de vuelta a mi tierra, quiero decir desalducido de Perroltuno. Una nueva experiencia que se acumula a mi abultado archivo.
Llegado el momento, obediente me sitúo donde se me indica, una traílla multitudinaria a decir impensable, rodea la superficie demarcada. Sobre mi cabeza el embudo gigante y pegados al aparato los pequeñeces. Algunas lamidas, quiero decir cientos, miles, no sé cuantas, remojan mi cuerpo y salivoso soy lanzado al hiper espacio. Esta vez la sensación al ser alducido fue diferente. Fue, como cuando concertamos nuestra primera cita amorosa, un cosquilleo en el estómago y un sudor agradable frotando mi cuerpo viajero, pasajero de galaxias y latitudes inimaginables.
 
Cap. XI                     Espiritualidad Perrusiana
  
El arribo fue suave en medio del patio de la casa. Encaminé mis pasos hacia el dormitorio, me vestí, no sabía si estaba contento, agradado de estar de vuelta o si la nostalgia era lo que fruncía mi ceño.
Perroltuno, ¿un sueño, una alucinación, delirio, realidad, locura?, trataré de calmarme. Por de momento, creo debo averiguar, cómo está la salud del perro herido, durante la cacería. Mi mitad perra debe ser lo que me desorienta, quizá no fue buena idea regresar tan apresurado. Hablaré con Tati, la reina de Perroltuno, es muy posible que me acompañe la próxima vez, aunque a ella no le agrada la vida campestre, al aire libre.
De pie junto a la ventana con una taza de café en mis manos, miraba como embobado el patio que me había visto llegar. De pronto aparece el Qüincy, se queda un momento quieto y empieza a ladrar alegremente dando saltitos. De sopetón empuja fuertemente la puerta de entrada a la casa y raudamente se echa en mis pies apoyando su lomo sobre el suelo y sus cuatro patas apuntando al cielo, estaba feliz.
 
Papi, los perusianos están muy kontentos, ostes ha sido la alegría más glande que ellos han tengado durante muchos siglos.
F   Qüincy.
Q Sí Papi.
F   Dime: ¿Cómo está el perro herido durante la cacería, el integrante del equipo te acuerdas?
Se fue a Peroltuncelo.
F   ¿Perroltuncelo, qué es eso?
Peroltuncelo es el palaneta al kual vamos los peros, especialmente los habitantes de Peroltuno y algunos peros de la tera, aquellos que no se han humanizado.
F  No en tiendo.
Los peros a que me refiero, los de Peroltuno y los no humanizados de la tera, no mueren se van a un palaneta en donde vivirán por siemple. No tengarán flío, ni calor, hamble, sed, ni temor y seremos liures (libres) por siemple, mucho más liures de lo que somos en Peroltuno, porque allí no tengueremos un rey, aunque estamos kontentos kon ostes, allí tengueremos (tendrémos) al Glan (Gran) Kancané, El nos gobelnará en justicia.
F   ¿Qué significa Gran Cancané?
Q Se pogría traducil komo “Pero por siemple”, él es glande, tan glande que no podemos verlo.
F   ¿Porqué no pueden verlo?
Q Porque nosocros somos parte de él, kreo yo.
Papi ¿se acuerda del animal que kazamos en Peroltuno, kuando ostes estuvo kon su pueulo?
F  Sí.
¿Recuerda?, ¡era enorme!
F   Sí, tienes razón.
Q Le voy a pedir me diga, ¿Qué sería para ostes komer semillas de mostaza, si tuviera hamble?
F  Bueno, tendría que comerme cientos y cientos, para aplacar algo, al menos un poco el apetito.
Esa es la komparación Papi, así es el Glan Kancané, El komería por cientos, komo la bestia que kazamos y además todas las bestias de muchos palanetas no darían abasto para kalmar el apetito de El, pero lo más maravilloso de todo es: El no necesita alimentarse, Él es el Glan Kancané, inmenso e invisible kuando Él lo desea, es bueno.
Kuando ostes llegue a Peroltuncelo podrá vivir su buena voluntad.
F   ¿Cuándo me muera, querrás decir?
No Papi, ostes no morirá se irá directo a Peroltuncelo.
F   ¿Ese planeta siempre ha estado?
Q Sí, desde hace muchos, muchos krillones de años de por siemple.
F  Sabes, mi Papi tenía un perro llamado Niki, era uno negrito y pequeño, como los pequeñeces, ¿crees tú estará en ese planeta que dices se llama Perroltuncelo?
No sé si estará en Peroltuncelo, pero ostes algún día pográ komprobarlo.
F   ¿Cómo es Perroltuncelo, de qué porte es?
Q La verdad, no lo sé. Dicen, no estos muy seguro, que Peroltuncelo no se puede medir.
F   ¿Cómo es eso?
Peroltuncelo es de todos los poltes. ¡Papi, ostes debiera saber de estas kosas!
F   ¿Porqué me dices eso?
Q Porque ostes al igual que una fracción de los humanitos se van a un lugar sin tamaño, esa zona está en algún sitio del espacio. Dicen, no estos muy seguro, pero dicen está ariba del cielo.
F   ¿Qué es arriba en el cielo?
Q No lo sé Papi, yo sólo sos pero, esas preuntas (preguntas) debiera responderlas ostes; ostes es el rey de Peroltuno.
F   Enturbias la conversación, me haces quedar como ignorante.
Q Papi, ostes insiste en medir las kosas, el tiempo, el amor, el tereno (terreno), en fin todas las cosas.
F  Por supuesto que sí, nada puede estar sujeto a la nada.
En el liuro llamado Bilbia (Biblia), al kual tantos humanitos le rinden honores y dicen krederle (creerle) a ojos cerrados, aparece en una de las hojas, no sé kual, un kaayero muy impoltante, él hizo una preunta al hijo del Dios de ostedes, le digó: “¿cómo era nacel de nuevo?”, él no entendió el mensaje del Dios de ostedes, ¡ostes tampoco entiende!
F  Oye, ¿qué me quieres decir?
Q Sólo krea que existen ocras kosas ocros mundos, ostes ya fue a Peroltuno vio y kreyó, ahora krea sin ver que Pperoltuncelo existe, komo don Tomás.
F   ¿Cómo se llamaba al que le hicieron la pregunta?
Dicen, no estos muy seguro, se llamaba Nicomerlo, Nimeacomodo, no sé, se me le olvidó.
F  Oye respóndeme claramente y ¿cómo es qué sabes todo eso?
No sé, yo sos pero, estos kansaro, no quero haulal más, me voy a buscal gatos, para kazal y emilinar.
F  Oye espérame, obedece te digo, escúchame. ¡Perro infeliz!
Dejarrme hablando solo este perro condenado.
 
Este perro imbécil siempre hace lo mismo, cuando requiero de él mayor información o que la ordene, se evade de manera insolente y mal educada. Me deja rabioso y con ganas de darle una paliza. Comienzo a atar cabos y creo que este perro hablaba de Nicodemo, el de la Biblia, Juan cap. 3:1. ¿De dónde sacará este perro petulante, tamaño conocimiento?
Si hay cosa curiosa, una de ellas es la forma que se enteran de los acontecimientos ya sean estos, humanos o perrusianos.
Muy raro diría yo. Veamos pacientemente el comportamiento canino. Se observa que se desplazan a tranco vivo y firme, olfateando aquí y allá en una búsqueda afanosa e incansable, van con prisa rumbo al norte por ejemplo, pero de pronto giran en sentido contrario o se devuelven o detienen a olerle el trasero a algún otro perro. El Qüincy me ha dicho que un fragmento de ellos, los quiltelestlit tienen una misión definida, pero creo que hay más de eso en ese vagar perpetuo de algunos canes callejeros, le pregunto al Qüincy:
 
Cap. XII                   
               Comunicación con estilo canino
 
F   Qüincy.
Q Sí Papi.
F   ¿Cómo se enteran ustedes de las noticias que les interesan?
Q De boca en boca Papi, igual komo lo hagaban (hacían) los humanitos, en el génesis de la vida de ellos.
La respuesta me dejó con las incógnitas de siempre. ¿Por qué habría de tocarme un perro como este? Es suficiente locura un can parlante, pero además tenga racionamientos extremadamente avanzados y su historia cuenta con cosas concretas, como Perroltuno por ejemplo?.
De Perroltuncelo y pladégamo no doy testimonio de ello, no estoy convencido de la existencia de esos planetas. Esta situación agota, me genera por momentos, un peligroso Burn Out, me voy a negro, topo techo con mi razón.
Ya se entenderá con la siguiente historia, lo confuso que resulta escucharla y asimilarla, preste el lector atención.
Un día como tantos, el Qüincy llega apresuradamente, se instala a mi lado jadeante, preocupado y me dice:
 
¡Papi estos predocupado!
F   ¿De qué?
¡Estos predocupado de las hijas del señol Tores!
F   ¿Por qué y qué o quiénes son ellos?
Q Dicen papi, no estos muy seguro, que a las hijas del señol Tores las hecharon parabajo (para abajo).
F   ¿Qué?
Q Las delibaron (derribaron).
F  A ver, aclara conceptos, por favor.
Entienda Papi, dicen, no estos muy seguro, que las hijas del señol Tores estaban esperando el mecro (metro, transporte subterráneo público).
F   ¿Qué es eso?
Es la máquina que va porabajo (por abajo) de la tera y adencro van hartos humanitos, para el krabajo.
F   ¿En dónde?
En la estación del mecro.
F   Quiero decir: ¿en qué zona del planeta?
Q Dicen, no estos muy seguro, es de una palte donde están todos juntos, están uniros (unidos).
F   ¿Qué parte es esa?
Q Dicen que es pal nolte o pal sul, no estos muy seguro, pero dicen, son glingos (gringos), así digó mi plimo, grecien (recién) me lo digó, viene llegando, no sé.
F   ¿Viene llegando de dónde?
¿Quién Papi?
F  Tu primo.
¿Ah, mi plimo?, viene llegando de la ocra cuaira (cuadra).
F   ¿Dónde vive tu primo?
Celca de la plaza.
F   ¿Y de qué localidad habla tu primo?
Q No estos muy seguro Papi, pero a mi plimo, ocro plimo de ocra palte le digó lo que él me digó a mí.
F  Ah ya, no te preocupes, continúa por favor con tu historia.
Q Con mi predocupación.
F   Sí, con tu preocupación.
Q Estaban las hijas del señol Tores, las dos gemelitas.
F   ¿Gemelitas?
Q Sí, las dos son igualitas, altas, dicen, no estos muy seguro, que se ven de todos laros.
F   Continúa.
Q Estaban kanquilitas y de repente aparecieron los lindobaneses Papi y las kearon (quedaron) mirando, enojaos (enojados) con cara de malos, rabiosos, son kauros (cabros, muchachos) pelfídos (pérfidos) Papi. Dicen que lairaron (ladraron), no sé, no estos muy seguro de esa kustión (cuestión) y rescues (después) las echaron parabajo, a las glingas hijas del señol Tores, a las pogresitas (pobrecitas) gemelas.
F  Según saco cuentas, lo que me estás narrando, eso sucedió hace muchísimo tiempo, en los Estados Unidos.
No sé Papi, pero mi plimo me lo digó grecien.
F  Es vergonzosa la manera en que está tergiversada la noticia, sinceramente Qüincy eres poco de fiar.
Sucedió un once de septiembre, hace varios años atrás, terroristas derribaron las torres gemelas en Estados Unidos, se ha especulado con la nacionalidad de los hechores, el tiempo dará la respuesta real.
Situaciones como éstas, me dejan en la mitad de la calzada a punto de ser arrollado por la ignorancia.
Investigo y me entero: los perros no leen diarios, ni ven la televisión y la información sólo la reciben de otros perros.
Los perros están preocupados de involucionar y ser cada día más perros, suena inaudito el comentario, pero es cierto.
 
Cap. XIII                  Adentro y afuera del libro
 
He tenido una seria conversación con Tati, mi amor, este perro descriteriado discute continuamente con ella, según me comenta Tatiana, me dice que: Insiste en alducirla a Perroltuno, cosa que Tati esta reacia a hacerlo, puesto que no le gusta nada de ese planeta y sus habitantes, los ofrecimientos no la seducen. En ese momento es cuando se trenzan en una discusión bizantina. Por un lado el Qüincy, ofreciendo exquisitos manjares, seguridad, aire limpio y una corona no bienvenida por Tati. Esta, por su parte, no acepta los ofrecimientos de mi perro y discuten porque sí y porque no, con una salvedad: Cuando el Qüincy y se ve perdido en la discusión, saca a relucir su condición de perro y argumenta ausencia de conocimiento en la materia por la cual está siendo increpado, cosa muy común en él, pero como sello de la cháchara la amenaza con algo insólito, le dice a Tatiana: “Si me sigue molestando me meto adencro del liuro”. Según le asegura este perro desgraciado, él tiene la facultad de entrar y salir de los libros escritos por mí, en los que él participa y dice poseer ciertos poderes, tal vez se basa en las historietas de los dibujos animados, si es así, estaría bastante equivocado, orate y enfermo de leso.
Es una pachotada lo que este perro a diario nos dice. Tatiana se enfrenta a él empecinadamente. He hablado con ella y he tratado de hacer cambie de opinión y acepte ir a Perroltuno le comenté que yo lo hice y lo pase bien, además no creo que la perras de Perroltuno la hagan hacer cosas extrañas, las perras no cazan, por ejemplo.
De todo asunto saco en limpio algo, esta vez, el agradable sentimiento de saberme con una familia, con sus altos y bajos, pero familia al fin y al cabo.
 
Cap. IVX                   Tolerancia
 
Q Papi, Papi.
F   ¿Qué?
Estos predocupado dostes.
F   ¿Y porqué?
Q Porque lo veo tliste.
F   Sí, eso es cierto, estoy triste.
¿Porqué, Papi?
F   Sabes Qüincy, me gustaría en muchos casos, ser como tú.
Ya lo es, es homble pero.
F   Pero mi mitad humana me juega malas pasadas.
Q Lo entiendo Papi.
F  Quisiera tener un montón de preocupaciones y ocupaciones menos, sin tener la necesidad de cargar el celular por todos lados, hasta lo llevo al baño, es como si fuera un tubo de oxígeno, algo vital, de vida o muerte. Como ese caso tengo muchísimos más que agregar a la cansable lista. El arriendo de la pieza en que vivo, de tu alimento cuando estás aquí en la tierra, del combustible para bañarme, cocinar, etc. etc., y te digo, los etcétera son largos e insoportables y ciertamente me he preocupado y ocupado de deshacerme de unos cuantos lastres que los humanos nos vamos fabricando, pero así y todo estoy apesadumbrado. Gracias por prestar atención a mis pesares.
Esa folma de kompoltarse fue kleciendo kada vez más entre los perusianos hasta llegar el día final, kuando nosocros los perusianos, estuvimos a punto de desaparecer por kompeleto.
F  Cuéntame Qüincy, ¿cómo pueden ser posibles tus comentarios?
Le decía Papi, nosocros los perusianos existimos hace inmemoriales tiempos. Empezamos komo ostedes los humanitos, aquí en la tera, salvajes, muy salvajes, sólo kon el konocimiento del intinto (instinto), nada más.
F   ¿Será posible el contadero éste?
Dime, ¿cómo empezó la desgracia, como tú dices?
La desglacia empezó kuando un pero, que tenía mucha sed, fue a tomal agüita en una lagunilla pequeña. Las aguas estaban kanquilitas y el pero se reflejó en ellas.
F   Oye Qüincy, detente un momento.
Q Sí Papi.
F   ¿Será entonces por eso que a los perros no les gusta mirarse en los espejos?, he observado eso y estudiado el comportamiento de ustedes.
Por ejemplo: cuando ustedes echan las orejas para atrás, significa que tienen miedo.
Hipervinculo.
F   ¿Qué dices?
Q Hipervinculo Papi.
F   ¿Porqué dices eso?
Q Ostes hace hipervinculo muy lalgo.
F   ¿Cómo muy largo?
Lalgo Papi, ostes habla mucho.
F   Es valedero decirte el conocimiento que tengo de ustedes. Además déjame decirte: una vez más me dejas sorprendido.
¿Porqué?
F  Empleas términos impensados, para ser utilizados por un perro.
¿Qué?
F   Vocablos, tienes un léxico muy refinado, en ocasiones me dejas perplejo.
Miren la cosa no, yo tener demasiados hipervinculos.
No Papi, no demasiados, sino muy lalgos.
F   ¿Qué sabes tú de hipervinculos cortos o largos? ¿Qué sabes tú de todo eso?, me enajenas y enfureces.
¿Qué es saber todo Papi?
F  Mira perro mal criado, no entraré en polémicas contigo, además no creo tener la paciencia necesaria.
Q Eso es cierto Papi, la soloñita le hizo un test y komprobó que ostes no tenía paciencia.
F   ¿Cómo lo sabes tú?
Q Ostes mismo lo digó.
F   Ciertamente este perro mío se las trae, creo se me pasa la mano cuando lo trato mal.
Qüincy.
Q Sí Papi.
F   Perdóname por favor, a veces me altero y no mido mis palabras y te hago daño, por favor perdóname.
Q Papi, yo lo quero mucho, no se predocupe, yo lo quero como ostes es.
Eso es lo bueno que tenga Peroltuno Papi.
F   ¿Qué es lo bueno de Perroltuno, esta vez?
Q Nosocros los peros somos tolerantes y aunque tamién nos enojamos, nos agaramos a moldiscos, dándonos por todos lados, de todas maneras somos tolerantes y nos respetamos. Aceptamos obedecer y ploteger a los nuescros y desde que suflimos la última maldita güera hemos estado en contante kampaña y esfuelzos por ser kada vez más nosocros mismos, es decir involucionar, buscar nuescras raíces, ostes escribió un liuro donde habla sobre las raíces del personaje principal, yo también aparezco en ese liuro.
F   Tienes razón, mucha razón, debo ser, entre otras cosas, no más tolerante; sino tolerante, sólo eso tolerante, el ser más tolerante vendrá después, gracias Qüincy Epucané, gracias.
El libro que hacías mención se llama “Historia Falsa, sus raíces”. Y es cierto tú apareces en las primeras páginas, gracias amigo.
Q Hemos estado juntos por amplio tiempo Papi, kualesquier día llegaremos ante la plesencia del Glan Kancané.
F   Ciertamente Qüincy, una moneda en uso posee en su cara y sello las imperfecciones del trajín diario.
Nosotros los perros sufrimos, en su tiempo, severos dramas producto de la intolerancia haciendo vista ciega de la tolerancia. Desconocimos incluso el respeto entre perros y perras, cada uno creyéndose superior al otro. “La güera de los géneros” se desencadenó entonces, rebalsando aún más las otras intolerancias, terminando por fin en la última maldita güera. Pelicoroso Papi, pelicoroso (peligroso)...
  
Cap. XV                Perroserguidos y la involución
 
F  Sígueme describiendo la epopeya perrusiana.
Q A ese plimer pero que le llamó la atención ver su roscro y kuelpo reflejado en las agüitas…
F   Un paréntesis, por favor.
Q Sí Papi, dígame.      
F   ¿Cómo se llamaba ese perro?
Q Perodan.
F  Interesante nombre.
Q Sí Papi, por él nosocros los peros empezamos a sentir la necesidad de konoscar kada vez más, de kambiar nuescras tladicionales kostumbles, hábitos, kultura, en definitiva tlanfolmarnos en ocros seres, muy diferentes a nuescros antepasados y empezamos a evolucional y la evolución traigó (trajo) avances.
Plimero iniciamos nuescra vanidosa y mortal karera alzándonos, irguéndonos (irguiéndonos) en dos patas. Kostó en plimera intancia, pasaron siglos y kaminamos a la pelfección. Esa nueva modalidad nos pelmitió ver desde más alto y nos pusimos arogantes (arrogantes).
F   Continúa, por favor.
Q Me emociona kuentar (contar) y me da güergüenza (vergüenza) esta historia Papi.
F   ¿Por qué tanto?
Q Encre ocras razones Papi, el suflimiento de todo el palaneta Peroltuno, kada uno de los perusianos empezó a vivir kosas jamás vividas.
F  Te entiendo, nosotros los humanos estamos viviendo esa época.
Q Algún pero (perro), no se sabe el nomble, se kubrió el kuelpo, vistiéndose kon la piel de los animales kazados y pasaron abundantes siglos más y el avance kontinuó, pelpetuo, ireversible, sin retorno hacia el día final.
F  Me produce temor, se me eriza la piel escucharte y saber la similitud de mi entorno, en relación con el Perroltuno de aquellos tiempos.
Q Pasaron varias etapas y los peros proglesamos. Se nos hizo necesario kambialnos la piel que nos kublía y elegimos una difelente, ocros aglegaron aplicaciones, descubriendo ocros materiales, telas de todo tipo, usamos kravate kai chemisse, (corbata y camisa) las peras ya no parían en los kampos a la luz de los soles o de las lunas, nuescra piel se fue sensibilizando y peldimos pelos, necesitando más y más abrigo. Un nuevo flagelo, la moda, ésta kastigaba aún más los moltificados kuelpos y a nuescros adolescentes y esmiriados (esmirriados) bolsillos.
Kleamos el dinero, azote aniquilador. Las economías se centraban y estacionaban en macroeconomías y unos pocos peros se repaltían las riquezas de Peroltuno, en tanto las microeconomías, kada vez más decadentes, fueron implimiendo la difelencia. Satulados la kasi totalidad de los perusianos en kléditos imposibles de pagar, tarjetas de klédito agolpándose en las billetelas mentirosas, con amos desquiciados.
Los peros chicos aplendieron malas kstumbles, la groga hizo estragos encre los hijos de Peroltuno. La deplesión, el hastío, la pobleza y la riqueza conjugada teroríficamente, llevó a los nuescros al suicidio, al robo, a la muelte.
F  Espera un minuto Qüincy.   
Q Sí Papi.
F  Según un estudio asentado por Rosa Taragano de Azar, en su libro “Su perro y usted” afirma enfáticamente que ustedes no se suicidan, porque dice la señora Rosa: “Para suicidarse se debe tener conciencia del significado de la muerte”, y ustedes no la tienen. Cuándo se busca el suicidio, como última alternativa, se hace evidentemente porque siente más temor a la vida que a la muerte. Por lo tanto Qüincy creo me debes una explicación, porque tú me hablaste que los perros se suicidaban en Perroltuno.
Q Bien es sabido Papi.
F   ¿Qué?
Q Son muchos los que no escuchan.
F   ¿A qué te refieres?
Q Se lo había digado anteliolmente, nosocros los peros sí tuvimos una era de suicidios en Peroltuno.
F  Explícate.
Q La vida o la existencia de nosocros los peros se divide en kres paltes. La uno, es la era “Salvajeskan”. Durante esta era nosocros eramos peros kontentos llevados sólo por nuescro intinto, juegábamos al molder, nos dibeltíamos olfateándonos el krasero y kuirabámos nuescras krías, fieles a la manada trancuría nuescra vida y nos gustaba.
Pero del reflejo en el agüa vengaron los kambios, la ropa, los zapatos, kravate kai chemisse, telminamos usando incredíbles (increíbles) alcesorios (accesorios) en nuescros kuelpos. La era dos se marco entonces, con Perodan a la kabeza. La belleza tubo altares y quisimos sabel del futulo, lo plimitivo no se puso de moda, no kazábamos, los glandes establecimientos komerciales bañaban la supelficie perultiana, nuescros hijos deambulaban por las kalles, éstas negras komo la noche, los absorbían, malditos asfaltos arebatándonos nuescros retoños. Los percolados, el ozono, la ira, el poder nos mataba a toda hora, fablicábamos sofisticadas máquinas para medir hasta lo insuperable. El tiempo, la velocidad, esto y lo ocro, para todo tengábamos una máquina especial, nos komunicábamos a kravés de la mente.
F   ¿Cómo fue eso?
Q En un plincipio kreamos un chip, ese apalato lo intalábamos en el cerebro apenas nacíamos, luego fuimos evolucionando en esa materia a tal punto que fuimos kapaces de descifral todos los laberintos y enigmas de la mente y kleamos una genialidad.
F   ¿Cuál?
Q Kleamos un gen que hagaba la función del chip, ese intlumento electlónico se desarolló de genelación en genelación a medida los milenios krancurían.
F   ¡Eso es genial! ¿algo así como un biochip?
Q Más que eso Papi, en aquel tiempo fue algo revolucionalio, malavilloso. Ese invento nos globalizó por kompeleto, hagándonos ponderosos, ostes sabe Papi.
F   ¿Qué sé yo?
Q |Estábamos todos komunicados en el palaneta Peroltuno y por lo tanto infolmados y eso es poder, la infolmación es poder. No era indispensable kargar documentos pelsonales en abultadas billeteras, eramos dueños de las ondas de radiofrecuencia, sonido, colores y otras tantas ondas que se me le olvidó el nomble, estábamos globalizados, todos eramos uno, no plecisábamos desplazalnos en apalatos, manejábamos la molécula a destajo, sólo unos segundos de tiempo teráqueo, bastaba para krasladarnos al ocro extremo de Peroltuno y luego fue al ocro lado de la galaxia y después lo máximo, el hiperespacio. Fue así komo llegamos a la tera.
Los peros nos depilábamos, nos acicalábamos, bebíamos y grogábamos (drogábamos), las güeras sucedían a kada momento y no fue sólo con los gatos montesco, también con ocras especies de ocros palanetas. Bajamos o mejor dicho sacamos al Glan Kancané, nuescro Dios, de su sagrado hogar y lo pusimos a nuestra altura, lo masajeamos y manoseamos, abusamos de las riquezas del palaneta, abusamos de nosocros mismos y vino la indiferencia, no kleíamos en nada y en nadie, nos quedamos solos de nosocros mismos y pasó lo inevitable.
F   ¿Qué fue lo inevitable?
Q La última güera.
F   Como tú lo planteas suena terrible.
Q Definitivamente la era “Perodiana” fue kaótica.
F  Ciertamente así se ve, pero igual pienso tú exageras, no creo sea para tanto y que nosotros lleguemos a tal grado de inmadurez, me parece improbable.
Q La tercera y última era es la actual.
F   ¿Cómo así?
Q La era de la involución.
F   ¿Involución?
Q Sí, involución, esa época vivimos actualmente, la era involucionalia.
F   ¡Retroceder! ¿eso me estás diciendo?
Q Efeltivamente papi, recrocedel, volver a nuescras raíces, eso hagamos ahora.
F  No lo puedo entender.
Q Se lo vengo esplicando hace un tiempo, a medida hemos ido konversando, pero ostes komo muchos humanitos, no escucha, pareciera no tengar oídos.
F  Créeme Qüincy, es duro para mí dar apoyo a tus palabras. He comprobado, porque fui a Perroltuno y tú me has colmado de antecedentes al respecto, pero de igual forma me cuesta creerlo.
En todo caso te ofrezco mis disculpas por no entender la simpleza de las cosas.
¡Nosocros no somos kosas, somos peros.!
F  Discúlpame…
Cuéntame más, por favor.
Q Kada día en Peroltuno y ocras kolonias pertenecientes a los perusianos, se vivía desatando nudos pelversos, en vano se esfolzaban saceldotes y gobelnantes, por detengar algo que ellos habían aportado en más de la mitad de responsabilidad. Era pelicoroso (peligroso) salir a las kalles, peros trangénicos y mutantes se peleaban el dominio. Las peras se operaban para no tengar peritos, la antropofagia, la zoofilia y ocras desnudeces de la maldad burbujeaban en las esquinas, las plazas, cines y ocras tantas paltes.
F   ¿La zoofilia dices?
Q Sí, la zoofilia, peros y peras relacionándose sexualmente con gatos y especies de ocros segmentos del universo, era kremendo Papi.
F  Qüincy.
Q Sí Papi.
F   Dices, sufrieron el desastre de la última guerra ¿cierto?
Q Sí.
F  Nosotros los humanos, tenemos a nuestro haber muchas guerras, pero dos de ellas son muy importantes, la primera y la segunda guerra mundial. Hoy vivimos en constante pánico de saber de algún loco gobernante se crea Dios o amanezca con el temperamento por el suelo y nos conduzca a una tercera guerra mundial.
Q Papi.
F  Sí.
Q Ningún gobelnante y ninguna pelsona en particular pográ konducil a los terescres a una güera; Sino kada uno de ellos. Nosocros los perusianos tuvimos la kulpa, kada uno de nosocros fue el kausante. Ostes escribe un liuro donde haula de este tema, “La Manada”, se acuerda, lea lo que escribió Papi y entenderá el mensaje.
El avance, la evolución, el konocimiento en krivialidades (trivialidades) acarea (acarrea) kobaldía, hace timorata a la especie que adquiere esas llagas. No le sorprenda a ostes verse llorando porque les nace un hijo o porque el hamble los mata.
F  Qüincy.
Q Por favor Papi, discúlpeme, pero por hoy no quisiera haulal más, supe que unos gatos melodean el bario y debo estar atento, por favor konvelsemos ocro día.
Nuevamente mi perro se retrotrae, regresa a sus raíces, como él mismo lo comenta. Corretea a un gato, el felino se atrevió a atravesar la frontera demarcada por el Qüincy.
Mirada limpia color ámbar, hace de mis sentimientos un pañuelo blanco pronto a saborear la amistad y el cariño que refleja el alma perrusiana de mi hijo Qüincy.
 
Cap. XVI                   Cuestiones de lenguaje
  
Esto está a punto de ponerse divertido, nuestros legado lúdico juguetean y de una plumada nos abalanzamos uno sobre otro, la pelea fue encarnizada, bueno hasta donde la prudencia ordena basta. La tierra y el pasto supieron de nosotros, estabamos jugando “Al morder”. Quejidos míos y del Qüincy, sembraban de ruido el patio. Gruñidos del Qüincy, gruñidos míos, avisábamos a los demás habitantes del entorno que dos perros luchaban.
Exhaustos nos retiramos hasta el pilón de agua y bebimos, no me resultó incómodo beber como lo hacen los perros, luego al descanso, hacernos cariño y asearnos.
Pasaban las semanas, sólo ladridos lanzados al viento escucho, es decir, idioma canespergun, que aun no entiendo, difícil la lengua esa.
Los perros no usan un gran vocabulario y se manejan con frases cortas, a decir verdad hablan poco. Ellos hablan el lenguaje del olfato, el oído, de la vista y su gran instinto, es un idioma simple y llegador.
 
Q Papi.
F   Sí Qüincy.
Q Le escuchaba haulal.
F  Sí, a veces pienso en voz alta.
Q Komo le decía, lo escuchaba haulal y me pleuntaba ¿Mi Papi nos enconcrará raros a nosocros los peros, por komunicalnos de la folma que él digó?
De ser así, tamién los humanitos o glande, glande kantirad de ellos utilizan pocas parolas y flases, para komunicalse. La soloñita, expelta en kastemayo, diga que una glan kantirad de humanitos no saben haulal, se komunican primitivamente, eso digó la soloñita, no sé, no estos muy seguro.
¿Quién tendlá la razón entonces, los humanitos usuarios de un vocabulario pogre, komo nosocros o komo diga la soloñita que se necesita un vocabulario amplio para entendel y sabel más?
F  Un tanto difícil de contestar esa pregunta, pero desde mi ángulo visual, te puedo contestar lo siguiente: Para nosotros los humanos es importante avanzar y el vocabulario nos acerca al entendimiento y éste al conocimiento, de tal manera creamos un vehículo perfecto para ser transportados nosotros hacia la perfección.
¿Desde su ángulo visual de humano? No entiendo Papi.
F   ¿Qué no entiendes?
Q Ostes es homble pero y yo sos pero homble ¿Por qué entonces opina sólo komo humanito?
F   Discúlpame, por favor, no estoy en condiciones de contestarte como perro, al menos por el momento.
Q Glacias Papi.
 
Cap. XVII                 La última guerra
 
F  Qüincy.
Q Sí Papi.
F   Háblame más de la última guerra.
Q Por cierto Papi, esa katascrófe malca el plincipio del final, de una pelíodo que empezó, en cierta folma, de manera koresta.
F  Qüincy.
Q Sí Papi.
F  Debo entender, como última guerra, ¿la explosión de bombas atómicas?
Q Sí Papi, esa güera tamién la tuvimos y estuvimos miles y miles de años viviendo en los sulteráneos de Peroltuno, aún más avanzó nuescra especie. Kosa kuliosa Papi, los perusianos aplendimos de la kragedia, pero seguimos afilmándonos en el konocimiento de nuevas técnicas de vivir y seguimos adquiriendo y kreando kosas; seguimos muliendo por nuescra propia mano. Nuestro poder mental nos hagaba kada vez más ponderosos.
F   ¿Y los gatos?
Q Ellos tenían aliados en muchas partes del universo infinito y en la tera se habían hecho amigos inseparaules de los egilcios, éstos los tenían encumblados a la kategoría de saglados (egipcios), no sé, no estos muy seguro, además ¡no me gusta haulal de los gatos, me dan asco!
F   Pero, ¿dime Qüincy?
Q Sí Papi.
F  Aquí en la tierra creemos que la última guerra será atómica y la cuestión religiosa marcará un icono sin precedente, en la disputa.
Por cierto, se me hacen increíbles, una vez más, tus relatos. Sé que aquí en la tierra, los gobiernos ocultan información de todo tipo y en especial de armamento sofisticado y potente, tanto es así que podría decirse: Inventan guerras para probar su poderío armamentista. De todas maneras y como dices tú, no me da la imaginación, para crear en ella, un arma que va más allá de la atómica o del lazer… ¿Existió el lazer o biológicas?
Q Sí Papi, tamién existió el lazer y las almas (armas) biológicas, pero tampoco fue almamento lazer ni biológico, cieltamente le palecerá incredíble escucharlo.
F   ¡No demores más y dímelo!
Q En el año kualenta mil por kres a finales de la era perodiana, según kalendario terescre, los peroserguidos tuvieron la última güera, duró kuacro más un siglo, “La güera de hoyos neiros”.
F  Detente un minuto, ¿quiénes o qué son los peroserguidos?
Q Los peroserguidos fueron los perusianos que existieron durante la era perodiana, andaban en dos patas y usaban kravate kai chemisse. Fueron los peroserguidos kausantes de la descrución (destrucción) de la vida en Peroltuno.
Un pensador de aquella época digó, cuando le preuntaron: ¿Kómo será la kualta güera palanetaría? A lo que respondió: No lo sé, no estos muy seguro, pero si sé komo será la kuacro más una. ¿Y kómo será? Preuntaron los encrevistadores, “Kon piegras (piedras) y palos”, digó el encrevistado.
F   Perdóname Qüincy, pero esa respuesta es muy parecida a la dada por Albert Einstein, un famoso científico del siglo veinte, a él le preguntaron por la tercera guerra mundial y él respondió, por la cuarta guerra mundial.
Q No sé Papi.
Según mi información, el que ostes menciona es un descendiente de Altein, el peroserguido encrevistado, del que hago mención en el relato anterior.
F   ¿Cómo que descendiente?
Q Expelimentos genéticos implantados en todos lados y en miles de galaxias.
F   ¿Miles de galaxias?
Q Sí, miles.
F  Está bien, no sé que decir, me causa desconcierto el escucharte.
Dime Qüincy.
Q Sí Papi.
F  Tú me dices poseer información y te creo, pero también afirmas que los perros se han dado a la tarea de involucionar y de hecho esa es la era que están viviendo actualmente, la era de la involución.
Q Y.
F   ¿Cómo entonces tú sabes tanto de la historia de ambas razas, de perros y humanos, si a decir de ustedes no están interesados en eso?
Q Papi, yo sos príncipe, o no?
F   Sí, lo eres porque según tu versión, eres mi hijo, pero…
¿Pero qué, Papi?
F  Discúlpame si titubeo, pero necesito más pruebas, para creerte.
Q Komo plíncipe que yo sos, he sido, por lo tanto, encrenado para relatarle a ostes, la historia del palaneta Peroltuno y sus habitantes, nosocros los peros.
F  Increíble, continúa.
Q Si bien es cierto queremos involucional, porque en eso hemos enconcrado la paz, es también cierto, deseamos que nuestra historia sea sabida.
F   ¿Para qué?
Q Para que por donde pasa la mano de los konocimientos de los peroserguidos, no dañe, komo nos dañó a nosocros.
Ostes es el rey de Peroltuno, tal vez por kaplicho perusiano, no sé, no estos muy seguro. Sé que sus ancestros fueron peroserguidos y de todas las mutaciones llevadas a cabo, a kravés de los milenios, por los perusianos, ostes ha sido para unión encre humanitos y peros. Su especie desde un plincipio fue apartada para cumplir este rol, su apellido es una prueba de ello, “Apartados”.
F  ¿Y tú?
Q Yo he sido elegido, para unión encre peros y humanitos.
F   ¿De mí proviene el secreto que quieren arrebatarnos los gatos?
Q Bravo Papi, su parte perusiana le da entendimiento.
F  Qüincy...
Q Papi, quero salil a dal una güelta, me llevaría por favor?
F  Está lloviendo.
Q Plecisamente por eso, quero sentir la lluvia en mi cara, en mi lomo. Acariciar con mis patas el pasto del palque, arañar la tera y si el Glan Kancané lo pelmite, enflentalme en una buena pelea con algún humanizado pero.
F  Está bien Qüincy, vamos.
Agarrada firmemente a mi mano la cadena del collar de mi amigo Qüincy. Mientras paseábamos, pensaba en lo inmensurable de los decires de mi perro.
¿Creerán lectores de estos escritos?, me asalta esa duda. El Qüincy y yo compartimos un helado y un banco de la plaza, no emite expresión alguna, sólo observa el hábitat y fiel a su condición de guardián se sienta a mi lado, atento a cada uno de los aconteceres de nuestro alrededor.
 
Cap. XVIII  
                  No hay cocodrilos en Perroltuno
  
F   Qüincy.
Q Sí Papi.
F   Tengo tantas preguntas que hacerte.
Q Papi.
F   Dime.
Q Deje ostes de kompilicarse (complicarse) y disflute este momento. Insisto ostes debiera pasar más tiempo en Peroltuno, aprendería a gozar el momento.
Nosocros los peros tamién quisimos y vivimos apresurados como los humanitos, tanto es así que semejante kompoltamiento no lo hemos podido eradicar de nuescros genes, aunque nos esforzamos por involucionar, no logramos todavía, vivir en una paz realmente aquietante.
F  Aclara más el punto, por favor.
Q Nosocros los peros vivimos menos que los humanitos, porque nuescro metabolismo es más acelerado, algún día aplenderemos komo lo hagan los kocoirilos en la tera.
F   ¿En Perroltuno hay cocodrilos?
Q En Peroltuno no hay varias especies de animales, encre ocros los kocoirilos.
F   Sí, ya entiendo.
¿Sigamos juegando Papi?
Inaudito el Qüincy se aleja corriendo velozmente, unos cuantos metros más allá se detiene y regresa casi de inmediato con un palo en las fauces y lo deja caer a mis pies y me dice:
Q Papi, no haulemos ni en kanespergun ni en kastemayo, dejemos fluil nuescras kinestesicas emociones y sólo seamos, por favor. Ahora si no le molesta, jueguemos “Al lanzar el palo ”¿Quere? (¿Quiere?)
F   Tienes razón, jueguemos.
¡Bien ese es mi Papi, el rey de Peroltuno!
 
Pasó bastante tiempo de ver al Qüincy ser sólo un perro y yo sólo un humano, cada uno con todos sus detalles. Eramos sólo eso un humano llamado Francisco y un perro llamado Qüincy. Ciertamente debo aprender cada día más, incluyo en estos saberes, el conocimiento que posee el Qüincy, deja sobre la mesa cada término impresionante y me repliega a un horizonte desconocido para mí, hasta este minuto, acepto ser neófito en infinidad de materias, pero este caso dista de realidad y lógica.
Desde que empezaron las conversaciones con mi perro, no me he despegado del diccionario. Recomiendo lo mismo, para un porcentaje de los lectores de este diario.
 
Cap. IXX              
       La cena y pormenores de la última guerra
 
F   Qüincy, Qüincy, Qüincy, ven acá.
Q Sí Papi, mande.
F  Que te parece cenar con nosotros, tenemos un trozo de carne y queremos compartirla contigo. La soloñita dice se sentirá muy feliz si tú aceptas.
Q Glacias Papi, pero kon una kondición.
F  Dime.
Q Silvanme en mi plato y en el suelo, por favor.
F  Como tú digas.
 
La cena fue con algunas interrupciones, pero de carácter humorístico y nos reímos mucho, hasta que llegó la sobremesa y allí Tatiana lanzó el cuestionario encima del tablero.
TQüincy, quiero hacerte unas preguntas.
Q Dígame soloñita.
T  Quiero pensar que no nos estás mintiendo y desde esa perspectiva quiero me aclares, sin rodeos, el asunto de la guerra de hoyos negros que Francisco me dijo hubo en tu planeta. Además quiero saber, ¿porqué si fue la última guerra, en donde supongo no quedó nadie en el planeta Perroltuno, según tu versión, hoy el planeta está densamente habitado por perros y otras especies?
Q Soloñita, soloñita.
T   No me interrumpas tú y yo hemos tenido grandes diferencias, partiendo por nuestros hábitos ya sean estos alimenticios, de aseo personal y del entorno, a manera de ejemplos. Pese a ello, quiero saber concretamente si cuentas con pruebas fidedignas para apoyar tus dichos, si es real o no todo el cuento, porque te prometo Qüincy, creo me volveré loca con este asunto que más bien huele a parafernalia y pienso si realmente quieres a tu papi, por favor no le hagas daño y dile sólo la verdad, porque sino lo meterás en tremendos líos y cuando alguien ajeno a nosotros se entere de todo esto, será horroroso, seremos el hazmerreír de nuestros semejantes. Perdona Qüincy, pero así soy yo, directa en mis asuntos.
Q Sincericida.
T  ¿Qué?
Q Sincericida, así llama ostes, a las pelsonas que kreden que digal la verdad es lo impoltante y estos de acuerdo kon eso, pero digar la verdad también requiere una folma de digarlo y un momento para digarlo. Esto último es lo que ostes más recalca.
T  ¿Y qué hay con eso? A veces, yo también me dejo llevar por mis emociones.
Q La entiendo soloñita, la entiendo.
T  Contéstame Qüincy, por favor, deja las ramas y vamos al tronco, te lo ruego.
Q Soloñita, la ciencia perusiana no tenía límites y las intligas (intrigas) se sucedían una kras ocra, poco a poco los perusianos se dividieron en dos glandes bloques. Por un lado los peroserguidos dependientes de la tecnología, ellos sufrían de una dolencia, el famoso S.T.D., síndrome de tecno dependiente. Estos peros estaban discuestos a dar la vida, por mantenel el tenicismo y krear aún más emelentos listos a disuadil (disuadir) todo intento por apagar el avance, la evolución.
En el ocro bando, los decraltores (detractores), los peroserguidos que bogaban por volver a las raíces, ser nuevamente peros; peros de tomo y lomo, éstos dan vida a un movimiento que hasta hoy perdura, los asiduos a lo anterior, denominado PEPOAN, “Peros Por lo Anterior”. Glacias a esos heroicos peros, nuestra raza logra subsistir a la tlagedia provocada por nosocros mismos.
Era kompilicado soloñita, habíamos kolonizado a kuanto palaneta se nos había pongado por adelante, incluido el cintulón cilánico.
T  ¿Qué es el cinturón ciránico?
Q El Cintulón Cilánico lo componen kuacro palanetas: Cilano uno, Cilano dos, Cilano Kres y Peroltuno.
T  ¿Dónde están?
Q En la galaxia Fuxorea kuacro.
T  Es decir, Perroltuno está en la galaxia fuxorea cuatro y es allí donde se encuentra el cinturón Ciránico. ¿Entendí bien?
Q Sí soloñita.
T  ¿Y esa galaxia fuxorea cuatro, dónde rayos está o mejor dicho a qué distancia del planeta tierra está?
Q Pogría digarle soloñita y según entiendo, el palaneta tera está a una hora y kualenta minutos de Peroltuno, basado en la folma de medir el tiempo según lo terakeos.
T  ¿Cómo puede estar tan cerca?
¿La verdad soloñita? no es tan así.
T  Tú dijiste una hora y cuarenta minutos.
Q Sí soloñita, pero no significa que sea celca.
T  Dime entonces.
Q Peroltuno está aproximadamente a unos kres kuacrillones de kilomécros de distancia de la tera.
T Ilústrame.
Q Konsidelando soloñita, que la velocidad es de pliwheeler uno…
T  ¿Qué es un pliwheeler uno?
Q Es kualenta mil millones *π de kilomécros a la hora, por lo tanto está a la distancia que le digé.
T  Es sumamente lejos en distancia, pero en tiempo bastante cerca, según parece.
Q Y pogría ser aún más celca en tiempo.
T  ¿Dime como?
Q Una nave perusiana, en tiempo de los peroserguidos, podía desaroyar una velocidad de hasta cuacro*dos+dos pliwheeler a la hora, o sea tardaban algo así como cuacro+cuacro minutos, en llegar hasta aquí.
T  ¡Es algo asombroso!
Q Sí, pero la máquina de alducil es mucho más rápida, aunque no se kuere viajar vestido ni poltar ninguna klase de metales o algo impropio del kuelpo, la máquina de alducil reduce el espacio tiempo a menos de la mitad y lo más fascinante es, kuere ocupar el mismo tiempo en viajar a kualesquiera palte del inmenso universo. Ah, se me le olvidaba digarle, la distancia la medimos en primigenios, éstos equivalen a poco más de un kilomécro de ostedes.
T  ¿Dime Qüincy?
Q Sí soloñita.
T  ¿Cómo tu raza logró sobrevivir a la última guerra? Pregunta que has tratado de evadir desde hace un rato, esta vez contéstala, por favor.
Q Güeno, en el glan zoo kósmico, los hoyos neiros son muy impoltantes y es ahí, en una zona de ellos, llamada ergosféra, mi raza, quise digar la raza de mi Papi y la mía, lograron refugialse en una flanja designada komo “hoyos etelnos”. Sobrevivieron a los siglos, escuendidos (escondidos) pogría digarse, de la desolación y muelte provocada por la última güera.
Los perusianos habían kleado una hiper ciudad flotante, autónoma en todas las áreas, kapaz de resistir embates provenientes del exterior, en definitiva inexpugnaule (inexpugnable). Un mundo inventado por los sabios de Peroltuno, de aquella época.
T  ¿Cómo es que ustedes logran repoblar Perroltuno y llegar al convencimiento de tomar la decisión de involucionar?
Q Fue dificíl soloñita, los peroserguidos que lograron refugialse en los hoyos neiros, siguieron de celca kada uno de los implantes puestos en numerosos y difelentes astros, galaxias, estlellas, nebulosas, la kleación total. Después de un intenso estudio se dan kuenta del eror kometido hasta ese minuto.
T  ¿Explícame el error?
Q Siemple los sabios de Peroltuno, habían hecho sus avances y daban folma a la teoría de evolucional, inclusive en ocros folmatos, de hecho mi Papi es una preba (prueba) viviente de uno de esos folmatos.
T  Espera un momento Qüincy.
¡Dígame soloñita, estos dispuesto (dispuesto)!
T  Ya déjate, no trates de burlarte.
Q Sólo, krataba de tengar buen humor.
T  Continuemos.
Q Sí soloñita.
T  ¿De qué forma hacían el seguimiento?
Q Kon una máquina para observar a los experimentos.
T  Permíteme deducir entonces, ¿esa debe ser la máquina que usan los POR?
Q En efecto, máquinas komo esa y ocra millonada de ellas kapaces de ejecutal todo tipo de actividades e incluso kreal variadas labores, las habían por todas paltes soloñita. Tapaban las escuelas, las kasas, los patios, los sitios de reposo, en todo recoveco se podía enconcrar máquinas soloñita.
T  Dime Qüincy.
Q Sí soloñita.
T  ¿Qué fue de esas máquinas y esos sabios?
Q Pasaron superabundantes centenas de años, que los peroserguidos vivieron encaramados en esas inmensas ciudades flotantes, pero se fueron desgastando y se krede soloñita, fue a plopósito. El suflimiento y la kulpabilidad, menguó gradualmente la animosidad de los sabios perusianos, dando opoltunidad a la idea intransaule (intransable) de involucional. Para ello debía, toda esa genelación de perusianos, desapalecel y así dejal una veleda (vereda) limpia a nosocros los auténticos peros y a kliaturas komo mi Papi, ciudadano especial del universo, investido a sellar un antecedente de progleso a su paso.
En kuanto a las máquinas, la última güera las dejó intactas, recuelde ostes soloñita, el exterminio fue sólo de las especies animales. Esas máquinas o sea un fragmento de ellas, fueron puestas a disposición de la nueva era perusiana, la actual era de la involución o era involucionalia.
T  ¿Son difíciles de operar esas máquinas?
Q Las máquinas en kuestión son de fácil manejo y hasta el momento no ha habido proulemas. En Peroltuno, por ejemplo, están opelando: la máquina alducidora, la máquina observadora del rey, las mangüeras especiales, sirven para kalentar el ambiente, la máquina lanzadora de las mangüeras especiales.
T  ¿Y la guerra cómo fue?
Q Kremenda soloñita, intelminaule (interminable), desascrosa (desastrosa), habíamos kleado almas de puño y de brezo kaliure (calibre) kapaces de descruir kualesquiera kosa. La pistola y el fusil de hoyos neiros, fueron descabellados, la güera no peldonó edades, razas, kredos de ninguna especie.
T  Dime, ¿Cómo es el asunto de las armas de hoyos negros?
Q Las armas aludidas, a medida emilinaban un habitante de Peroltuno iban adquiriendo más y más juerza, debido a la enelgía absorbida de kada individuo emilinado. La última güera acabó en krastornos, inmolaciones, el almamento de hoyos blancos no fue kapaz de ni siquiera neucralizal (neutralizar) la descomunal magnitud destrultora de los hoyos neiros.
T  Oye Qüincy.
Q Sí soloñita.
T  ¿Quiénes usaban los artefactos de hoyos negros y quiénes los de hoyos blancos?
Q Las armas de hoyos neiros las usaban los peroserguidos tecnodependientes, éstos peros peltenecían, a las Kolporaciones KPTD, “Kolporaciones de perros tecno dependientes”, esas cofradías agrupaban muchas Kolporaciones, cada una de ellas tenía un vasto poder, imagínese ostes soloñita lo ponderoso de esas entidades.
Las armas de hoyos blancos las usaban los peroserguidos que luchaban encalnizadamente por preselvar la vida en Peroltuno, sabían estos peros lo pelicoroso del actuar de los KPTD.
Todo vestigio de arte era sevelamente kastigado. Desde el nacimiento hasta los divelsos modales de festejar eran estlictamente manipulados por la kolporación, no podía un pero dar dos pisadas sin que el ojo inviolable korporativo no se enterara y diera por ese atlevimiento, un inclemente escarmiento. Semejante kastigo recaía inevitaulemente en la muelte del pero, que se acrevía a krangledir (transgredir) los mandatos de la kolporación.
Vivíamos tiempos de miedo soloñita, ser amigo de un gato era altamente plemiado. Peros y peras pelfumaban sus kuelpos kon las últimas esencias kleadas por los científicos laboratoristas falmacéuticos de la KPTD.
El perfugámo, perfume de gato montesco, era anunciado y exhibido en gigantescos escaparates, glandes figuras del sector económico, político, social y religioso se volcaban hacia las caricias propinadas por los gatos, era la moda; era el fin.
T  ¿Puedes nombrarme una de esas figuras importantes que cayeron en el vicio de la idolatría por los gatos?
Q Varias, pero por citar una: Maescro y sumo sacerdote del Glan Cancané SSK, su santidad Kogá, adorador de gatos era este religioso.
Glandes kalteles publicitarios daban a konoscar las alianzas kon seres repugnantes: kuadrúpedos, bípedos, alados, verteblados, un ojo, dos ojos, kres ojos, cientos de ojos, habíamos perdido nuescra identidad, nuescras palticularidades perusianas.
T  Ciertamente nosotros los terráqueos, nos dirigimos rectos hacia el basurero, del mismo que ustedes vienen de vuelta, según parece.
Q Los científícos de Peroltuno soloñita, kreyeron solucionar el proulema kuando fusionaron genes humanos kon peroserguidos, pero de todas maneras el kaos se adueña de la situación, es komo si fuera necesario una especie de catarsis.
T  Bastante profundo tu pensar Qüincy y dime ¿Cuáles fueron los primeros Perroserguidos que implantaron aquí en la tierra?
Q Soloñita, la historia kuenta de la loba que fundó Roma.
T   ¿Cuál loba?
Q La mamá de Rómulo y Remo.
T   ¡Ahí vamos, nuevamente aumentando tus mentiras!
     Debes irte con cuidado en ese tema, te sugiero prudencia.
Q La loba soloñita, tengó a dos kachoritos y los kuído kualesquiera kantirad. De esos kachoros nacen los peroselguidos de la tera.
T  No entiendo.
Q De Rómulo descienden los KPTD, éstos fueron los peroselguidos que se quedaron en tera firme y gustaron de la tecnología. De la dinastía de Remo son los peroselguidos de mar, los marinos, son los que más tarde serían los PEPOAN, de esta casta deriva mi Papi. El Papi de mi Papi nació en el puerto de San Antonio, aquí en chile.
T   Admiro lo fantasioso de tu mente, eres mentiroso al cubo, no tiene fin tu imaginación.
 
Cap. XX                    Rebelión
  
Pero hubo rebelión soloñita.
T   ¡Insistes, perro porfiado!
F   Sin lugar a dudas, haces un paralelo entre la vida humana y la vida perrusiana, que encanta.
FTCuéntanos eso de la rebelión.
Q Al frente de las huestes libeltadoras se empinó un peroselguido, un pero apartado, un digno descendiente de Remo, encrenado para oponerse al régimen totalitarista de la kolporación, el apellido de mi Papi proviene de ese pero.
T  ¿Cómo se llamaba ese perro?
Q Remoperosanti.
T  ¿Tiene alguna traducción ese nombre?
Q Sí soloñita.
T  ¿Cuál?
Q Peroapaltado hijo de Remo.
T  Tu relato suena a chisme, a trama de película gastada, de esas de ficción científica, entretenidas, pero baratas. A mi juicio, espero ser transparente, no pretendo declarar que tengo la verdad en mi mano, pero después de prestar oídos, reunir antecedentes proporcionados por ti y por Francisco, creo estás dando vigor a la farsa mayúscula jamás contada y es más, considero además, has engañado a la persona que dices querer, tu Papi Francisco y eso perro, no te lo perdono…
F   Cálmate Tati, por favor…
Q Soloñita escúcheme por favor y atienda los dichos de mi Papi.
T  Está bien, está bien, pero debo decirte: eres un perro maléfico Qüincy, tus cómics orillan la locura, creencia mía, tú ambicionas que esta locura, sea colectiva.
Q Soloñita kálmese, por favor.
T  Está bien, dime.
¿Soloñita, ostes oyó el testimonio de mi Papi?
T  Porfío en mi sentencia Qüincy, tú debes estar haciendo trampa, eso de ir a Perroltuno es ¡imposible!
¿Y porqué está hablando konmigo soloñita?
T  No lo sé.
¿Me permite kontestar por ostes?
T  Dime.
Q Yo haulo soloñita ¿Kuántos peros konoce ostes que haulan? y déjeme preuntarle tamién, ¿En qué nivel de kredibilidad y konfianza, tiene ostes a mi Papi?
T  Tú eres el primer perro que escucho hablar, eso lo reconozco, pero la segunda pregunta me es capciosa nocivamente sucia, de hecho, no te la permito a ti ni a nadie y eso no obvia mi incredulidad a las sandeces profesadas por ti y de tu especulativa imaginación, orate por cierto. Por consecuencia, sigo sin creerte, un ápice.
Q Soloñita, pelmítame invitarla a Peroltuno.
T Por ningún motivo iré a ese infernal asteroide, si es que existe tamaña estupidez.
Q Acepte el desafío soloñita y después tome la decisión que guste, por favor.
T  Lo pensaré, pero te advierto, no me convences.
 
Verdaderamente la cuestión se puso copiosamente oscura entre Tati y el Qüincy, confío la armonía encuentre anclaje y la estabilidad que espero sea.
Tatiana no puede concebir en su razonamiento la existencia de vida más avanzada que la nuestra en otras latitudes y si las hubiera, le resulta utópico creer y aceptar esas contingencias, en donde los perros sean los protagonistas y lo que para ella es un cuento sea para el Qüincyy otros, me incluyo, una enseñanza y me refiero también a la involución de estos cuadrúpedos compañeros nuestros, llamados perros.
Tantas veces hemos insultado a un semejante y de modo peyorativo lo hemos increpado diciéndole: “Hijo de perra”. No nos damos cuenta que se da la probabilidad de ser descendientes de sociedades, que percibo son geniales.
Ojalá Tatiana reflexione y admita trabar conocimiento con Perroltuno, esa acción cambiará su conducta al pensar.
 
T Está bien Qüincy abres ventanas y puertas para dar paso a mis entenderes y decires, me esforzaré y trataré de viajar contigo a los confines de esas filosofías y esos mundos tuyos.
Q Glacias soloñita.
T Créeme, nunca he permitido que lo inocuo conjugue con la razón, pero según veo mi razón no es la razón universal. Bueno Qüincy nos veremos más tarde, tomaré una taza de té y reposaré, tengo mucho que meditar, nos vemos Qüincy.
Q Hasta la vista soloñita, espero nos veamos en Peroltuno.
T  Francisco quiero hablar contigo.
F   Dime Tati.
T  Ese perro está definitivamente loco, no quiero verlo más, sácalo de mi presencia, te lo suplico.
F  Sí Tati, lo haré.
 
Cap. XXI                   Encrucijada
 
Un espacio de tiempo marcó la obediencia, consideré impropio no darle crédito a mi amigo, además yo realmente conocía Perroltuno, creía y me sentía rey. En vista y considerando los hechos continúe la plática con el Qüincy.
 
F   ¡Qüincy!
Q Dígame Papi.
F   ¿Quedan habitantes en las ciudades flotantes, situadas en la ergósfera, de al menos una de tantas existentes en los hoyos negros del inmenso espacio sideral?
Q No, no quedan.
F   ¿Qué paso con ellas?
¿Con ellas?
F   ¡Con las ciudades de los hoyos negros!
Q Lo cité antes, fueron desapareciendo en la medida que la vejes kobraba su precio en los kuelpos de los habitantes, de las metrópolis flotantes.
F  A manera de recopilar antecedentes, dime: ¿Cómo o que nombre recibe la etapa en la cual los Perroserguidos habitaban en esas ciudades aludidas, ya que ustedes, según tu propia versión, viven después de la ultima guerra lo que le has dado a llamar la era de la involución. De ser así, habrían vivido paralelamente dos épocas, la era perodiana y la involucionaria.
Q Ciertamente Papi, suele suceder en muchos órdenes de kosas, las duplicidades se repiten kontantemente, pero importante fue lo hecho por los sabios de aquel tiempo.
F   ¿Qué hicieron?
Q Hicieron todo lo que estaba al alcance de sus konocimientos.
F   Qüincy, sería posible viajar a una de esas ciudades en la máquina alducidora.
Q No Papi, no es posible, porque están programadas para viajar sólo a los palanetas en que existen experimentos komo ostes.
F   ¡Como no se puede!
Q Los sabios peroselguidos tengaron mucho kuidado Papi y se ocuparon de no dejar kabos sueltos al respecto.
F   ¿Hay más reyes en el universo?
Q No Papi, no los hay, sólo ostes.
F   ¿Y cuando yo muera?
Q Cuándo ostes deje de existir aquí en la tera, será en Peroltuncelo y allí será por siempre. Este kranquilito Papi, los perusianos lo queremos kualesquiera kantirad.
F  Gracias Qüincy.
¿Qué pasará con mi parte humana?
¿Qué insinúa Papi?
F   Nosotros los humanos y creyentes en Dios, el de la Biblia, creemos en otra vida después de la muerte, es nuestra confianza, asimismo aceptamos por fe todo ese plan, por lo tanto yo me iría al cielo o a un sitio, donde dormido esperaré el día de mi resurrección. Más, con tus argumentos me desorientas porque según dilucido no podría estar en dos sitios a la vez. Es decir en el cielo, para los humanos y en Peroltuncelo para los peros.
Q Papi.
F  Dime.
Q Kuando el momento de su partida sea, su esencia le dirá en donde será su estadía final y en postrero tema, a manera divagante, sería genial si pudiera ostes, estar un período en Peroltuncelo y otro en el “cielo”. Koncluyo, pasar el resto de los tiempos en folma alternada entre un palaneta y ocro.
F   Haces una agria especulación Qüincy, eres descarado.
Q Papi, permítame hagarle una sugerencia.
F  Dime.
Q La ansiedad no se apodere de ostes. Piense, analice su komportamiento. Nuescros ancescros se enredaron tal kual lo hace ostes ahora y eso Papi querido, llama a konfusión, no le permita a su korazón y a su mente se inunden de filosofías sin agaradero. Siga las aguas de los aconteceres.
F   ¿Porqué Qüincy, porqué?
Q Eso es lo güeno que tenga Peroltuno Papi, nosocros los peros disfrutamos de estar vivos y tengar un palaneta hermoso, komo lo es Peroltuno.
 
Cap. XXII     
                      Historias vividas en todo el orbe
  
Ciertamente es para considerar lo que este perro me dice y enseña. Sentimientos encontrados me preocupan, pero a la vez me encaminan a una posición más clara en este planeta llamado tierra y me posesiona a enfrentar de manera más cuerda y sosegada las vicisitudes del diario vivir, entre otros, los matices tan variados que se pueden encontrar en todas partes, en el de faena, por ejemplo y tan especial como mi puesto laboral, en estos momentos, mientras escribo.
Motoboxeres, una empresa como las hay tantas en Chile. Una empresa familiar que esgrime ante la sociedad y las estadísticas, una seriedad sin limites: en lo económico y social, para con sus empleados, clientes y proveedores. Una empresa forjada en el esfuerzo de cada uno de sus participantes: familia y empleados.
Son estos los antecedentes preliminares y documentos de presentación de cualquiera de las medianas y pequeñas empresas, elegidas al azar, que hoy y diría continuamente, frecuentan las páginas económicas de Chile. Toda regla tiene su excepción, pero la comentada es de las peores.
En los albores de la empresa, la humanidad, solidaridad, las tareas repartidas e incluso, ganancias compartidas en medidas adecuadas, son la tónica de avance de estos comerciantes que a poco de andar vuelven a la mediocridad de donde siempre han sido, producto de sus avaricias, vanidades y fatídicas negociaciones, con los que hasta ayer fueron sus semejantes. Ni siquiera pagan sueldos legales, escatiman las leyes sociales, no cancelan horas extras, las dependencias de trabajo son agrestes, el acuerdo verbal y escrito es deplorable, se coluden con las autoridades que se supone defiende a los trabajadores. Conocen otros caminos, se saben los subterfugios exactos para evadir las leyes.
Bueno, estos ejemplares se encuentran repartidos por el universo, pareciera tienen por misión desbaratar el plan divino y suframos lo indecible, tal como sucedió en Perroltuno, el Qüincy diría “Son cualesquiera kantirad de pelicorosos esos humanitos papi, ellos descienden, no sé no estoy muy seguro, de los peroselguidos K.P.T.D.”
 
Cap. XXIII                Plagio soberano
  
Había sido “alducido” hasta Perroltuno hacía un par de días, el Qüincy me lo había solicitado expresamente, para dar alegría a mis súbditos.
Homenajes y arrumacos pusieron la nota de arribo, en lo preliminar el cuento se había planteado en toda extensión: tártaros, jugadas y cuanta cosa perrusiana pueda un humano imaginarse.
Daba para un día tranquilo, la mañana se presentaba fresca, pero yo andaba ligeramente abrigado con un par de pieles rescatadas de una buena cacería, por lo tanto había ordenado omitir a los pecambi, sólo me dejaba rodear y cuidar por una docena de guardias perrusianos, estos guardias eran sobradamente más, pero sólo bastaba con unos pocos, a mi juicio no encontraba esencial tantos efectivos caninos. De todas maneras a una centena de metros la guardia perrultiana en pleno, seguía cada uno de mis movimientos.
Le pregunté al Qüincy:
 
F   ¿Porqué tanta preocupación por mí? Considero y he podido captar, no hay obligación de tanta seguridad. Estoy convencido y no creo estar equivocado, sólo es dado al rango que ostento.
El Qüincy me advierte de la situación y me aconseja
     Investigarla.
Q Es altamente pelicoroso suprimir la seguridad asignada Papi, debemos tengar cuidado con la horda de gatos merodeando el palaneta.
 
Continuamente me he arriesgado por defender mi identidad, sabiendo que no es una identidad armónica. Declaro: “seduce circular por la vereda de enfrente y esta vez no es la excepción”.
En resumen, hice las cosas a mi modo, además no estoy habituado a hacer mis necesidades biológicas con una docena de perros atentos a mis íntimas maniobras.
Haciendo uso de mi fuero como rey, ordené se me deje solo en un sector, porque a solas me resulta cómodo y además me siento bien manteniendo una vida privada.
Hubo una escasa resistencia, recibí toda clase de opiniones y pareceres, pero a fin de cuentas se hizo como yo dije y a caminar por la vereda de enfrente se ha dicho, así ha sido mi vida y así está siendo, espero rebajar al menos unos milímetros este comportamiento en lo que me resta de vida.
Conseguí quedar solo y me di maña para despistar a mis escoltas, quería sentir el suelo, el bosque, el cielo, pero con actitud independiente, sin protocolos ni demases.
Me escabullí por entre matorrales y senderos, huellas tal vez de conejos u otros animales. Iba contento era el rey de Perroltuno y daba anchura a mis pies reconociendo mis vastas superficies. Unos tunelillos horadados en la roca me encaminaron hacia hermosos parajes paradisiacos, de esos tan añorados por los humanos cuando han tenido sobre los hombros el peso de tantos compromisos, después de un par de años de trabajo continuo e implícito y agotadores fines de semana. Santiago la capital Chilena engendra incansablemente a millares de mortales de esa índole, estresados, deprimidos, paranoicos. Era yo uno de esos prototipos y hoy convertido en rey; rey de un bello planeta llamado Perroltuno.
El tiempo se deslizó unas cuantas horas, calculo. Después de zafarme de mis custodios oteo el firmamento, la tarde anunciaba una noche lóbrega y fría. Hasta ese instante no me había afligido en buscar alimento y menos había considerado hallar un sitio apropiado para reposar y pasar así la noche que según preludio, traía lluvia consigo.                                                                                  
Le hice caso a mi lado perro y me dejé llevar por ella. Busqué la ladera de un cerro y al cobijo de un alero aporqué unos cuantos manojos de hojas, luego seguí el consejo del Qüincy, di vueltas y vueltas encima del montón de hierba, como tratando de morderme o pillarme la cola y posteriormente fatigado, me acosté.
Las tinieblas ataviadas de llameantes destellos, acompasadas por sonoros truenos, como timbales celestes, hacían premonitorios anuncios. Lírico espectáculo, pero frío, húmedo y primario.
La jornada fue excesiva, los primeros rayos de sol me sorprendieron profundamente adormecido, la noche pasada no alcancé a cerrar los ojos. Zarandeos, unidos estos a unos puntiagudos y largos bigotes, estorbaron mi dormir, cortando de cuajo mi volátil caminar por el país de los sueños. Ojos azules, celestes, amarillos, verdes, pardos y cuanta inimaginable gama de colores miraron curiosos, no me reconocieron o me confundieron no lo sé, pero yo los reconocí de inmediato, eran gatos, grandes y apestosos, giraban en torno mío, de vez en vez me daban toponcitos ronroneando repugnantes y malolientes.
Quise erguirme y descuartizarlos, romperles el cuello, pero me retracté, sosegué mis emociones, me dije: “no debo dejar al descubierto mi verdadera identidad y la envestidura que ostento en este planeta”.
El séquito felino, en tanto, escoltóme por atajos tan o más frondosos que los anteriores, con rumbo desconocido y exótico. Nos demoramos largos días en llegar a algo así como un campamento base, allí uno de los gatos guías, maulló indicando hacia el fondo de un verdoso y tupido valle. Descendimos por el verdegal, flirteando con laderas y veredas estrechas dibujadas en la roca, helechos y enredaderas nos abrían pasadizos, transeúntes mixtos, decían. Tres jornadas nos tomó situarnos en el plano, finalmente tres amanecidas más, para ver en lontananza lo que parecía un poblado.
Fatigosa caminata, soles y lunas contaminadas de preguntas e irrespetuosas respuestas, noches llenas de vergüenza, olía a gato y fastidio. Esperaba el momento oportuno para evadirme, pero no se daba y presentar batalla a un pelotón de micifuez, es cosa espinosa. Agotado encontráronme las sombras, esta vez en la villa gatógena. Dos tremendas panteras nos recibieron con lamidos y ronroneos, lavaron mi piel los repulsivos zopencos, la paciencia vaciada al borde, pesquisaba sitios de donde recoger más de ella.
Algo intrigaba en el argumento y me irritaba ¿Por qué tanto esmero, halago e interés en mí? Debía averiguarlo.
La comida y el agua no se hicieron esperar, aunque cruda la carne, era de gustillo exquisito, estaba familiarizado a ese particular método de alimentarme, los gatos no repararon en mis costumbres, pase inadvertido.
La conciencia, eternamente presente tras bambalinas machucando sienes, acusábame. “Si no hubiera ordenado a mi gente me dejaran solo, no estaría sucediendo esto, cometí un pavoroso desatino, debo encontrar la solución a este embrollo”.
No obstante mis evaluaciones y desvelos la anochecida llegó a mi cuerpo y el sopor alzóme en sus brazos. En el centro de una amplia cueva arrullado en posición fetal, rodeado de gatos, bichos felinos, insoportables, los había por todos lados, hasta atascar la entrada. Dormí tibio, por cierto, pero asustado.
Desperté temprano, el ajetreo gatógeno se hacía notar, un inmenso gato se hace presente a la entrada de la covacha, daba gruñidos extraños, eran una mezcla de maullidos y gruñidos, servían éstos de comunicación con los suyos, la manada poniéndose rápidamente en pie, se dirigieron a la salida, desapareciendo. Por un instante creí debía seguirles, pero la mirada profunda y hostil de un tigre me detiene, haciéndome regresar al interior del improvisado aposento.
No tardó tanto en aparecer en el portal, un gato de redondos ojos grises, que en tono cortés y afable me invitó le siguiese hasta una plataforma ubicada enfrente a una inmensa y bien custodiada gruta. La bestia aquella ordena gentilmente a detenerme y a señas indica que debo sentarme, fue en ese momento que esparcí mi vista por el entorno. Por todos lados miles y miles de gatos, algunas panteras, un tigre y un par de leones realzaban la masa felina.
Todo el auditorio estaba expectante, atentas las miradas al pórtico de la madriguera, custodiado éste por dos enormes leones, sabían que esperaban, con una salvedad, yo era único ignorante al respecto.
Maullidos, resuellos y balbuceos creaban un murmullo idiotizante, atareado en aliviar aquel odioso ruido alucinante, por consecuencia fui el último en darme cuenta que el espacio era ocupado por un habitante más. No sé si cayeron mis ojos al suelo y volvieron a su sitio, como saltamontes a la hierba o tardaron estos ojos míos en dar vuelta la imagen, producto del asombro de ver a un hombre saliendo de la cueva, que urgente dirigía sus pasos hacia mí, desplegando sus estilizados brazos, con claras intenciones de abrazarme. Tipo raro este ,me dije, ojos maquillados como las mujeres de mi planeta y más exuberante diría yo, faldas y sandalias y un extraño casco, con una cabeza de serpiente en la cresta.
Recibí un abrazo efusivo, salióse de todo protocolo el personaje, a lo que la audiencia de inmediato murmuró en su horrible idioma, estaban impresionados. Después de los apretones y caricias de un lado a otro, el fulano me hace seguirlo hasta una especie de tablado, troncos unidos con correas, trabajo hecho por quien sabe que criaturas, los gatos serían incapaces de crear y hacer nada como eso. El anfitrión me invita a sentarme, nos entendemos perfectamente en castellano, aunque él tiene un marcado acento griego, egipcio, hebreo, no lo sé no estoy muy seguro, pero en fin ya sabré quién es realmente este sujeto. No tardó la respuesta en hacerse presente, dijo llamarse Egipgá, gobernador y comandante en jefe de las huestes gatógenas afincadas en Perroltuno, planeta perteneciente a los gatos y felinos en general, arrebatado por los insolentes perros apropiándose del planeta que por esencia sólo era de ellos, decía. A medida hablaba, su expresión facial se contraía y dilataba al punto que su teñido rostro pálido enrojeció dando ínfulas a la chusma felina a despotricar y casi perder el control, pero Egipgá los frenó y dijo a voz en cuello, en idioma de gato por supuesto: “Alto hermanos míos, llegará la hora de recuperar este nuestro planeta, fuimos desterrados y volveremos. Nuestros familiares que sufren en el exilio, sabrán de esta hazaña y disfrutarán este triunfo, esta victoria, muerte a los malditos perros”. No entiendo el idioma de gato, pero deduzco, basado en las gesticulaciones de Egipgá.
Cuándo terminó el discurso, demagogo por lo demás, me toma de un brazo y me lleva a un rincón, lejos del aglomerado gatuno.
Parado frente a mí, presiona mis hombros en acto cordial, con sus mayúsculas manotas y bajando la mirada, da un vistazo a mis ojos y dice:
 
E   ¿Escuchaste lo que les dije?
F   Sí.   – Respondí.
E  Bueno, a decir verdad estos felinos y yo estamos prisioneros aquí desde antes de nacer cada uno de nosotros.
F   Explícate. 
E   Mira, según entiendo yo soy descendiente de los Perroserguidos, pobladores alguna vez de estas extensas tierras y sucumbimos durante la ultima guerra.
F  Yo también soy descendiente de perroserguido. 
E   Si eso lo sé, a la distancia se nota que eres de los nuestros.
 
Me quedé en silencio, era peligroso emitir opiniones, calla boca, me dije.
 
E   Fíjate bien: los Perroserguidos se dividieron en dos grandes grupos, por un lado los malditos perros por lo anterior y por otro nosotros, los perros tecnodependientes. De estos últimos provengo yo. Según dicen, soy originario de la tierra, de una familia faraónica y los gatos de aquí son mis súbditos. Nuestra lucha es erradicar a los perros de este planeta.
F   Dijiste “los gatos de aquí”, que insinúas.
E   No insinúo, lo afirmo, nosotros los felinos somos de un planeta llamado pladégamo. 
F  Pero tú dices que Perroltuno les pertenece.
E  Por supuesto nos pertenece.
F   Pero si ustedes ya tienen un planeta, para qué quieren otro.
E  Oye tú ¿de qué lado estás? ¿Eres perroserguido tecnodependiente o no? ¿No serás uno de esos mugrientos pepoan?
Pero dime: - me preguntó - ¿de donde tú eres y cómo te llamas?
F  Me llamo francisco y soy de la tierra, no sé cómo llegué a Perroltuno.
E   ¿Cómo no sabes?
F   No sé, lo aseguro.
E   Ah, debe ser la maldita máquina esa. Pero no importa colega ya estás con nosotros, antes que todo divirtámonos, tengo una sorpresa para ti, lo encontrarás fascinante, te lo aseguro.
F   ¿Qué es?
E   Ya lo veras, sé paciente.
 
Los dos leones, siempre al lado nuestro, nos escoltaron hasta un despejado rellano, situado en la base de una hondonada. Unos cuantos cientos de gatos formaban un círculo, arriba en la moño del barranco, las panteras patrullaban minuciosamente las laderas repletas de gatos de todos portes y colores.
Egipgá al lado mío asentía con su cabeza, dando la venia para iniciar el espectáculo. El tigre obedece la orden y entre rugidos y zarpazos se hace entender para que los gatos den paso a una jaula con un fornido can de aspecto cansado, magullado y marcadas cicatrices cubriendo el cuerpo, pero aun gallardamente erguido, bravío, digno ejemplo perrusiano. Siete robustos y pestilentes gatos mal agestados, salieron desde el grupo que conformaba el círculo, musculosos felinos de filosas garras. Dieron éstos, una sondeante mirada a Egipgá y este les dijo:
 
E Luchad con esa basura mis fieles guerreros y sereis recompensados con las caricias de vuestro jefe, con los honores que yo os brindo, adelante, destruidlos”.
 
Acto seguido abrióse la reja de la jaula, lentamente el perro emerge del interior, respirando desordenadamente, da una mirada amplia y fija sus ojos en los míos. Si bien es cierto se veía deprimido, después de aquella mirada no lo estuvo más. Escarbando la tierra con furia, desgarrándola con sus gruesas garras y haciendo acopio de fuerzas, se abalanzó sobre los gatos dando muerte a uno de ellos de inmediato. La pelea fue sangrienta y desigual, la gresca dio por resultado un perro muerto, destrozado, hecho añicos. Esa venia hecha por mi semejante, antes de iniciar el combate, creo delató mi identidad. Mi instinto me advertía que iba a ser descubierto más temprano que tarde ¿Cómo salgo de aquí? La gran incógnita.
 
Cap. XXIV                La misión
 
En la tierra el enfado, pesimismo y duda, iniciaban las primeras groseras marcas. Tatiana agobiada, pero dispuesta a descifrar el problema, examinaba las noticias que hasta ese segundo manejaba. La cordura la llevó a poner en conocimiento de las autoridades policiales mi desaparición e iniciar una personal investigación.
¿Dónde estaba yo? ¿Qué había ocurrido conmigo?
Tatiana estaba dispuesta a encontrar respuestas a este enigma.
En tanto, los POR imposibilitados de observar al rey, ya que la máquina que sirve para hacer ese trabajo, no es efectiva en Perroltuno sólo en el resto de los planetas, siempre y cuando exista en ellos experimentos en marcha, instalados por los antiguos Perroserguidos, por consecuencia entonces, los POR se dieron a la tarea de observar a la reina, es decir a Tatiana.
En Perroltuno el Qüincy era informado de la situación, por boca de los POR, de la desesperanza de Tatiana, de los infructuosos intentos por tratar de ubicarme, del fracaso de éstos debido a la lluvia y la espesa jungla, el Qüincy hacía sus mejores esfuerzos en cooperar. Mi severo cambio de olores, el agua, las vestimentas y el cercano contacto con los gatos, dificultaba la búsqueda al extremo, con estos antecedentes era muy difícil rastrearme, bien lo sabía un perro baquiano.
Reunidas las evidencias, el Qüincy opta por viajar urgentemente a la tierra e informar a Tatiana de los hechos acaecidos a la fecha.
Los PAR trabajaron arduamente y en dos días estaba el Qüincy en posición para ser “desalducido”.
El “desalducimiento” fue un poco más complejo que las veces anteriores, Tatiana y yo vivíamos en “Santiago Centro”, en las esquinas formadas por las calles San Francisco de Asis y Marina de Gaete. Peligroso es maniobrar la máquina alducidora, un mal calculo y podría darse el caso de quedar en medio de la calle, sería fatal, una chupada de más o de menos, daría la diferencia entre la vida y la muerte
Para cuando el Qüincy hace su aparición en el pequeño patio de la casa habitada por Tatiana y yo, amigos nuestros habían sido comunicados de la eventualidad y se aglutinaban en nuestro hogar a la espera de noticias y ofrecer ayuda. Todos opinaban y rociaban por encima de la desgracia, sus mejores y bien intencionados consejos y veredictos. Los no invitados, pero conocedores del episodio trágico, emitían una vez más juicios ruines, para ellos la respuesta era una sola “El Pancho y sus tonteras, estará escondido, eludiendo alguna responsabilidad, es un carajo, ésta vez es muy posible que muera, quizá sea mejor”.
Por angas o por mangas, las cartas estaban echadas sobre la mesa, hacer saber a Tatiana que yo estaba desaparecido en Perroltuno, no era una cuestión simple. Tatiana y el Qüincy habían sostenido vínculo y llegarían a un entendimiento, pero lo insólito de todo sería: ¿Cómo hacerles saber al resto de los amigos? a esas alturas de la vida sólo quedaban en la lista de amigos: Alfonso, Osvaldo, Marcelo, René y sus respectivas esposas e hijos. Ellos habían oído de las aventuras de mi perro, por boca mía y creían, como era de suponer, que todo era una fantasía propia de un escritor loco. La verdad, se avecinaba un momento espinoso.
 
Cap. XXV     
                     Caos, pánico y locura en la Tierra
  
La pequeña habitación quedó enseguida saturada de personajes, entre ellos el Qüincy, negándose rotundamente a hablar. Tatiana imponía su mando de reina y obligaba al Qüincy a que hablara.
 
T   Qüincy te ordeno hables y digas a los demás lo que sabes, no puedes negarte a hacerlo, la vida de tu Papi está en juego, por favor no quiero verme forzada a tener que cambiar a una actitud severa y dolorosa.
 
La impavidez del Qüincy seguía, se limitaba a mirar a toda la audiencia y mover la cola.
 
T   Dinos de una vez por todas, ¿Dónde está el rey? Por amor a Dios Qüincy, te lo ruego, dímelo.
 
Las súplicas emanaban a borbotones del alma de Tatiana y de los demás actores del drama que se estaba gestando cada vez más intenso. Osvaldo hace su intervención, tratando de actuar con sensatez y prudencia:
 
Creo Tatiana, estás perdiendo el tiempo y el sentido común, debes volver a la realidad, nada lograrás comportándote así, debemos organizarnos y tratar de recopilar los más antecedentes posibles, para ayudar a la policía en el trabajo de hallar al Pancho.
 
Alfonso, Marcelo, René y Veky, hacen sus intervenciones, aportando cada uno lo suyo, según sus perspectivas.
 
A   Tati, Osvaldo tiene razón debemos tener paciencia, la policía está al tanto y de un momento a otro sabremos de mi compadre.
T   Alfonso ¿Cómo puedes decirme eso, acaso tú tampoco crees que el Qüincy habla?.
A   Tatiana, por favor, no se trata de eso.
T  ¿Y de qué se trata entonces?
M Tengo algunos contactos y me comuniqué con ellos antes de llegar acá, ahora sólo resta esperar.
R   Hablé con mi papá y nos dará su ayuda.
V   El poeta no puede desaparecer así como así, alguien debe saber donde está y escúchenme todos, ¿Porqué se empecinan en encontrar falsedad en el relato de Tatiana? Por favor analicen sus creencias. Alfonso tú también eres poeta y todos aquí, en más de una oportunidad hemos compartido cantos, escenarios, sitios mágicos, zonas desconocidas para tantos, ¿Porqué les resulta tan imposible que Francisco esté en Perroltuno? Tal vez el Qüincy no quiera hablar, porque ve lo atrasados que estamos en materia espiritual, no dejemos que esto suceda, creamos que el Qüincy habla y nos dirá el domicilio del poeta. Por favor Qüincy dinos algo, te lo suplicamos.
 
La asamblea se dividió abruptamente: los más pequeños, adolescentes y jóvenes fueron en apoyo inmediato de Veky, la expositora de la posibilidad en la veracidad de la síntesis dada por Tatiana. Los más adultos en actitud Tomasina se replegaron hasta sosegarse en un rincón, sumidos en un encoger de hombros y en una incredulidad total.
La voz del Qüincy pasó inadvertida en los primeros segundos, el desorden por el tema planteado, mantenía a todos en una discusión casi salvaje. La actitud evidentemente era enredosa, pero no sin solución.
 
Por favor guarden silencio unos minutos, por favor…
La soloña Jalpa tenga kualesquiera kantirad de razón, “un poeta no kuere desaparescar (desaparecer) así como así“ y menos si ese poeta es el rey de Peroltuno.
 
La habitación pareció quebrarse en dos, las escasas sillas entumecieron sus piernas doblándose ante el peso de sus protegidos, el techo, los libros, lápices, niños, jóvenes, adultos, estupefactos, asidos con las dos manos a un vestigio de oxigeno, faltaba el aire y el desconcierto arrebataba lógicas. Ahora eran más los que oían hablar al Qüincy. El silencio se apoderó de la solidaria reunión.
 
 Préstenme atención, las presentaciones fueron hechas del modo que se ha dado, pero dejemos los comentarios, suposiciones y términos técnicos habidos y por haber y vamos al grano, no tenemos tiempo para perder en asombros y quedarnos atónitos, el Qüincy habla Ok., habla y punto, él nos dirá donde está Francisco, así es que silencio y escuchemos al Qüincy. Por favor Qüincy, dinos donde está Francisco.
Sí soloñita.
T  Cuéntanos ¿Qué pasó con Francisco? Tengo mucho miedo Qüincy.
Q Soloñita, sé que se les peldió a la gualdia perultiana, pero lo buscan soloñita, con muchas ganas.
T   Han pasado demasiados días y no hay novedades, ¿Qué puedes decir a eso?
Para enconcrarlo, es que yo vine a konversar kon ostes, para que nos ayude.
T   ¿Qué puedo hacer yo? Dime y lo haré.
Q Recuerde ostes, nosocros kredemos y practicamos la involución, por esa razón no sepamos olganizarnos para hagar una pesquisa sistemática y produltiva, komo debe ser esta búsqueda. Es imperiosa su ayuda soloñita, necesitamos a la reina de Peroltuno.
Todos se las emprendieron en dar opiniones, pero Tatiana supo salir del paso y una vez más se impuso haciendo un llamado a la mudez, acto seguido azuza al Qüincy para que diera a conocer el plan.
 
T   ¿Qué propones Qüincy?
Que ostes me acompañe a Peroltuno y se ponga al frente de la gualdia perultiana y de todas las juerzas perusianas para que juntos pográmos enconcrar a mi Papi.
 
En la habitación el gentío a coro ofreció sus servicios.
 
Amigos                       ¿Qué podemos hacer nosotros?
 
Mi perro sabiamente respondió:
 
Q Kreder, sólo eso, kreder, amigos de mi Papi. y ahora soloñita espero su decisión.
 

Se produce una pausa, usada prontamente por las amistades. Las opiniones vuelan de un lado a otro, menudas, medianas, finas y gruesas voces resonaron en el espacio: “¡No puede ser eso!, ¡No es posible!, ¡No puedo creerlo!, ¡Que bonito!, ¡Yo quiero ir a Perroltuno!, ¡Guardemos la calma!, ¡Esto no puede estar sucediendo!, ¡Nada más lírico que esto!, Etc. etc.” La adrenalina desbordaba cuerpos.
La voz de Tatiana marca otra vez los tiempos:
 
T   Alto dejen de interrumpir, iré a Perroltuno, pero dejaré ciertas cosas en claro: a mi no me gusta ir a ese planeta, el Qüincy y Francisco han tratado de convencerme para hacerlo y no creo que ustedes se hayan prestado a una confabulación de tamaña magnitud, espero que no.
 
Uno del grupo hizo uso de la palabra.
“Yo pienso”- dijo- “No brinda seguridad alguna el viaje de Tatiana a Perroltuno, lo más saludable sería esperar a la policía”.
La voz de Tatiana resonó en medio de la concurrencia.
 
T   Silencio, ya está decidido, por favor no atrasemos más el asunto. ¡Qüincy!
Mande soloñita.
T  Prepara el transporte nos iremos rápidamente.
 
Cap. XXVI                El rescate
 
Los PAR estaban listos con los arreglos desde que el Qüincy hizo abandono de Perroltuno. Como supieron cuando era el momento preciso de “alducil” a Tatiana y al Qüincy, no lo sé, pero así fue.
Al arribo a Perroltuno Tatiana fue cubierta, al igual que yo, por prendas fabricadas por mí, para Tatiana, si alguna vez ella iba a Perroltuno, como en esta ocasión. Después de que la acción logística y el reconocimiento de la zona fijaron en la mente de Tatiana una idea de cómo habían sido los sucesos, la capacidad creadora de Tatiana se las emprende en fraguar un plan. Tatiana sabe de planes, hacerlos es su don, es una maestra, está inserto en ella. No tardó en bosquejar un plan, manejando la situación cual confección de un proyecto escolar.
 
¡Soloñita!
T   Dime Qüincy Epucané
Glacias soloñita.
T   Francisco me tenía al tanto de tu nombre completo.
¿Qué sabes puntualmente del extravío de Francisco?
El Qüincy, con lujo de detalles le informa a Tatiana lo que la guardia perrultiana le había dicho.
 
T  ¿El resto de los perros están buscándolo?
Sí soloñita.
T   Me refiero a buscarlo en forma ordenada, acordémonos que tememos perros entrenados para buscar.
Sí soloñita.
T  Reúne lo más rápido posible a un representante por raza, de todo el planeta y urgente quiero ante mi presencia a los jefes de los Gladiadobel, los Pebullaper, los Juanito San Bernardo, los Júan Labrador, los Juan Galgos, los Pebupaupafi y la Guardia Perrultiana, de inmediato.
Sí soloñita.
T   Espera un momento, necesito también a los Quiltelestlit y a los Quilteljous, a todos los que estén disponibles “alduscanlos” si es inevitable, díganles que el rey se ha perdido y tal vez sea un secuestro, divulguen la nueva a todos los perros del universo.
Q ¿Un secuestro soloñita?
T  ¡Sí un secuestro, ya muévete, sé dinámico, ahora, es una orden!
 
Cap. XXVII              Noticias de invasión
 
Después del Dantesco espectáculo, ofrecido en mi honor, Egipgá me invita a comer y beber algo parecido al vino, debo reconocer que estaba bueno y la comida, si bien sancochada, estaba deliciosa.
Atragantado por la comida que se vertía en su bocota y soltando risotadas grotescas, Egipgá me dice que estas sorpresas seguirán repitiéndose. Media docena más de perros será el aperitivo de la cena final, exageraba con arrogancia.
  
F   ¿Qué quieres decir con cena final?
E   Habrán festejos y al cierre de ellos nos daremos a la tarea de eliminar a todos los perros de este planeta y te aseguro hermano querido, obtendremos el secreto que los quiltros mugrosos han guardado celosamente.
F   ¿Porqué son los mejores amigos del hombre? (Pregunté, como si fuera ignorante en el tema)
 E Sí.   (Respondió, drogado, atragantado en ira)
F   ¿Cuando darás comienzo a esa fiesta, estoy ansioso? (Me apresuré en preguntar)
E   En cuarenta días más amigo mío, ten paciencia la hora de la lucha se acerca, disfruta este soplo de apresto.
 
Treintadías más, no podía creer lo que me estaba sucediendo, debía tratar de tranquilizarme. Estaba en Perroltuno y me encontraba en medio de un conflicto que se acarreaba, por no sé cuanto tiempo. Enfrentar esa delicada postura, era un dilema, como solucionarlo una locura.
Egipgá decía que yo era su visita, pero lo cierto era diferente. Un mero prisionero, esa era mi real condición, terrible por cierto y cuando descubran que soy el rey de Perroltuno, se me hará un infierno la vida, van a destriparme vivo, me harán papillas. No puedo permitir tamaño abuso en mi persona, debo atinar con una solución, hallar el método para evadir el cerco de vigilancia gatuna, llegar donde los míos y agrupar las fuerzas de combate perrusianas para presentar batalla y rescatar a los perros que se encuentran cautivos en este maldito lugar. ¡Oh Dios, qué debo hacer!. Primitivamente la respuesta a mi pregunta fue escapar, salir de ahí, pero cómo. Necesitaba un plan, alguna vez hice uno y me resultó, es como hacer un proyecto: título, descripción, objetivos, recursos, tiempo de aplicación, etc. etc. Me iré de aquí, si señor ¡me iré!
 
Cap. XXVIII             El rescate en marcha
 
Soloñita.
T   Dime Qüincy Epucané.
Q Se han cumplido sus órdenes, en estos momentos están siendo alducidos peros esparcidos por todo el universo y de la tera todos los fieles al rey están con nosocros.
T   ¿Los fieles?
Sí soloñita, los humanizados no, aunque queran (quieran) no los aceptaríamos.
T   Bueno, en otra ocasión nos estacionaremos para analizar lo que dices, por de momento sólo concentrémonos en el problema en cuestión.
 
Cap. IXXX                La ley y el sistema
 
En la tierra la situación habíase tornado delicada. En el momento en que Tatiana y el Qüincy fueron “alducidos” a Perroltuno, unos golpes en la puerta sacan del estupor al clan poniéndolo bruscamente en alerta. Uno del grupo abrió la puerta de entrada, en el umbral de ella un carabinero saluda amablemente, pidiendo hablar con Tatiana. El improvisado anfitrión arroja encima del tapete sus saberes y sin medir consecuencias le hace saber al policía que Tatiana había sido “alducida” a Perroltuno. El representante de la ley se devuelve hasta la patrulla y después de unos minutos, acompañado de otro funcionario, pide permiso para ingresar al recinto.
Por favor, quiero que guarden la calma, tomen asiento, les haremos unas preguntas, guarden silencio -- Dice el policía en tono afable, pero con un dejo de disgusto.
 
Policía         Usted señor, dígame su nombre.
O                 Osvaldo. (Contestó el interpelado, con voz temblorosa)
Policía         Dígame don Osvaldo ¿Qué sucedió aquí, que encontramos una casa repleta de personas y no a la señora que hizo la denuncia de la desaparición de su esposo?
 
La pregunta fue tajante y la mirada infructuosa del policía recorría la figura del entrevistado y del resto del gentío, en busca de la verdad. El interrogado titubeante respondía casi ahogado.
 
O                 Mire, sabe usted, como le dije antes, el asunto es: Francisco desapareció, pero el Qüincy dijo que se había perdido en Perroltuno y hacia ese planeta se dirigió Tatiana, nosotros somos amigos de ellos y vinimos a cooperar en la búsqueda de Francisco.
 
La incoherencia del relato, según la apreciación policial, redunda en un ademán terco y las amenazas no tardaron en hacerse presente, la intimidación hizo su triunfal asalto.
 
Policía         Permítame don osvaldo, pero el asunto es bastante serio en el que todos ustedes están involucrados, no se burle del caso, le sugiero don osvaldo, cambie de actitud o tendré que llevarlo detenido.
O                 Lo que le digo es cierto señor.
Maka           Si señor mi papá no está mintiendo.
Policía         Usted quién es, ¿cómo se llama?
Maka           Yo soy la Maka, mi tío francisco me dice la Makita y aunque parezca increíble mi papá dice la verdad.
A                 Señor me permite decirle algo.
Policía         ¿Quién es usted, cómo se llama?
A                 Yo soy Alfonso señor, le juramos por lo más sagrado que mi compadre dice la verdad.
V                 Sí señor policía, el poeta desapareció y la Tati fue en su busca a Perroltuno.
 
El nerviosismo de la situación que se estaba viviendo llevó al desenfreno, por un lado la policía intrigada ante un caso de alucinación colectiva, rotulación dada en un principio por los efectivos policiacos del cuadrante 14 de Santiago Centro y por otro todo el clan reunido en nuestra casa dando confesiones chocantes. Razón tenía el Qüincy de no querer hablar enfrente de otros que no fuéramos nosotros, porque hasta antes de hablar el Qüincy sólo era una historia salida de la mente fantasiosa de un escritor loco y ahora el caos.
Los refuerzos no se hicieron esperar y llegaron por montones, varios furgones policiacos sirvieron para trasladar hasta la cuarta comisaria ubicada a unas cuantas cuadras de distancia a todos los reunidos en nuestra casa. La prensa no tardó en enterarse y los opinólogos con título universitario estimulando el morbo de sus seguidores, estamparon en tabloides, pantallas y radioemisoras del país, noticias candentes y perniciosas, como la siguiente: “En una redada llevada a efecto por fuerzas combinadas de la policía de carabineros e investigaciones de Chile, fue puesta al descubierto una secta llamada Perroltuno, liderada por Francisco y Tatiana, dicha comunidad rendía culto a un perro, tales sujetos fueron sorprendidos en una de sus más importantes sesiones maléficas en donde el fundamento de su doctrina finalizaba en el sacrificio de los líderes del grupo y también del perro. Todos los integrantes de la camarilla fueron puestos a disposición del juez competente”
El parte policial en tanto, hacía esfuerzos por ser cauto y justo, pese a ello el procedimiento dio por resultado la custodia de cada uno de nuestros amigos, poniéndolos bajo vigilancia síquica y por supuesto a comparecer ante los tribunales de justicia, bajo los cargos de presuntos implicados en la desaparición y o plagio mío y de Tatiana.
Monstruosa trifulca y sobrecogedor jaleo, todo debido a mi perdida y estos endemoniados gatos creen que soy uno de ellos, maldición, mierda ¡Se me hincha la vena!
 
Cap. XXX                 El discurso
 
Tatiana convoca a reunión, el territorio elegido para la contingencia, una amplia explanada poblada de arbustos, hierbas de variados colores, pasto y rocas pequeñas, como medallones prendidos en la punta de un collar, entre dos pechos tersos y dadivosos. Los perros haciendo gala de salvajismo ladraban desbocadamente, otros perezosos revolcaban sus cuerpos sobre las verdes briznas, como si estuvieran de fiesta. Los menos prestaban oídos a las palabras de Tatiana que era traducida por el Qüincy, perros llegados de todos los parajes querían conocer a la reina, lamerla y oler su aroma, no prestaban atención a los pedimentos de la reina.
Tatiana entonces, decide cambiar de táctica y haciendo más que un gran esfuerzo, ladra; ladra con toda el alma y tan enérgicamente como pudo. Ciertamente el ladrido le debe haber brotado de la más profunda necesidad de comunicarse, porque los perros dejaron de lado, de sopetón, su indiferente proceder y la escucharon con atención.
Tatiana puesta en pie y avistando a la manada desde una altura dominante, se toma el tiempo necesario, un respiro antes del enfrentamiento y decide por sincerarse ante ellos:
 
T  “No soy - les dice - de las que admiran a los perros, a decir verdad, tres perros han ocupado un espacio en mi corazón: El Pin Pon, un pequeño can vivaz e inteligente que murió a manos de una redada sanitaria, una dosis de veneno aplastó su paso por las calles del pueblo. El Qüincy Epucané, vuestro amado príncipe y Francisco, el rey de Perroltuno, que sin lugar a dudas da muestras de arrojo y valentía en estos eventuales y trágicos momentos. Demasiadas cosas he debido dejar de lado por estar hoy día aquí, mi cordura, mi trabajo, los amigos, toda una sociedad que a ustedes les parece decadente e inhóspita, pero es mi mundo. Así como ustedes aman este planeta, que para mí sólo es sufrimiento, así amo yo a mi tierra. Les veo enfrente de mí, escuchando, pero por favor “óiganme” y dejemos nuestros gustos y diferencias de lado, por una fracción de tiempo seamos uno sólo; seamos nada más que un gran perro en busca de su rey. Encontremos a Francisco, yo sé que podemos, tenemos la capacidad, el ánimo y hermanos míos les digo, demostrémosle al universo y a cada uno de nosotros el porqué “somos los mejores amigos del hombre”. Francisco confía en nosotros no lo defraudemos, les aseguro que seré digna soberana de ustedes, gracias, muchas gracias, el Gran Cancané los bendiga, ¡viva Perroltuno y el rey!”
Vítores, ovaciones, ladridos roncos, saltos como tratando de quedar colgados del aire inundaron el valle, la manada estaba pronta. La arenga estaba lanzada, el plan había que instalarlo en la mente canina.
 
Cap. XXXI                El Plan
  
Tatiana sabe de proyectos, en orden inició el desarrollo de su peculiar propósito, “Encontrar al rey de Perroltuno”.
Básicamente el plan trataba en coordinar una operación peineta destinada a escudriñar hasta el último confín de Perroltuno.
Tatiana sabía lo que hacía y mandó a los Juan Galgos y a los Quiltelestlit a propagar la orden de cercar la comarca en donde posiblemente yo estaría, tal vez prisionero. La estrategia se haría partiendo desde los cuatro puntos cardinales. Para el buen desempeño del programa y para que alcancemos nuestro objetivo – les dijo Tatiana - nos figuraremos a Perroltuno, como un gran circulo al cual iremos cerrando a medida avancemos. Revisaremos todo y no descansaremos hasta encontrar al rey de Perroltuno.
Con las narices pegadas al suelo perros de diferentes camadas dieron inicio al rastreo más descomunal de todos los tiempos perrusianos. Nunca Perroltuno había visto el despliegue de tanta tropa de perros prepararse y dar brote a la cacería más importante para varias generaciones de perros.
Tatiana y los perrusianos no sabían que vivían un episodio histórico en los anales de Perroltuno, de nuevo la antigua contienda de los Perroserguidos salía a flote.
 
Cap. XXXII              Fuga en sí, por fin
  
Tardé dos largos días en inventar una rutina decente, creíble, una hábito capaz de convencer a mis enemigos “lenguas ásperas”, a que debían dejarme solo, cuando llegaba el momento de evacuar mis íntimos fluidos. La siembra dio su cosecha y ésta me regalo sus frutos, como reloj que obliga a ver la hora, los estúpidos “patas suaves” se la tragaron.
Así como tuve la osadía y desacierto en desprenderme de la guardia perrultiana; así también me separaré de estos miserables gatos, desperdicios de vida.
En efecto, mi diagnostico cobraba certeza, “los devoradores de ratas”, se habituaron a mis escapadas al interior del bosque, en demanda de un rincón grato para deponer y orinar. No se percataron de mi ausencia, hasta un par de horas después. El riesgo, como amante resentido, coqueteaba distrayendo la libertad, pero la insistencia como la madrugada, resonaba en mi, como fascinante tonada de Vivaldi.
 
E   Maldecido Pepoan, te cazaré y serás alimento para mis bendecidas huestes. Ya sabía yo de tu escondido doble discurso, ¡condenado nariz fría!
 
La voz de Egipgá se mezcló con el aliento de los montes y sus fumarolas grises, mientras la tétrica ceniza entorchando la vaguada, cosquilleaba las faldas y los cielos. Fue Egipgá quien se dio cuenta de mi ausencia y agitando la alarma enfurecido, bramaba:
 
E   “Debí poner coto a esto, cuando vi la expresión en el semblante de ese andrajoso perro, antes de morir”.
 
Una riza sarcástica se dibuja en el blanquecino rostro de Egipgá, su flemática personalidad no emana el placer de un principio, el hedor a odio y venganza se le escapa por los poros, la falta de sabiduría le hace tambalear y se extrapola en su conducta, pronunciando severos síntomas de chifladura. Fuera de sí pide la presencia de Tirgá, el tigre, su lugar teniente.
 
E   Tirgá, quiero la cabeza de ese mal nacido Pepoan, dile a las Terpangá que deseo verlas ahora, diles que el huésped se ha fugado y estoy seguro es un Pepoan, no creo estar equivocado, denle caza, olviden la seguridad perimetral y abóquense a la función de dar con él, lo quiero vivo o muerto eso lo dejo en vuestras garras. Esa plaga se debe eliminar, ¡es un perro rabioso!
 
Vociferaba el furioso comandante en jefe de los lame botas gatógenos.
Terpangá, Jadeante, corpulenta y azabache fiera se presenta ante Egipgá y le hace notar con mucha discreción un error de la orden impartida. La fúnebre alimaña fanfarronea de su capacidad militar.
 
Terpangá     A manera de sugerencia su majestad, el campamento quedará desarmado y eso es peligroso, teniendo en cuenta que este planeta está plagado de nauseabundos perros. Le proponemos señor, que la mitad de nosotras, más un destacamento de unos mil gatos rastreen al famélico Pepoan, lo descubran y lo maten, el resto de nosotras más todo el contingente gatuno aparcado aquí, sigamos adiestrándonos para la lucha final y también protegerlo a usted.
E                     Sea como tú dices Terpangá. (Responde pesadamente el arrogante Egipgá)
E          Tirgá.
Tirgá     Ordene su majestad.
E          Tirgá, cuantos días faltan para empezar la gran batalla.
Tirgá     Treinta días su majestad.
E                     Que sean diez días Tirgá, nada más, ¿Escuchaste bien?
Tirgá     Sí su majestad, serán diez días.
 
Egipgá, afectado visiblemente, siendo él para los gatos profeta y mártir, se enfrenta a un callejón de chispas y fracasos, se da cuenta por primera vez que ser líder no es sólo una cuestión de capacidad sino también de responsabilidad.
Una pelusa en el ombligo, fregado, oficialmente desaparecido, plagiado, muerto, varado en estas latitudes, varias horas con hambre y sueño, abatido caí al suelo, ni siquiera preparé lecho, el cansancio había vencido a mis energías.
Un ruido y el frío me puso alerta, la noche era clara, la luna inspiradora de románticos bélicos, acuciosos pacifistas, dorados pacificadores, compañera de mis ancestros, alumbraba el terruño, me agazapé lo más posible, había tenido la cautela de embadurnarme el cuerpo con barro, así de esa manera sería muy difícil olerme y la inspección felina se confundiría.
El silencio marcó su advertencia, una fornida figura tenebrosa movióse por entre la espesa fauna, un par de luceros satánicos antelaban un peligroso tranco, era una pantera que se deslizaba por la superficie de mi planeta, pasó a unos cinco pasos míos y desapareció. El sol del día siguiente me sorprendió dormitando, la vigilia había sido debilitante, las fauces felinas merodeaban por todos lados, para mearse de miedo la noche previa.
Si hay algo que agradezco a mi emotiva humanidad es la tremenda capacidad de sobrevivir, ese sobrecogedor fenómeno de coraje y brío, epígrafe humano sin duda. En esos términos me las bato y creo ser un profesional en ello. Bien es sabido lo duro de matar que son los humanos y yo no soy una excepción, aunque tenga una mitad de perroserguido - me dije - y puse manos a la obra.
Siempre las rocas pueden mostrarle a uno sus bondades, guardan un secreto en su núcleo, un placer aprobado por el alma. Mis dotes de escultor dejáronse ver y aunque me llevó casi todo un día, logré darle forma afilada a un trozo de piedra, arisca antes de conocerme, una vez domada, creo ha sido mi mayor, audaz y mejor obra escultórica.
El día en uso lo maticé de incansable trabajo en el tallado rocoso y recolección de alimento, adecuar el módulo de control de armas jugaba un papel preponderante.
Conjeturas, observaciones, análisis, arrojan una suma despejada de reparos, llevándome a tomar la decisión de que mi campo de operaciones debía situarse en las alturas, lugar que también era de dominio de mis felinos enemigos, pero yo poseía algo más, picardía, inteligencia y el miedo suficiente como para ser el vencedor de la pelea.
Braquiando de rama en rama logro descubrir una vara escondida entre los inmensos árboles. Bendita seas - le dije - y la arranque con certeros golpes de mi esculpido machete, la limpié, le hice punta y la deje suave, para poder lanzarla si fuera necesario. Fabriqué también, varias estacas y con trozos de cuero las colgué a mi cintura, el arsenal de material de guerra estaba listo.
No podría precisar si hacía frío o no, pero la excitación mantenía mi cuerpo ardiendo. A la expectativa, montado a horcajadas sobre una gruesa rama, aguantando esa pose y un buen mimetismo, me dispuse a esperar a mi presa.
Felizmente el camuflaje afectó la visión y el olfato de mi depredador adversario. Sigilosa pero descuidada, la pantera se posa bajo mi escondite, admito que estaba impresionado de ver semejante bicharraco, pero no por eso estropeó mi fallo. Mi reputación derivada del rango implicaba un deber, por lo tanto me las arreglé para encarar a mi oscura hostigadora.
Cateo hasta donde puede dar la vista dentro de un bosque y no distingo a nadie más que a ella. Es un bruto ser orgánico – me dije - no sabe de organización para cazarme, especialmente esta torpe pantera – hacía hincapié - Juntaba fuerzas para auto infringirme voluntad e iniciar el ataque.
A fin de cuentas me decidí, apunté mi lanza hacia abajo y me dejé caer en pos del negro lomo. El trayecto pareció un soplo, sentí cuando mi lanza se incrustaba en el cuero felino, produciendo un crujido en las costillas del animal. Los cálculos no fueron del todo precisos, la estocada que iba dirigida al centro del monstruo negro se desvió algunos centímetros y se adentró entre piel y carne, una pulgada quizá. Clavada en la hojarasca, mi arma se fija reciamente. Alcancé a propinarle una profunda herida, mortal por cierto y la bruta criatura forcejeó hasta romper su cuero. Dando alaridos de dolor y furia se las emprendió conmigo, sangraba profusamente, pero este Pepoan presentó batalla.
Extenuados ella y yo de tantas fintas por tratar de darnos exterminio, nos cobijamos a la sombra de un hálito de vida, pero felizmente la herida cobraba su fúnebre víctima. Me importaba un bledo la hemorragia y el cansancio de mi contrincante, con mi lanza punzaba sus ancas y costados creándole nuevas lesiones que marcaban aun más la agonía del cuadrúpedo insolente. Al final, la lunática pantera, moribunda se hecho sobre el suelo húmedo, relajada, sin memoria, fue reasignada a la fosa.
Súbitamente un horrible maullido surcó el aire y apenas si tuve tiempo de esquivar al pequeño depredador que había salido de la nada, como montado en las alas del viento se abalanzó sobre mí. Quiso destrozarme supongo, pero el tiro le salió por la culata y no tardó en ser alimento de mi puntiaguda alabarda.
Estaba cansado, necesitaba descansar y esconderme, nuevamente a buscar refugio en la copa de los árboles, no sin antes untarme el cuerpo entero en el sudor de los difuntos felinos, para despistar a mis perseguidores.
¿Cómo hago saber a los míos el lugar en que me encuentro? No creo pueda resistir en esta fuga sin dirección, con opciones cada vez menores de evadir a mis verdugos y menos encontrar el camino a casa, debo dar con la receta adecuado para eludir a estos gatos roñosos ¿Qué podrá ser? ¿Cómo mantener una comunicación aunque sea un momento? ¿Una paloma quizá o señales de humo? ¡Eso es! ¡Humo!. Una humareda podrá ser vista por el Qüincy o por algún otro perro, mis enemigos lo verán, pero también me puede servir de escudo protector, Mañana durante el día haré fuego, estos bichos afortunadamente le tienen cierto temor a este elemento.
Antes de que el sol apareciera cubierto por sábanas de cielo y sus pies calzaran las altas montañas, yo estaba en tierra firme buscando un punto apto y materiales óptimos para darme a la tarea de encender una fogata. Me llevó unas horas cálculo, desprenderme del bosque, de mi sitio seguro pegado al techo de Perroltuno. Ahí estaba en el jardín de las rocas, explorando, removiendo. Escarbé la ladera y construí peldaños labrados con mi improvisado machete. Después de darle y darle, al fin di con las piedras que creí propicias para encender mi salvadora fogata.
Debía cuidarme y actuar con suficiente tino, el amparo de la arboleda estaba lejos de mí, debía centralizar mi afán en la libertad, unirme al monte, espiar el horizonte y fabricar mucho humo, para lograr eso, acumulé una buena porción de madera seca y verde.
Los primeros dos golpes, al estrellarse las piedras, los di con elegancia y fuerza, los siguientes fueron desordenados e imprecisos, cada vez coordinaba menos.
Caía la noche y un grito estremeció el páramo, por fin había prendido la condenada hoguera, alegría y fuerzas volvieron a mí como por arte de magia, la sabana agotada de clausurar su virginal cosmos me documenta y no permite que yo sea un animal de abasto.
Mis compatriotas perrusianos no fueron los primeros en avistar la cortina de humo que se alzó hacia las estrellas. Panteras y gatos fueron advertidos por las espesas blondas de humo e iniciaron éstos, una carrera desenfrenada hacia mí, anulados sus instintos por el encono, desorientados corrían, una puntada más a mi favor.
Antes de producir flamas, había tenido la precaución de elaborar un redondel de fuego amplio, abundantemente espacioso. En el centro del ruedo amontoné leña suficiente como para un par de días y algo de alimentos. Empotré vigorosamente las estacas al duro suelo, desde el centro de mi trinchera, hacia los bordes del de la misma. Me percaté que la fogata en cuestión, estuviera a campo traviesa y no se situara cercana a un árbol, los felinos son ágiles y se podrían descolgar fácilmente de mis proveedores de humo.
El sueño venció a mis magulladas piernas y les permití a éstas doblarse. Acurrucado cual ovillo en el interior de mi fortificación, dormité relativamente bien, de vez en cuando alimentaba el fuego y esperaba en brazos de Morfeo el próximo turno para mantener a mi defensora fogata vigorosa y persuasiva.
La ración de agua que guardé en unos cocoteros enjugaba mi cara, abatida ésta de picazones de insectos sofocada y tostada por las llamas, la bebía con mesura, la incomodidad bien valía la pena, la vida no es una cuestión de encontrarla botada en las esquinas o en el escaparate de alguna tienda raquítica.
La mañana llegó reanimadora y arriesgada, conté once panteras, el conteo de gatos me pareció incalculable. Según parece esperan estar todos reunidos para atacar, la presión del ambiente sobrepasa los hectopascales normales, está que revienta mi paciencia, quiero que termine esto.
La repulsiva mescolanza gatógena se preparaba para darme muerte. Les costaría hacerlo a los imberbes y nocivos gatos sacarme de sus porfiadas vidas latosas, les seré como un cálculo renal, una pesadilla en su apestosa existencia.
Los acometidos empezaron, como lanzado por una catapulta un gato surco los aires, yéndose a pinchar en una de mis estacas. Costaba creer, los pestilentes felinos hacían de tripas corazón y sacaban a relucir toda su traicionera valentía, digna de admiración, por cierto. Luego otro pequeño ser peludo y de largos bigotes volaba para ocupar otro penetrante y mortal leño filoso y otro más y más. Pronto el techo de mi redondo hábitat se nubló por los cientos de gatos voladores, cuyo único acometido era traspasar el cerco y fenecer en las estacas. A través de la espesa niebla pude percatarme de una acción infame. Las panteras cogían entre sus fauces a los insignificantes gatos y los lanzaban hacia el interior del redondel, para que los diminutos felinos ocuparan todas las estacas y así ellas tener la posibilidad de cazarme. Las alternativas se agotaban para mí y para mis rivales. Era espantable comprobar que los gatos se dejaban hacer semejante acto de suicidio, verdaderos kamikases estos andrajosos oponentes míos.
La posición era desesperada, un par de horas llevaba en el juego de contrarrestar a mis antagonistas y lo esperado llegó. Una inmensa mancha negra apareció de entre las débiles llamas, había estado tras bambalinas, esperando para matarme. Suerte la mía o atento a los acontecimientos, no lo sé no estoy muy seguro, pero vi venir la mole negra y encajé mi lanza al piso y la afilada punta hacia el cielo. Un bramido dijo lo oportuno de mi acto guerrero. La pantera quedó ensartada de lado a lado, atravesada desde el pecho hasta la mitad del lomo. Trabado el animal, chilló como anunciando su fracasado ataque y luego murió.
Un acierto construir una muralla de fuego y guarecerme con ella. Mis enemigos sabían muy poco del fuego y las armas que confeccioné no las conocían. La ventaja me mantenía vivo, pero no por mucho tiempo. Si no aparecían mis camaradas en breve, sería desastroso y mortal, escaseaba el agua, los alimentos, la madera y mis fuerzas se consumían rápidamente, las defensas debían aguantar, mi fortaleza debía resistir a como diera lugar, no habrá amanecer para mí, si el muro cae.
 
Cap. XXXIII             Casi libre
 
Tatiana personalmente se las emprendió por los campos, escoltada por el Qüincy y el jefe de la guardia perrultiana. Sincronizar la información que recibía cada cierto tiempo, de las patrullas de avanzada, en relación al apriete del cerco, sofocando la posible escapatoria del enemigo y dar las ordenes pertinentes, era un tema delicado un riesgo que debía asumir. Perroltuno es demasiado grande y se tardaría muchos días en revisar todo el planeta y aunque cada día se iban agregando más y más perros y millones a cada hora absorbían la responsabilidad de encontrar al rey de Perroltuno, igualmente la misión era enorme, fatigante y seria, puesto que al paso de las jornadas, se hacía más difícil encontrarme con vida.
Ir de cacería con mis soldados caninos, sortear lodazales, descuartizar a dentadas un espléndido vacuno, repeler el chaparrón de mosquitos, que parecían tejer una red sobre su rostro, es algo que Tatiana no olvidará jamás. Los perros, advertidos por el Qüincy, se preocupaban de alimentar a Tatiana de frutas y verduras, debía hacerlo era vital.
Era la hora de la merienda de aquel inolvidable día, los perros ordenadamente formaron alrededor de su reina, la cuidaban a cada momento. Mientras la brigada recuperaba sus fuerzas, los centinelas vigilaban las grandes planicies, atentos desde su estratégica postura, elevados a unos cuarenta metros sobre un sólido risco.
El primero en avistar la humareda fue el jefe de la guardia perrultiana, Roberto Güailerúno, sus ladridos de alerta resonaron potentes y claros. “Humo en el horizonte” - dijo en perfecto canespergun. Los perros en tropel quisieron lanzarse hacia donde venía el hallazgo, pero Tatiana los contuvo, debemos actuar con cautela – les dijo - y sepan ustedes que lo mejor no es la información sino el significado, mantengan la calma, les increpaba con severidad, la otrora pacifica maestra.
 
Soloñita, ¿Kuáles son sus temores?
T   Qüincy, insisto, Francisco está en peligro y creo que está secuestrado.
 
No sabía que Tatiana estaba en Perroltuno y hasta antes de saberlo confiaba en los buenos procedimientos que llevaría a cabo el Qüincy.
La oscuridad se apoderó de mí, un dolor intenso en el hombro causado por un manotazo de una zarpa detestable, dejando averiada mis defensas. Los atacantes seguían inusitadamente estrellándose contra mi quemante fortaleza, tratando de dañar la integridad estructural de ésta.
 
Cap. XXXIV             Profesionales al asecho
 
En la tierra, las sesiones de interrogación se hacían insoportables, la desesperación empezaba a cobrar víctimas. Ausencia en los trabajos de los mayores y de los colegios en los menores, causaba preocupación y desasosiego. Graves consecuencias y los días sumándose inexorablemente, un problema que se acentuaba cada vez más. Siquiatras y sicólogos atinaron, como de costumbre, en marcarlos de orates y darles cero crédito a lo confesado por el clan. Diagnósticos, veredictos, juicios, prejuicios, artilugios teóricos que flotaban dejándose caer arriba y dentro de libretas, expedientes y recetas. Desde el más pequeño hasta el más adulto estaban a punto de engrosar la lista de los interminables asiduos clientes, de consultas y clínicas siquiatras, además de estudios jurídicos con abogados retorcidos, ávidos de masacres “legales”, de estrangular bolsillos. Sólo un milagro sacaría a mis amigos de semejante embrollo, se encontraban en descampado. La prensa amarillista hacía lo suyo, generando precipicios entre lo falso y lo real, lenguas bífidas que debieran estar siempre tras los dientes.
 
Cap. XXXV               Primer desenlace
 
El milagro se gestaba en Perroltuno, allí las cosas se tejían de manera violenta y rápida, las valentías de ambos bandos pendían de un hilo.
Cercado por enardecidos carniceros gatunos y entre intervalos en la lucha, me aparecía una imagen lejana de mi cibermundo, aquello teñido de títeres, pero fascinante.
Tatiana en tanto, hacía esfuerzos sobrehumanos por mantener disciplinado al ejército bajo su mando.
Algidos momentos se daban en esta trilogía de separados actores. Abismos atrapados en la tierra y Peroltuno.
Pero si de milagros se trata, la creación de uno de ellos llegó. Creo que corrieron cuatro horas, desde el momento en que se detuvieron, para alimentarse y descansar, hasta que divisaron a la turba rival, eran momentos difíciles para mí, los soportaba con la fuerte esperanza de ver a los míos dejarse ver en cualquier recodo del camino.
El método empleado por Tatiana era obedecido íntegramente y con precisión casi cronométrica los perros formaron un gran ruedo de varias filas de ancho y lo fueron cerrando poco a poco, paso a paso.
El jefe de la guardia perrultiana Roberto Güailerúno, solicitó permiso para estar al frente de la contienda, ya era un secreto a voces, en medio de los perros, que yo estaba en grave peligro y que la lucha con los gatos y panteras era inminente. Osadamente los pequeñeces cumplían su labor de observadores de vanguardia, función sabida por ellos, valerosa entrega la de mis fieles POR.
Ciertamente todo un privilegio ver el enfrentamiento de mis perros con los gatos, escuchar el inconfundible ladrido del Qüincy y la voz de Tatiana llamándome a respirar aire libre, intacta en su acometido y decisión. Complace ver el desplante que vierte en el campo de batalla, esta mujer.
Habría que decir: “Mi historia no es de este mundo, ni siquiera es mi historia, más bien es una historia increíble nacida en galaxias lejanas y habitantes de mi patio, de mi sillón favorito, tendido siempre a mis pies, mordisqueando mis manos para satisfacer sus necesarios caprichos. ¡Oh tierra, cuanto te echo de menos y cuanto me enseñas tú Perroltuno, una célica luz nos alumbre!”.
Un masivo ataque y el desconcierto entre las huestes gatógenas fue temible. Miles de perros cerraban las vías de escape, mortal para los que intentaban huir. Un desastre para ellos, trofeo ilustre para nosotros.
Mis contrincantes me daban las espaldas, bastante confundidos, no esperaban una arremetida perrusiana. Reaccioné en tiempo corto y puse mis servicios guerreros a disposición de mis tropas.
Del fuego sólo quedaban residuos, sorteé ágilmente los obstáculos motivado por el rescate a mi favor y me lance en pos de un lomo a quien clavarle mi aguzada lanza.
Tatiana había concedido permiso al comandante de la guardia perrultiana, Roberto Güailerúno, para combatir al frente de los suyos. Roberto Güailerúno, tenía intereses de carácter personal en el asunto, por ese motivo la noticia lo alegró. La acometida sería a fondo, estaba dolido, los comentarios en su contra habían proliferado, sentía una punzante responsabilidad en el rapto del rey y aunque el Qüincy lo había tratado de aquietar, igualmente Roberto Güailerúno, como buen guerrero, sólo sentía que podía restituir la confianza depositada en él, yendo de lleno al conflicto y ser el primero en dar la primera mordida.
Las estrategias estaban dictadas, cada pantera debía defender la vida frente a una docena de mastines, perros fornidos y capacitados para retorcerles el cuello a cuanto felino se les cruzara en el camino. Por cada gato, un centenar de perros esperaba su turno y cientos más dispuestos a demoler a las alimañas gatunas, algunos trataban de escapar, pero las fauces de mis bravos luchadores los aniquilaban a dentelladas.
Pude por fin ensartar a una asquerosa pantera con una de mis estacas y luego rematarla con mi lanza. Tratar de escapar de ese mar de perros era imposible, ni uno sólo de los intentos por evadirse, por parte de los gatos, tuvo éxito, el exterminio fue total, la victoria fue general y nuestra.
Recibí lamidos, caricias y muestras de cariño de todo tipo. Miles de perros revolcando sus lomos con sus patas apuntando al cielo, saltando y dándome mordiditas en mis manos, jugueteando como cachorros inofensivos, eran mis perritos, mis adorables perrusianos.
Desatada mi prisión y muertos los carceleros, puse pies fuera del fortín y me sosegué sentado a la sombra de las primeras estrellas que se dejaban ver. Estaba surgiendo un nuevo poder, nunca más Perroltuno estaría desprevenido ante la posibilidad de un ataque. Me pregunto: ¿Cuáles serán las consecuencias que acarreará este evento?
Una voz interrumpió mis pensamientos. - Una pregunta válida mi señor, pero no se atormente, la involución es una institución aquí en Perroltuno y nada nos hará prescindir de ella. Lo quiero mucho Papi. - Decía mi amigo, el Qüincy, mientras sus dos patas delanteras se posaban sobre mi plexo y casi me hace perder el equilibrio, jugamos y nos divertimos hasta que llegó Tatiana.
 
T   Oh cielo, que alegría verte, la angustia hacía de mí un harapo, confundida y enfadada, pero esperanzada, con la certeza de hallarte, pisotear los calabozos que interrumpieron tu caminar libre y a tus celadores devolverlos al polvo. Saberte nuevamente a salvo y estar contigo. He atravesado ciénagas y montañas, pero te encontré y ahora nos iremos a la tierra, donde otros nos esperan. Amigos Francisco amado, amigos que te aman y están pasando un mal rato según me he enterado a través de los POR.
 
La voz de Tatiana me parecía una alucinación y así lo creí hasta ver recortada su figura entre el follaje y presurosa correr hacia mí. Nos abrazamos con pasión, ternura, regocijo, almacené sus besos, cariños y sus versos, de nuevo nuestras coordenadas coincidían. Otra vez las estelas de estos dos cometas nos conducen a una cúspide en común.
 
F   Tatiana que alegría más grande es verte aquí y seas una protagonista importante en esta historia y comprometida con tu rol de reina, estoy orgulloso de ti.
     Agradezco tu trabajo y desvelos, pero debo hacer algo muy necesario aquí en Perroltuno.
T  Pero Francisco.
F Tatiana entiéndeme por favor, esto es arriesgado y delicado, me incumbe de sobre manera y está en juego la vida de millones de perrusianos, créeme no me puedo permitir decantar los hechos y hacer caso omiso a mis responsabilidades como rey de Perroltuno.
T   Francisco, escúchame.
F  No insistas Tatiana, por favor, no trates de convencerme de lo contrario, una cosa a la vez, solucionemos primero lo de Perroltuno y luego los asuntos de la tierra.
Dime amor como es que estas aquí para mí era muy poco probable tu visita al planeta de los perros.
T   El Qüincy viajó a la tierra y me informó de la situación en que tú estabas y me pidió ayuda para organizar tu rescate.
F   ¡Genial Tati! ¡Genial! ¡Gracias amor mío! ¡Muchas gracias!, pero… Discúlpame Tati, ahora debo ocuparme de los conflictos de estado.
T  Sí Francisco.
F  ¡Qüincy Epucané!
Sí papi.
F Quiero a los jefes de las diferentes razas aquí, de inmediato, debemos impedir una invasión gatuna.
Lo hagaré ensegüida Papi, no kredo demorar tanto, porque esa orden la digó la soloñita hace poco.
F   Excelente mi fiel amigo y me alegro por Tatiana.
Papi
F  Dime Qüincy Epucané.
Q No tengamos bajas sólo heridos y los están asistiendo.
F   Gracias hijo querido.
 
Cap. XXXVI             Arenga antes de la batalla
 
Un verdadero alivio estar nuevamente con los míos y Tatiana aquí, es parte de mi liberación. Necesitaba un milagro y lo tuve, ahora necesitamos otro más para lograr frenar y desbaratar los planes de invasión de Egipgá y de una vez por todas poner el punto final al asunto de los Perroserguidos y dejarle en claro al universo entero que Perroltuno es el planeta de los perros y aquí la ley intransable es la de “involucionar” y nada ni nadie podrá cambiar ese actuar ahora y nunca.
No quedaron testigos para informar a Egipgá de nuestra victoria, no sabría entonces el KPTD, de nuestra incursión hasta su madriguera, para eliminarlo.
Mares caninos empezaron a hacer olas en todas las direcciones del planeta, un ejército devastador se ocultaba en cada ángulo de Perroltuno listo y dispuesto para la lucha.
 
Papi.
F   Dime Qüincy Epucané.
Q Todos los jefes de las distintas razas están esperandólo, para recibir instrucciones.
F  Gracias Qüincy Epucané.
     ¿Me acompañas Tatiana?
T  Sí, pero prométeme que nos iremos lo más pronto posible a la tierra y solucionar los problemas que hay allá.
F  Sí, pero recuerda que aquí tenemos un intenso peligro. 
Una acción a la vez, primero esta batalla, que espero sea beneficiosa.
T  Discúlpame Francisco no te distraigo más, dime en que puedo cooperar.
F  Si puedes, organiza a las perras y también a todos los cachorros, es necesario que estén al resguardo, no debe pasarles nada, cuídalos Tatiana, por favor.
T  Sí, lo haré, descuida lo haré bien.
Ahora concéntrate en lo tuyo, erradica de una vez por todas a los intrusos de este planeta. Parabienes para ti amor mío, cuídate.
F   Gracias amor.
 
Me encaminé hacia el lugar de reunión, tenía cifradas esperanzas en la sorpresa, esto sería un punto muy favorable para ganar la contienda, con las menos bajas posibles, por parte nuestra.
Perros de todos lados me esperaban, distinguí entre otros tantos, a un PAR, era un pequeñes, le dije, el Qüincy tradujo:
 
F  Tú eres muy pequeño para esta lucha, dime ¿Cómo te llamas?
 
Me llamo Pequeñesúno su majestad y con el debido respeto su
Eminencia - me dice - los pequeñeces fuimos creados primariamente para ser protectores de personas importantes, de emperadores y reyes, como tales queremos integrarnos a la lid.
Gracias Pequeñesúno, es un orgullo para un rey contar entre sus combatientes, a perros de tan alto mérito, osados y dignos perrusianos.
Gracias a usted su majestad, por pelear junto a nosotros – Me respondió respetuosamente.
Bien hermanos míos – le dije a la manada reunida - vengo de estar prisionero y secuestrado por los gatos, quienes al mando del KPTD llamado Egipgá, pretenden darnos fin, eliminarnos, arrebatarnos nuestro hogar y someternos a sus garras.
Ladridos y aullidos emanaron de las gargantas perrusianas, por un instante el desborde pareció encenderse en el escenario, sitio donde se llevaba a efecto el encuentro, creí por un momento se escurría el control de mis manos, grave hubiera sido, pero la tranquilidad volvió y recuperé el mando.
Silencio por favor, la cuestión no es nada fácil y debemos actuar con cautela y valentía. Yo vuestro rey les pido tengan la capacidad suficiente para obedecer las órdenes al pie de la letra. Disponemos del factor sorpresa y también que los superamos en número. Por lo que pude comprobar el contingente gatuno suma poco más o menos de  30* π *4* π de miles de gatos, 4*3 panteras, dos leones y un tigre, liderados por un KPTD, llamado Egipgá.
Escúchenme bien, en su poder tienen a seis compañeros nuestros cruelmente vejados y debemos rescatarlos con vida, manténganse atentos a las órdenes impartidas por los correspondientes capitanes.
Las viejas rencillas han muerto, hoy se deben convertir en alianzas. Todos los perros somos uno sólo, somos todos perrusianos.
Estamos a jornada y media del territorio que es el cuartel general de Egipgá. Les advierto, no debemos confiarnos en nuestros capacidades no hay enemigo débil y créanme éste no lo es.
La Guardia Perrultiana irá en primera fila, luego los Grandes Daneses, los Gladiadobel, después todos los perros grandes. Los Díngos se encargarán de los leones. Los boxéres y los Bulpéros irán a cargo del príncipe Qúincy Epucané y darán de baja a las panteras. Los Sahuesos Holmes, deberán encontrar el rastro y conducirnos hasta la guarida enemiga. Los pequeñeces irán de avanzada, observando los movimientos de los gatos. Los Juan Galgos serán nuestro correo, los Juanito San Bernardo estarán en la retaguardia, para atender a los heridos y los Júan Labrador transportarán a los heridos hasta un lugar seguro. Yo me encargaré de Egipgá.
El plan era simple y crudo, no había vuelta atrás. El minuto uno se iniciaba en la madrugada del día siguiente.
Conversamos mucho con Tatiana aquella noche, ella preparó un trozo de carne de vacuno, había rescatado algunas brasas y con ellas hizo un generoso fuego, la cena estuvo exquisita.
 
Papi.
F  Dime Qúincy Epucané.
Los peros están nelviosos yoigual lo estoy, sabemos que no será fácil la pelea de mañana, por esa razón me acrevo (atrevo) a digarle papi: “Suceda lo que suceda mañana, quiero digarle que ostes ha sido lo mejor que ha pasado en mi vida y también quiero digarle lo mismo a ostes soloñita, si me permite”.
F  Agradezco tus palabras Qüincy Epucané.
T Gracias Qüincy Epucané, eres mi perro favorito, te quiero mucho.
Q Papi.
F  Sí Qüincy Epucané.
Kuacrocientos por kres efectivos de la guardia perultiana se quedarán kustodiando a la soloñita y a las peras, así tamién protegerán el sector de las krías kuacro mil por kuacro quiltelestlit.
Yo estaré kon ostes papi, si me lo permite, estaré orgulloso de kombatir a su lado.
F También yo estoy nervioso, es primera vez que me veo envuelto en algo como esto, en cuanto a combatir al lado mío te recuerdo: estarás al mando de los bóxeres y los bulpéros, por lo tanto ya tienes tu misión designada, cumple la orden.
Sí Papi.
T   Francisco.
F  Sí Tati.
T  Cuídate mucho.
F  Y tú también amor.
 
“Bien perros valientes a descansar, mañana será un día glorioso, cada uno de ustedes es de mi principal preocupación, protéjanse, no se expongan, buenas noches amigos míos”.
En lo profundo del bosque el odio se destila en el corazón de Egipgá, su mente de metal y engranajes, propia de un KPDT, de ennegrecida alma, no se satisface con haber derramado demasiada sangre, quiere más, la ambición romperá el saco de este ingenuo perroserguido.
El nido estaba cómodo, Tatiana y yo logramos dormir un poco. El sol azul del crepúsculo anterior lo encontramos más hermoso todavía.
 
Cap. XXXVII                       LA pelea
 
La mañana se presentó tibia y prometedora con sus primeros rayos de sol verde ¡felices las plantas!. Nos alimentamos, el sol amarillo nos regalaba su calor, el sol rojo la fuerza indispensable para vencer en el choque. Descansamos brevemente y luego dimos inicio a la caminata, empleando siempre la técnica de ataque de Tatiana en forma de círculo.
Cinco frentes de combate conformaban nuestro ataque. Cada grupo se desplazaba sigiloso, teniendo cuidado de no quebrar ni siquiera una hoja, sabíamos que el perímetro exterior del campamento de Egipgá era rigurosamente vigilado por las panteras. Un destacamento compuesto por fuerzas mixtas y de una cantidad de trescientos efectivos por pantera, estarían a cargo de esa parte del plan.
El resto de las fuerzas seguiría avanzando, pero esta vez la sorpresa ya no estaría de nuestro lado, pero de igual forma el plan era bueno.
Para los dos leones la guardia perrultiana había elegido a seiscientos perros por cada león. Mil gladiadobel estarían a cargo de liberar y proteger a los perros que estaban presos.
Una pantera da la voz de alerta pero fue demasiado tarde los perros que estaban destinados para ella la rodearon y empezaron la cacería, la lucha había dado la campanada inicial. Terpangá cayó abatida por cientos de mordidas, no sin antes acabar con unos cuantos perros corajudos.
Del mismo estilo e igual suerte corrieron, casi simultáneamente las otras once panteras. El plan funcionaba nadie quedaba varado o enfrascado en luchas no asignadas.
Para cuando llegamos al campamento de Egipgá, la pelea era total, cada flanco de la covacha del tecno dependiente era atacado y el anillo canino cerrándose como un puño sobre los intrusos felinos.  
Los gatos se descolgaban de los árboles, que les servían de amparo, como hojas cayendo en otoño, cuando el sol verde se retira a reponer energías y empezar con bríos la primavera perrultiana.
El fragor de la batalla hacía que perros ciegos por los zarpazos gatunos insistieran en continuar peleando hasta el fin, protegidos por los Júan Labrador, entregaban sus vidas en pos de la libertad truncada. Se enconaban con esmero y arremetían contra los gatos blandiendo dientes, morían luchando y aunque los superábamos en número no puedo dejar de reconocer lo mortífero de esos inmensos parientes de los gatos.
Cada manotazo de león y uno de mis compañeros caía fulminado al suelo, con el vientre a la intemperie o partido en dos. Leo-nerdgá fue el último de lo dos leones en caer abatido, llevándose a docenas de mis compatriotas por delante.
Tirgá, el lugar teniente de Egipgá, presentó dura resistencia. Los perros liberados junto a sus liberadores, los gladiadobel y díngos se contrajeron el deber de eliminar a la tremenda mole felina, grande como no había visto nunca. Los muertos de mi casta sembraban el piso, amontonándose en derredor del monstruo, pero al fin el cansancio, el hostigamiento y la bravura de mis guerreros dio cuenta del infeliz depredador gatógeno.
Dolía el espectáculo, la fibra sentimental y el ardor visceral rechinaba queriendo destapar de cuajo la dolencia. Cuanto cuesta mantenerse en una postura cristiana si el atrio es invadido, violado, maltratado ¡Cuanto cuesta por Dios!
 
Cap. XXXVIII          Muerte de un camarada
 
La silueta de Egipgá enarbolada en el filo del monte resoplaba patética. Corazón de pirámide, pintarrajeado como mural barato e idiota, blandía un estupendo y mortífero sable, eliminando cuanto perro se le cruzaba por delante.
Con algunos rasguños y furioso, logré alcanzar a Egipgá el mafioso líder gatógeno, su sable y mi lanza tenían hambre de enfrentarse.
¡Así es que después de todo eras un apestoso Pepoan! – me dice con su bocota espumosa. ¡Te acabaré aunque sea lo último que haga! – replicaba fuera de sí.
Los KPTD, como siempre, se adueñan de la arrogancia y la verborrea, pero la hora de hablar había terminado, ahora restaba pelear con el cobarde gato.
Era una tarea difícil, aunque de apariencia afeminada, el insolente gato bípedo conocía bien el arte de la lucha, más joven y más diestro me aventajaba casi sobradamente. Su sable era ágil y certero disfrutaba infringiéndome heridas pequeñas, pero dolorosas. Me sentía desfallecer, cuasi al borde del colapso me reanimo, no podía menos que agradecer al cielo infinito el haber escuchado mi suplica y me concediese un milagro más. Al tablado hacen su entrada oportuna: el príncipe Qüincy  Epucané y una decena de Robertos Güaileres, dispuestos a dominar al atrevido tecno dependiente.
Una zanja recorrió de hocico a cola a Roberto Güailerúno dejando expuesto su íntimo vientre rojo, sellando su existencia con honor y gloria, un perro valiente del cual tendré memoria siempre.
Pronto el sable de Egipgá no pudo contener mi lanza y docenas de dientes alfombráronle el cuerpo. El Qüincy Epucané lo coge por la garganta y aprieta, un puñal pequeño sale de entre las ropas del marcado gato y se hunde en el lomo de mi perro, un grito potente de crispar tímpanos se escuchó en el Campo de Marte Perrusiano y el Qüincy Epucané apretó más y más y vencimos y Egipgá sucumbió, Perroltuno había extirpado de una vez por todas y para siempre a los Gatos Montesco, los perros Capuletos tenían su planeta en paz.
 
Cap. XXXIX             Consecuencias de la victoria
  
La revancha había provocado una avalancha de cosas, habían capotado los planes de Egipgá, naturalmente tal situación tenía un precio y muy alto, que Perroltuno había pagado. También en nosotros el dolor hacía mella y marcaba huellas profundas. El deceso de miles de perros nos entristecía, poniendo la nota oscura en la victoria. Pero a diferencia de nosotros los humanos, los perros adoptan una postura diferente al tema muerte y la algarabía, los juegos, cacerías y la vida cotidiana siguen su marcha, como en una rutina, pero interesante, no sé, no estoy muy seguro.
Los festejos duraron un par de días, Tatiana y yo, vueltos a nuestras raíces, disfrutamos de las fiestas.
Cuando hubo terminado el ajetreo festivalero perrusiano y saldado nuestras emociones tras un elocuente discurso por parte de Tatiana y mío, nos dispusimos a volver a nuestra amada tierra, había allí un problema que había que enfrentar y dar solución.
Fuimos “desalducidos” entre bombos y platillos, me emocionó ver a Tatiana dar abrazos a cachorros, perras y perros de distintas razas y portes, ver emerger de sus bellos ojos, lágrimas sinceras, como cascadas sobre el pelaje de habitantes perrusianos. Como puede cambiar la opinión y por lo tanto el comportamiento de una persona cuando se está en terreno, bien bale la pena entonces, hacer mención del antiguo adagio terrestre chileno: “Otra cosa es con guitarra”
 
Cap. XXXX               De vuelta en la tierra
El aterrizaje no fue exacto esta vez ¿Qué sucedió? Tal vez la vuelta a la calma en Perroltuno ablandó las responsabilidades y por ende los cálculos… el caso es que: El buz rascó mi trasero con su atrevido parachoques y a Tatiana la luz roja del semáforo impidió que un auto le pasara por encima. A fin de cuentas logramos llegar ilesos a nuestro hogar, por supuesto el trayecto a casa tuvo sus desnudeces que a como diera lugar tratábamos de ocultar con los elementos que teníamos a mano. Tatiana fue la primera en llegar, la secunde unas pocas horas después.
Una ducha, vestirnos y a encarar los hechos, estábamos de vuelta con la tierra bajo nuestros pies, con la ley, la justicia, la policía y todo el aparataje que brinda la evolución.
No había tiempo para descansar, acto seguido nos fuimos a presentar ante las autoridades pertinentes a cargo del caso, a echar por tierra acusaciones, conjeturas, atropellos, maledicencias varias y a un sin número de depredadores sociales, refregando en sus ojos la hiel esparcida por las estancias de mi gente, dejando a nuestros amigos nuevamente libres. Sueltos los grilletes opresores nos fuimos a casa y festejamos, cantamos, narramos los pormenores, era ahora el momento de divertirse y adiestrar mentes para evacuar las posibles secuelas que dejarían en nuestros hijos y nosotros, los acontecimientos recién pasados.
Los percances fueron transporte de egregios momentos, aptos para bajar del carrusel y verlo girar desde la galería, ciertamente una historia no apta para incrédulos.
Agradable es sentirse nuevamente en casa, a vivir la normalidad, disfrutar de mi Santiago, de esta nebulosa ciudad que me mantiene al borde del canto, la creatividad, el espanto y agazapado tras los renglones de historias increíbles, como ésta detallada aquí. Algo me dice que tendré detractores en relación a lo descrito, pero les aseguro he dicho la verdad, créanme no miento ¡Dicen, no sé, no estoy muy seguro!…
 
Cap. XXXXI             Incertidumbre
 
Algo gesta el ambiente, no podría asegurar qué, pero me preocupa. Hace bastantes días que la Tati y el Qüincy me tratan como si tuviera un indeterminado tipo de deficiencia mental o algo parecido, resulta incomodo sentirse observado de manera inquisitiva y desconfiada, algo sucede ¡no sé, no estoy muy seguro!
 
Cap. XXXXII            Mi camino y el de otros
 
T   Qüincy ¿Qué sucede, te noto preocupado?
Q Sí soloñita, estos predocupado del Robelto Güailerúno.
T   ¿Porqué estás preocupado?
Estos predocupado de él, porque quere puro matarse.
T   ¿Porqué, a qué se debe?
Es que tenga kualesquiera kantirad de güergüenza y se quere puro morir.
T   ¿De qué tiene vergüenza, ese perro?
De él mismo soloñita.
T   Cuéntame Qüincy ¿Qué sucede en qué puedo ayudarte? si me permites, por supuesto.
¿La veredad (verdad) soloñita?
T  Sí.
Yo quero, si no es mucha la molestía soloñita, que ostes hable kon mi Papi.
T   ¿Para qué y porqué?
Es que el Robelto Güailerúno quere puro matarse a kausa del liuro que mi Papi está escribiendo.
T  No veo lo malo en escribir un libro, exageras y me atrevería a deducir que estás celoso y o envidioso, sería lamentable si así fuese, eso hablaría muy mal de ti.
Q Nada de eso soloñita, nosocros los peros no tengamos en nuescro korazón esas tonterías que ostes diga de mí. La kustión es la siguiente: mi Papi le digó a todo el mundo que él había ido a Peroltuno.
T   ¡Y que hay con eso, por Dios!
Déjeme terminar soloñita, por favor.
T  Continúa.
Le digué que mi Papi digó: que había ido a Peroltuno y según digó mi propio Papi, se había logrado zafar de la gualdia perultiana que lo escoltaba y kuidaba. Producto de los dichos de mi Papi, es que el Robelto Güailerúno se quere puro matar soloñita.
T   Explícame mejor.
Q Mi Papi soloñita, humilló al pogre Robelto Güailerúno, él es el jefe de la guardia perultiana y por ese motivo, ese pogre pero se quere puro matar.
T  No veo tanta importancia en tus aprehensiones y no encuentro el motivo para que ese perro se comporte de ese modo, me gustaría hablar con él. Documéntame más, por favor Qüincy.
Q Soloñita, son puras mentiras las que mi Papi diga.
T   ¿Porqué te atreves a decir eso?
Porque no ha ido a Peroltuno y la única vez que fue la pasó requeteconcrabien (requetecontrabien, muy bien, super bien): komió tartáro y regulgitado (regurgitado) de telnero, además fue a kazar kon nosocros ¡la pasó re bien, mi pogre vejo kolado! es más mentiroso, pero no estos muy seguro, no sé.
T No seas irrespetuoso, esa no es forma de referirse a Francisco, modera tu vocabulario, no te pases de la raya.
Q Peldone soloñita.
T  Ahora dime ¿En qué te afirmas, para opinar sobre el tema?
Tal komo digó ostes soloñita el ocro día, que mi Papi es mitománo.
T   ¿Cuándo he dicho eso, perro mentiroso?
Q No soloñita no miento, los peros no somos komo los humanitos, que además de mentir kratan de justificar sus mentilas, arojando lodo a los demás. Los politícos en Peroltuno koncribuyeron ardientemente, kon sus mentiras, a que la última güera se llevara a efecto.
T   Igual te repito ¡eres un perro mentiroso!
Q No soloñita, no sos pero mentiroso, ostes kuando se enoja kon mi Papi le diga ¡eres un mitománo Flancisco!
T   Además eres un bocasuelta Qüincy, esas son intimidades que un perro no puede contar de sus amos ¡has entendido!
Sí, soloñita.
T   ¿Qué viene ahora?
Es esa kustión del liuro que a mi Papi lo tiene medio doquito (loquito) soloñita y anda digando puras mentiras.
T   ¿Cómo puede ser eso?
Sí soloñita, en una de las partes del liuro digó que a mí un peroselguido me clavó una pungañalada (puñalada) en todo mi lomo, eso es mentira soloñita, ajuera del liuro, adencro no sé, no estos muy seguro y además tiene a todos sus amigos en la kárcel y kon siquiacras (siquiatras).
T   ¿Con siquiatras?
Q Sí soloñita, los pogresitos están sufliendo kualesquiera kantirad, adencro del liuro, porque ajuera están por ocro lado.
T ¿Por qué?
Q Escribió que todos ellos estaban docos (locos), eso es adencro del liuro, porque ajuera, nada que ver.
T  Adentro del libro, afuera del libro, puñaladas, los amigos en la cárcel, no entiendo nada, definitivamente eres un perro parlante insoportable.
¿A quiénes tiene tras las rejas tu Papi? ¡Contesta de una vez, perro indeseable!
Q Soloñita no se enoje.
T   ¡Contesta te digo!
Tenga al Excraño (extraño) del Pelo Lalgo, a la Compañela Soloña Jalpa, a la Makita, a don Malulito, al Kantol, al Malcelogüenapalte, tiene hasta a los cauros (cabros, muchachos) chicos soloñita y a ostes tamién la pongó adencro del liuro.
T  ¿A mí?
Q Sí soloñita, pero eso es mentira porque a ostes no le gusta ir a Peroltuno, ahí se le nota altiro a mi Papi que es mitománo.
T  Pero eso no puede ser Qüincy, Francisco no creo se comporte así, aunque este último tiempo lo he notado extraño, pero dificulto haya querido perjudicar al Roberto Güailerúno. Además escribir un libro ciertamente es, como en este caso, de mucha inventiva y la imaginación se debe echar a correr, forjar situaciones ficticias, espero puedas entender eso.
Soloñita mi Papi es sunamente (sumamente) güena pelsona, pero kredo que adencro del liuro pierde la kabeza y haga puras tonteras, mi pogre vejito colado.
T   ¿Porqué dices eso?
No sé, no estos muy seguro soloñita.
T   Aclara tus dichos.
¿Le kuento soloñita?
T  Estoy esperando.
Q En Peroltuno no hay gatos, ni leones, ni tigles, ni pantelas, fueron eradicadas hace kualesquiera kantirad de tiempo soloñita. Nosocros los peros vivimos kranquilitos en nuescro palaneta.
T   Ciertamente es preocupante lo que le sucede a Francisco.
Ostes misma diga que mi Papi es mitománo soloñita ostes misma lo dice.
T   Como es que tú te enteras de nuestras discusiones, me parece raro, pero de igual forma no te permito tus intromisiones en mi vida privada.
Los POR me lo digaron soloñita.
T   O sea ¡además tienes cómplices!
¿Qué tengo soloñita?
T  Cómplices, Voyeristas, degenerados, perros mal criados e intrusos. Eso pienso de esos POR, los encuentro asquerosos.
Q ¿Porqué soloñita?
T  ¿Cómo porqué? nada más es caminar por una calle indeterminada y podemos tropezarnos con el desagradable y bochornoso espectáculo, de ver a un par de perros pegados, como si nada, tamaño escándalo no tiene explicación.
Q Soloñita.
T   ¿Qué?
Q Es cierto soloñita, nosocros los peros funcionamos así, pero lo hagamos para procreal (procrear), no hay mal en un acto totalmente a favor de la naturaleza, en kambio ostedes los humanitos, lo hagan para divertirse kon muchas parejas y juran de rodillas que son monogámos y decentes, se koncradicen soloñita. Ostedes lo hagan hoy komo lo hagaban los peroselguidos en mi palaneta soloñita. Yo kredo que si los humanitos tengaran un huesito peniano, komo lo tengamos nosocros los peros, serían más inconsecuentes todavía.
T   ¿Qué estupideces hablas perro ordinario?
Q Sí soloñita, hoy los humanitos machos se predocupan de hagar kustión las más veces posibles y empledan para ello kuanta kosa se les ponga por adelante, inventan pastillas y Kracamientos de toda índole para ser más eficientes, pero sin procreal y anulan, rompen el círculo, destrozan todo. Me da pena ver komo ostedes los humanitos se desgastan en kustiones mortales, tal komo sucedió a los peroselguidos, es una lástima soloñita.
T   No exageres Qüincy y déjame decirte: es ahora y en casos como este cuando se demuestra el amor que uno tiene de los que dice amar. Te propongo Qüincy.
Dígame soloñita.
T   Ayudemos a Francisco.
¿De qué manera soloñita?
T   A todas las personas que compren el libro, cuando se publique, le diremos la verdad, pero le pediremos un favor.
¿Kuál favor soloñita?
T   Que le envíen un correo electrónico.
¿A kuál?
T   Al de Francisco.
¿Kuál es?
T   franciscosantis@gmail.com
Gracias soloñita y ¿Qué le digarán?
T   Que lo feliciten, le envíen buenas vibras, de esta manera creo yo, se sentirá apoyado.
Tratemos de amarlo aún más, es muy posible que se sienta solitario, aunque haya una multitud alrededor de él. Además un poco de fantasía despierta la imaginación y hace vivir a los humanos un mundo mágico, un universo repleto de nuevos aromas emocionales. No sembremos de alarmas hoy, que sean   imposibles de acallar mañana., te lo ruego Qüincy.
Sí soloñita entendí altiro. Pogresito mi vejito kolado soloñita, lo quero kualesquiera kantirad. Le digaré al Robelto Güailerúno que no sé predocupe más y que el rey en kualesquier momento le hagará kualesquiera kantirad de kariño y pográ juegar kon el rey al morder y al lanzar el palo. Y en lo que a mí respecta soloñita, ya peldoné a mi Papi, porque como jue (fue) adencro del liuro no me dolío la pungañalada en el lomo, porque yo estos ajuera del liuro ¿Cierto soloñita?
T   Sí Qüincy…estás afuera del libro.
Soloñita en todo kaso es interesante estar adencro de un liuro.
T   De todas maneras Qüincy…como tú dices…resulta interesante.
Hasta plonto soloñita, iré a dar una güelta a Peroltuno pongaré las kosas en olden allá, porque yo sos el plíncipe de Peroltuno ¿Cielto soloñita?
T  Sí Qüincy…eres el príncipe de Perroltuno.
¿Quere que le Kraiga algo de allá?
T   No gracias Qüincy, no necesito nada de Perroltuno. Sólo cuídate y pórtate bien.
¿De qué me kuido soloñita?
T   No sé…dicen…no estoy muy segura…pero en fin…buen viaje…nos vemos.
   

 
Glosario
 
1.        Quiltel, quiltros, perros de raza no especificada.
2.        Quilteljous. perros de casa, de raza no especificada.
3.        Quiltelestlit, perros callejeros, de raza no especificada.
4.        PGP, Guardia Perrultiana, Robertogüailel.
5.        PERESPE, Juanito San Belnaldo, “Perros rescatadores de peros”
6.        PAR, perros alducidoles del rey.
7.        PKPC, Júan Lauraol, perros cuidadores de perros ciegos.
8.        PPGM, Juan Galgo, perros pilladores de gatos montesco.
9.        POR, perros observadores del rey,  perros pequeñeces.
10.     Perroltuncelo, cielo de perros.
11.     PELAMASOL, perros lanzadores de mangueras al sol.
12.     La mangüera tiene un filtro llamado “filtro de fuego”.
13.     PERROSERGUIDOS, perros erguidos, caminaban en dos patas.
14.     PEBUPAUPAFI, perros buscadores de pantys usadas, para filtros.
15.     PEBULLAPER, perros buscadores de llamadas perdidas del rey.
16.     PEA, perros enfriadores de ambiente.
17.     Perodan, primer perro.
18.     Era Salvajescan, primera.
19.     Era Perodiana, segunda, Perodan a la cabeza.
20.     Era Involucionaria, tercera, época actual.
21.     S.T.D., síndrome de tecno dependencia. 
22.     PEPOAN, “Perros Por lo Anterior”. 
23.     Cinturón ciránico.
24.     Cirano uno, Cirano dos y Cirano tres.
25.     Galaxia Fuxorea cuatro.
26.     Pliwheeler uno = cuarenta mil millones *π de klm. Por segundo.   
27.     Primigenios = poco más de un kilómetro.
28.     Pladégamo= Planeta de gatos montesco.
29.     K.P.T.D., corporaciones de perros tecno dependientes.
30.     Perfugámo, perfume de gato montesco.
 
Personajes
 
F= Francisco         T= Tatiana              Q = Qüincy              E= Egipgá
L= Leo-nerdgá        P= Terpangá          O= Osvaldo             A= Alfonso
M= Marcelo             R= René                 V= Veki
 
Indice
Cap.           I               Desenmascarado                                                   Pag.008 
Cap.           II              Retórica                                                                 Pag.009 
Cap.           III             El diálogo                                                               Pag.010
Cap.           IV            Continúa el diálogo                                                Pag.016
Cap.           V             Génesis Perrusiana                                               Pag.021
Cap.           VI            Las máquinas                                                         Pag.026
Cap.           VII           Rumbo a Perroltuno                                               Pag.032
Cap.           VIII          Mi reinado en Perroltuno                                       Pag.033
Cap.           IX            Vanidades de un príncipe                                      Pag.034
Cap.           X             Cacería y el arte culinario de mi reino                    Pag.036
Cap.           XI            Espiritualidad perrusiana                                        Pag.039
Cap.           XII           Comunicación con estilo canino                              Pag.043
Cap.           XIII          Adentro y afuera del libro                                       Pag.045
Cap.           IVX          Tolerancia                                                              Pag.046
Cap.           XV           Perroserguidos y la involución                               Pag.049
Cap.          XVI          Cuestiones de lenguaje                                          Pag.055
Cap.           XVII         La última guerra                                                     Pag.056
Cap.           XVIII        No hay cocodrilos en Perroltuno                            Pag.060
Cap.           IXX          La cena y pormenores de la última guerra             Pag.061
Cap.           XX           Rebelión                                                                Pag.069
Cap.           XXI          Encrucijada                                                            Pag.071
Cap.           XXII         Historias vividas en todo el orbe                           Pag.074
Cap.           XXIII        Plagio soberano                                                     Pag.075
Cap.           XXIV        La misión                                                                Pag.082
Cap.           XXV         Caos, pánico y locura en la tierra                          Pag.084
Cap.           XXVI        El rescate                                                               Pag.088
Cap.          XXVII       Noticias de invasión                                               Pag.089
Cap.           XXVIII      El rescate en marcha                                             Pag.091
Cap.           IXXX        La ley y el sistema                                                  Pag.091
Cap.           XXX         El discurso                                                             Pag.094
Cap.           XXXI        El Plan                                                                   Pag.095
Cap.           XXXII       Fuga en sí, por fin                                                  Pag.096
Cap.           XXXIII      Casi libre                                                                Pag.103
Cap.           XXXIV     Profesionales al asecho                                         Pag.105
Cap.           XXXV      Primer desenlace                                                   Pag.105
Cap.           XXXVI     Arenga antes de la batalla                                      Pag.109
Cap.           XXXVII    La pelea                                                                 Pag.113
Cap.           XXXVIII   Muerte de un camarada                                         Pag.115
Cap.           XXXIX     Consecuencias de la victoria                  Pag.116
Cap.           XXXX      De vuelta en la tierra                                              Pag.117
Cap.           XXXXI     Incertidumbre                                                         Pag.118
Cap.           XXXXII    Mi camino y el de otros                                          Pag.118
  
Obras del autor: 
 
 Poemario         Trova a tu Regazo                                          
 Poemario        Fluidos del Alma                                            
 Novela            Historia Falsa sus Raíces                               
 Revista           Taller       Arte y Recreación                           
 Novela            Historia Falsa su Bitácora                             
 Poemario        Antología “solamente Palabras” España          
 Poemario        Gabriela Siempre -   Vicuña                            
 Poemario       Quinientas llamaradas para Víctor Jara             
 Poemario      Yo te nombro                          
  
Otras Publicaciones (Revistas Literarias):    
 
La Hoja Verde
Erato
Alterego
Alas del Viaducto
Visor Cultural
 


Neofrantis
Corchibambú

"Viaducto del Malleco"
IX Región
"Collipulli"
Chile


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